Facebook Twitter Google +1     Admin

El Rincón del Diablo

Bitácora Subte de Literatura

 

---

Temas

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

EL POZO

20060701021801-golondrinas-pozo.jpg

Por: Paul Rivera 

I 

Sí, te entiendo, Luis, pero entiéndeme también a mí. Sé que tienes que cumplir con tu labor, mas no es fácil explicar lo que sucedió. Mi mente es un torbellino, las imágenes se repiten en mi cerebro, se vuelven oscuras, algunas son nebulosas y otras claras. Sé que no hay mucho tiempo, que debes preparar mi defensa y te lo agradezco, amigo. Voy a intentar narrarte las cosas punto por punto. Quita esa cara,  hermano, ya no soy la persona que conocías, si algo bueno queda en mí es la confianza que siempre te tuve. ¿Que por qué no recurrí a ti antes?, no quise que nadie me ayudara, sentía tanto placer en ir deshumanizándome, tanto gozo al explorar mi parte animal. Tu mirada es de lástima, pero no me la tengas, cumple con tu trabajo, intenta defender lo indefendible, mas te advierto que tu reputación puede quedar dañada. Gracias por quedarte y, sobretodo, por escucharme, así no más no te topas con un verdadero asesino, ¿no es cierto, amigo? 

II 

El sueño se repite noche a noche. Me encuentro en una habitación de paredes blancas, es enorme y del techo penden lámparas que iluminan el recinto. En el centro  se encuentra ella acostada en una camilla, me coloco una bata de médico y me cubro la nariz con una mascarilla. Ella abre las piernas y yo empiezo a curar sus partes íntimas, de su sexo comienza a brotar un hedor nauseabundo que me inquieta, su matriz se ve enorme y oscura, la tarea es ardua, hay heridas en sus paredes vaginales. El esfuerzo me sobrepasa. Levanto la mirada y sus ojos tienen un color de fuego, de pronto la habitación se pone oscura y fría y yo me interno dentro de su sexo oscuro. Ella desaparece y me queda la sensación de vacío. Caigo. No tengo peso, todo es oscuro y estrecho, oigo un ruido extraño. Risas. Miro hacia arriba y veo una pequeña luz, apenas imperceptible, sé que ésa es la salida. Pero caigo, colisiono sobre algo húmedo, me sumerjo, siento que me ahogo. Grito muy fuerte y es entonces cuando despierto. 

III 

Acércate, Paul, que no muerdo. Ven, abrázame. Quiero sentirte dentro. Despierta la fiera que llevo en las entrañas. Muérdeme los labios, el cuello, los senos, mi estómago. Bésame el pubis. Recorre mis piernas con tu lengua. Quiero pervertirte. Sé mi dueño y esclavo. Cumple todas mis fantasías que yo cumpliré las tuyas. Trátame como a una reina y una ramera. Idolátrame y enviléceme. Hazme sentir la soberana del infierno, que tu cuerpo sea mi perdición y redención mientras cumplimos este pacto secreto: ser uno mientras hacemos el amor. Que el deseo sea más grande que la prudencia. Sigue, Paul, explora mi intimidad. Húndeme en esta pasión, hazme sentir que llego al fondo de este abismo de donde sólo saldremos cuando muera la pasión. No importa que haya lodo y fango, el deseo solamente conoce del dolor. Este dolor de sabernos malditos y pecadores. 

IV 

Cada vez que tomo estas pastillas duermo como una piedra, más ahora que ya no es tan fácil despertar. Ahora, en el sueño, ella sale del fondo del pozo, hermosa como un ángel, en una mano lleva un crucifijo y en la otra un cuerno de cabra. Me mira pidiéndome con voz de ultratumba que elija la salvación o la perdición: "Eres el hacedor de tu destino". De pronto todo va tomando forma de pozo, me comprimo, es alucinante, me voy alargando y endureciendo, poco a poco me transformo en un pozo oscuro y frío. Siento que algo brota de mis pies, es agua, pienso, y va subiendo, advierto la humedad en mi cuerpo y un hedor nauseabundo se deja oler en el ambiente. Hay gritos espantosos, alguien dice que soy el asesino. Entonces el agua sube más rápido, quiero despertar pero no puedo, me empiezo a ahogar, siento que rebalso y descubro con horror que no se trata de agua sino de sangre, un flujo oscuro y pestilente. Cuando por fin despierto, tengo la nariz y la boca llenas de mi propia sangre. 

V 

Aquí fue, Luis, este es el lugar. Ya estaba muerta cuando la traje para seccionar su cuerpo. ¿No me crees? Mira, primero abrí su pecho con el  bisturí que me procuré, quería saber cómo era el corazón de la mujer que tanto amé, todavía estaba tibio. Luego corté su cabeza con el hacha y la arrojé al fondo del pozo, el resto fue más fácil, sin sus ojos mirándome todo fue mero oficio de matarife: los brazos, las manos, las piernas, los pies. Cuánta sangre había, no me percaté del tiempo. ¿Cómo?, ¿qué hacia el viejo mientras tanto?, miraba perplejo, así amordazado como estaba poco podía hacer, no sé cómo no le dio un ataque cardíaco. Cuando arrojé el último pedazo de su cuerpo lloré mucho. Amar y odiar. Dar vida y muerte, todo es cíclico, todo es tan simple: sentirse Eros y Tánatos, el ying y el yang, mi querido abogado, cielo e infierno... Pero basta de filosofías que tú sólo entiendes de leyes. ¿Qué hice después?, nada, sólo agarré al viejo y lo arrojé al fondo del pozo. 

VI 

Ahora que ya conoces el dolor del placer, mi esclavo Paul, cumple con mi último deseo. Te has portado bien, has hecho lo que te he pedido, y eso me hace muy dichosa. Veo que has entendido que todo es parte de un proceso, una involución humana con propósitos placenteros. ¿Dime si no has disfrutado de la zoofilia y la sodomía, del voyeurismo, el sadomasoquismo y la contranatura? Todo en nombre del placer. Pero ya sabes mi último deseo. Mientras me hagas el amor aprieta esta pantimedia. Tómala, huélela, lámela, pásamela por el cuello. Y antes de que termines dentro de mí, antes de llegar al clímax, aprieta fuerte. Por favor, deja de llorar que todo es parte de una búsqueda. Sabes que el momento preciso en que me venga será también el instante en que sienta las primeras caricias de la muerte. Sentir el dolor de la muerte mientras hacemos el amor es lo último que deseo experimentar, el placer de saber que eres tú quien lo hace, Paul. Te doy las gracias porque sé que vas a cumplir mi deseo, ven, acércate pronto que tengo ganas de hacer el amor por última vez... ya sabes qué hacer con mi cuerpo y con el viejo de mi padre. Gracias Paul, sé que lo harás porque eres bueno.  

VII 

Todos me llaman el loco del pozo. Eso me tiene sin cuidado, trato de pasar desapercibido en la sección psiquiátrica de este penal inmundo. No sé cuántos años me dieron, por la expresión de mi abogado veo que fueron más de los que él pensaba. Pobre Luis, en el fondo es un buen tipo. Si no fuera por las pesadillas diría que me encuentro bien. Por ahora lo que más me interesa es ser parte del grupo de internos que va a construir un pozo de agua en el penal. Para eso debo portarme como una persona normal. Sería excelente cavar y cavar hasta encontrar agua. Quién sabe si no encuentro los huesos del viejo y los despojos de ella. Sería la felicidad perfecta, reencontrarme con ella. Ja, la felicidad en el fondo de un pozo.  

 

01/07/2006 02:08 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

CAPIROTE

20060701022907-antrpofagia3.jpg

Carlos Alfonso Rodríguez  

Altamira es un corregimiento del suroeste antioqueño, probablemente uno de los corregimientos más grandes de toda Colombia pues, a diferencia de otros corregimientos, tiene la apariencia de un verdadero municipio. Pueblo faldudo enclavado entre verdes montañas, cuyos habitantes llegan a ocho mil, sobrevive a duras penas del cultivo del café y de la ganadería.

Se cuenta que en ese pueblo, durante la década del sesenta del siglo pasado, ocurrió una tragedia que hasta el día de hoy sus pobladores narran por las noches al tomarse unos chorros o a los habitantes que quieren conocer las historias que guarda secretamente la comunidad. A mí me la contó una profesora en Betulia y yo creí que era puro cuento, pero la historia tiene mucho de verdad, pues el tal Capirote como la gente llamaba a este personaje existió, corrió y bailó en ese pueblo. Claro que se dice también que no era del todo sano el muchacho y bastante marihuanero. Este acontecimiento que hoy sería una noticia de televisión, nunca salió más allá de los límites de Altamira. Cuentan que Capirote malogró a su hermana al enseñarle a fumar esa peste, de lo cual sería un pionero en el pueblo por aquellos años.

Un día, enloquecidos, ambos muchachos mataron a su madre, la descuartizaron, guardaron sus extremidades debajo de una cama y se la fueron comiendo a pedazos: los riñones, el hígado, el estómago, el corazón, las vísceras, los brazos, las piernas. Pero como en todo pueblo pequeño las noticias no pueden guardarse mucho tiempo, este no podía ser la excepción. Sucedió que un amigo de la hermana de Capirote fue invitado por ella una tarde a almorzar, pero este, al encontrar un dedo dentro del suculento guiso que había preparado la muchacha homicida, se dio cuenta de que lo que estaban almorzando no era otra cosa que carne  humana.

—¡Yo puedo ser borracho, machucho, chismoso pero nunca seré antropófago!

Y regó la historia por todas partes del pueblo.

Dicen que la hermana mayor se murió a los pocos días por semejante recargo moral, y que Capirote se suicidó luego sin que las autoridades lograsen atraparlo.

Hoy en día, cuarenta años después, las mamás asustan a los niños diciéndoles que si se manejan mal se los llevarán a donde Capirote, para que se los coma, porque él se comió a la mamá; y si se comió a la mamá también es capaz de comerse, y a pedacitos, a los niños malcriados.

   

Carlos Alfonso Rodríguez, escritor peruano, actualmente radica en Medellín (Colombia). Es autor del poemario El grito (1995).

 
01/07/2006 02:20 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

DOS MICROFICCIONES BAÑADAS EN SANGRE

20060701025809-manos-con-sagre.jpg

DESTRUCCIÓN

Como abril desplazándose por la nube, mirando el sol que me refleja, el aire las gentes que parecen abejas; me doy pequeños toques en la piel y puedo figurarme que vuelo, que un viento suave atiza mis entrañas y va recorriendo dulcemente mi sangre, que muerdo un poco de cemento; los semáforos se salen por mis ojos, podría asesinar a cualquiera; camino como si estuviera nueva, sin marcas sin nada…, es como si naciera, la potencia de mi ser me empuja, no hay ojos que vean solo el motor que parte del centro de mi vientre, la espada que me ha partido en dos no se encuentra y puedo disfrutar de los pedazos de mi carne descompuesta en una inmensa orgía… cualquiera podría ser atacado, cualquiera podría ser mi presa, no pienso en que al transcurrir el día iré envejeciendo, que al llegar la noche mi cabello estará completamente blanco, y casi tendré que colocar uno a uno mis huesos, no pienso que a las tres de la mañana tendré una grave discusión con la muerte inventándole vivir para el día siguiente, no pienso que me duelen los pedazos, no pienso en hallarme frente la inmensidad de mi misma, sola completamente entera, no pienso en la treta que una noche más inventaré para engañarme.  

SANTIDAD

Y voy caminando con mi cuerpo insatisfecho, babeando las ganas de tu cuerpo las ganas locas de quitarte los ojos. No te me acerques porque podría incendiarte, te veo caminando por la calle y solo quiero destrozarte hacer saltar por tus ojos las tripas, copularte en plena calle, sacarte los testículos y bañarme en tu sangre, tú no te imaginas que te veo, no sabes que soy la que te arrastra a la iglesia, a la cruz amarilla rodeada de velas, la que te hace una vez más ofrenda, soy la que te arrastra hasta el altar donde espera el cáliz, la que te baja la bragueta frente al público que atraviesas, la que te hace beber de tu cuerpo en el preciso momento en que aparece el sacerdote y la gente huye espantada mientras nos ve ascender por los vitrales.  

9/11/2002

Tania Guerrero

 
01/07/2006 02:51 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VAMPIROS, PORDIOSEROS Y OTROS MONSTRUOS

20060702003019-vampiros-b.jpg

(crónica extraída del desaparecido diario Los Modernos)  

Hoy por la mañana, después de una cacería de hormigas en el hospital y una ajustada cola para la atención ambulatoria, el odontólogo de turno, es decir el sujeto de las pocas esperanzas y de la poca paga, ha declarado que mis encías son imposibles de fortalecer. Respuesta que me parece muy sincera y que me evita más gastos en vitaminas y métodos alternativos que tenía en mente. Pienso entonces, que debo de acostumbrarme al enjuague bucal de sangre que a diario realizo luego de deslizar las cerdas del cepillo sobre los dientes y la resignación a no poseer jamás una dentadura privilegiada.Un asunto de dientes y resignación es también la última película de Coppola, quien resucitó al vampiro, lo desempolvo de su pacífico castillo en Transilvania y lo vistió al estilo victoriano. Quizás lo que más odiamos de la película fue a Gary Oldman apoderándose de nuestra guapa Wynona Ryder y la sugerencia de que no solo le habría chupado el cuello. Hace poco fuimos a verla, ¿a quién?, a la película, ingenuo: sin pop corn, sin enamorada, sin ganas de tener vida eterna. Un sujeto nos interceptó a la salida, preguntó si éramos periodistas, asentimos casi con morosidad y él dijo que regularmente no se equivocaba en la comunicación telepática con su maestro. Pensamos que estaba chalado. "Este loco qué se cree: Reinfield", dijo mi compañero y harto del silencio lo conminó a hablar: "Bueno, pero qué es lo que quieres, ¿denunciar a tu madre?, ¿mandar cartas al chamán del horóscopo?, ¿un dato sobre algún caballo, quizás también le vas a Red Skull? Vamos, hijo, que son casi las once y necesito entrar al baño para no sentirme solo"
-Quiero que me acompañen, estos tiempos de cambio son inquietantes.
Tal vez como muy pocas veces estaba dispuesto a aceptar cualquier proposición, no sé: afeitarme las axilas, conducir sin manos o meterme en una botella. Y este sujeto había aparecido en el momento indicado...
Y acepté naturalmente.
Dijo que se llamaba Varg. Vestía de negro, el rostro lo tenía barrido por un color pálido, imagino que talco. Él nos comentó mientras lo seguíamos que su maestro quería dar declaraciones a la prensa. ¿Quién demonios era su maestro? Ni más ni menos que un sujeto que se hacia llamar Gargulus, "un vampiro auténtico que se había mantenido en la clandestinidad durante mucho tiempo", nos dijo. Nuestro recorrido fue inusual. Cruzamos mercados, postas de guardia, paraderos de microbuses para llegar a esa pequeña barriada tristemente muerta al lado del río. Él se apartó y por un momento pensé que podríamos ser víctimas de un robo. La puerta de una de las covachas se abrió sin mano alguna que la impulse. "De repente son las condenadas ratas", dijo mi compañero, quien además me amenazó que si no era una buena historia él se encargaría de hacer correr mi sangre.El cuarto olía a querosene y había almanaques en las paredes con mujeres en pequeñas tangas, probablemente nuestro susodicho vampiro era un onanista confeso más que un interesado en llevar la cuenta del tiempo. El vampiro, que era el mismo pordiosero de siempre, estaba cubierto por un frazadón y se mecía en su silla. Parecía que estuviese a punto de morir por la manera como nos miraba. Pensamos, o yo pensé, que este hombre más que un ser de la noche era otro pillo que había matado a su mujer en una borrachera de hace veinte años y en la soledad, lejos de policías y cristianos, la redención se tornó locura.Nuestro "Reinfield" luego de una reverencia, se acercó a la gran oreja que colgaba de la cabeza de su maestro. Mi compañero, por otro lado, se quejó de que se perdería una película con Alyssa Milano, una donde vuelve a enseñar sus tetitas, como si realmente aquello fuese tan agresivo para desencasillarse del papel de la hija de Tony en Who's the Boss?"Sé lo que piensa, he vivido entre hombres casi doscientos años y de todos he aprendido qué es la desconfianza."
Y yo pensé: Aquí hay material para aterrar niños...

continuará…

Rauf Neme

rauf neme [perú, después de Cristo]

02/07/2006 00:30 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

SIN RÓTULO

20060702004203-guestb.jpg

“Ahora será fácil destrozarnos lentamente
arrancarnos los miembros
beber la sangre lentamente...”.
César Moro. 

No será necesario labrar tu mirada
para sembrarme en tus ojos
te conozco espejo indisoluble
me conoces
desde que el mundo decidió inventarse amarillo
y enfermo
nací en el primer latido de tus pasos
con el canto de la funérea ave que picotea tus costillas
allí me desdoblé desnuda invisible como una mandrágora
puedes abrirte el pecho si deseas
tal vez aún encuentres mi sombra perforándose en tu sangre
o a mi soledad jugando a ser
firme amante de tus glóbulos blancos.

Para insertarme en tus niñas como
un átomo del viento
no necesito mezclar
los colores tibios de mi alma
somos la misma luna despeinada repasando la noche
la misma cuerda vocal estacionando los días
el mismo músculo rojo andando de cabeza por las calles.

Por eso
cuando un bufón de mis ojos te encuentre y
te estire los brazos
cíñelo a tu cuerpo
súmalo a tu risa
pero no se te ocurra soltarlo temblando
recuerda que es imposible embriagarse
cuando bebemos la niebla de
nuestra propia sangre.

Denisse Vega Farfán

(De Euritmia, 2005)

02/07/2006 00:39 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ENTERNECIDO ÁNGEL

20060702005325-angelsempiterno.jpgLa lluvia, cae imprecisa sobre mi piel y la tuya como millones de luciérnagas
he amanecido y anochecido entre tus lindos muslos y en el espejo dorado
sin maquillaje y lencería a la hora de recibir de tus fauces la saliva
¿tú no comprendes el hastío de habitar un cuerpo cubierto de espectros?
ni sabes de las gotas amargas de una canción incierta.
Mi querido, desde ahora, ya no habrá obscenas alegrías
y el lindo regodeo de la lujuria en la pantalla de tus actrices porno
dejémoslo ahí, yo soy una experta en el arte de sobrevivir a los Apocalipsis
te he encontrado, todo pleno, vivo instante terrenal de mi momento
tu boca y esa voz juguetona de faunos silvestres a la hora de las orgías
tus ojos y esa luz inocentona de un momento perfecto en un sueño lúdico
¿sabes que yo siempre esperé este antídoto para los amores malsanos
esa coqueta botellita de tu rostro para olvidar viejas maldiciones
esa simple sonrisa de guitarras eléctricas y cine de ficción?
he tenido que bailar con tu victoria bajo las luces de neón
y nunca fui tan condescendiente con un caballo salvaje
a todo dije ok, para no cercenar con mis colmillos tus alas
porque no dudé en arrancar con mis uñas mi garganta para que no te fueras
o alimentar con mi pobreza tu insaciable deseo.
Y así es, llegaste un poco tarde…pero esta tragedia insufrible
de niñas abandonadas y cuentos angustiosos de chiquillos pobres
acaba en una inmensa risotada aquí, con tigo.
quise que me vieras así y lamieses mis encantadores restos.
Y es verdad, aprendimos que los patitos feos se transforman en cisnes soberbios
por eso este gran steap tress es para ti, como el festín de yogurt
y la ternura del sexo oral
por eso simplemente no me escandalizo de tus sueños eróticos
no voy a mentir, acompáñame a la gran juerga de los milagros inciertos
a la infalible danza de testosterona y alados gemidos
no digas nada y que el ritual de devorar el firmamento en tus mejillas
no me quite a esta hora el deseo de permanecer en el tiempo.

No digas nada, las palabras suelen ser inconstantes avispas
no me des fórmulas, y que cabalgar sea nuestro simple regodeo
deja que cuente sin éxito las estrellas de tu sexo
deja que imagine galaxias en tu vellos y que devore el sudor de un diamante.
Sé de mis palabras y el adorno propicio para atraer una simple mirada
que atrae hacia tu guarida lo que queda de mis restos
y se triplica en tu aliento espumoso…
cierras la puerta y este coito se carcajea de cada zarpazo
tu rostro indescifrable, lúbrico clavel nocturno
no sabrán que fuiste tú, sin días ni noches
ni sabrán de lo que duelen tus ojos o tu voz.
Enciérrame en la mañana de una casa lejana
y deja que pierda un poco la razón de vez en cuando
déjame aullar en tus entrañas y sonreírle a esta absurda manía
para no quedar con este miedo de desaparecer en el temor de no verte.
Tu voz baila entre los cables en un efecto luminoso
tu voz, o tu simple ausencia que llena cada estación nocturna
arráncame el aire, y no me dejes muerta en toda esta eternidad
arráncame cada monstruo ennegrecido de la sangre.
Yo no quise inventarme esta máscara para amarrarme a la tuya
y tú simplemente apareciste en la pantalla, en el libreto
para beber de tus ojos en tiempos remotos.
Llego a la hora acordada, y te hallo rondando bajo la luz
sin desastres en tus ojos, sólo esa guitarra bonita que forma tu vientre
o este abandono imposible sin promesas ni gritos
y es así, heme aquí, recibí tu mensaje (sonrío y te encuentro)
no hay entre ambos acertijos cursis para esta pasión sólo mía
estamos solos y gemir es tan sencillo, pero empiezo a temer
ahorcada en tu mirada.

Roxana Ghiglino

02/07/2006 00:53 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MURCIÉLAGA

20060702183801-vampiresa.jpg

En tus tibias alas mi cuerpo se consume

y mi sangre encuentra un motivo más

y un motivo menos

para salir a chorros a través de mi boca

de mis orificios nasales

de las pupilas densas que escapan de lo real

y se adentran en lo absurdo

con el solo objetivo de congelar mis orgasmos

en un grito de dolor y placer contenido.  

Sé de la finura de tus colmillos

y de la mancha de sangre que queda aún

sobre mi vientre exhausto.   

Llévame en viajes sórdidos

a través de tus cloacas inmensas

donde reposan los cadáveres

de tus amantes furtivos. 

Ahí descansaré eternamente

mezclada con los corazones pútridos

con la humedad de tus poros

con tus brazos extensos que capturan

el agua salada que mi fuente origina.  

Me disolveré

por siempre y para siempre 

en tus labios escarlatas. 

Seré para tu sed

el agua que te hace falta

para tu hambre la carne joven

beberás de mi sangre oscura

te enredarás en mis cabellos

me desgarrarás la piel con uñas y dientes

y sentiré por fin

sumergida en sádicos goces

(después de la hora luna)

que soy la prostituta babilónica

natural y expectante

de tu anatomía bañada en sangre

de la infinidad de tus hechos macabros.  

Catalina Camargo

02/07/2006 00:54 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

POEMAS VAMPÍRICOS

20060702190436-vamp-24.jpgI


Te deseo como deseo la sangre,
te amo como amo la noche
te busco... como el Cáliz buscan los cristianos 
Deseo coger tu cuello hecho de Fino Mármol blanco,
hundirme en él, en un beso helado
y sentir brotar tu sangre
.....lentamente



II


A Lilith
Reina de nuestros corazones condenados


Sin rumbo vago a través de Lunas y soledades
Acógeme en tu Regazo...
Tú la primera mortal que amó la oscuridad
Siguiendo la senda de los Ángeles caídos
Guíame hacia tu belleza ....
"Juntos caminaremos por avernos ardientes,
beberemos manantiales de color carmesí
y riéndonos danzaremos a través
de la luna y las estrellas"



III


Errantes vagamos entre los mortales
Sintiendo sus latidos y temores
pero nunca pertenecimos a ellos
nunca....
Nunca ni cuando éramos iguales a ellos
y no escondíamos nuestros lívidos rostros del Sol

Ellos no desean conocernos
como nosotros no deseamos que nos conozcan
Ellos no son felices
como tampoco lo soy yo.

02/07/2006 19:04 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema Hay 16 comentarios.

LA CONDESA SANGRIENTA: Una de las obras más inquietantes de la escritora argentina Alejandra Pizarnik

20060702192333-bathory.jpg

La Condesa sangrienta 

(Bs As, Lopez Crespo Edit., 1971)


El criminal no hace la belleza;
él mismo es la auténtica belleza.
Sartre



Valentine Penrose ha recopilado documentos y relaciones acerca de un personaje real e insólito: la condesa Báthory, asesina de 650 muchachas.

Excelente poeta (se primer libro lleva un fervoroso prefacio de Paul Eduard), no ha separado su don poético de su minuciosa erudición. Sin alterar los datos reales penosamente obtenidos, los ha refundido en una suerte de vasto y hermoso poema en prosa.

La perversión sexual y la demencia de la condesa Báthory son tan evidentes que Valentine Penrose se desentiende de ellas para concentrarse exclusivamente en la belleza convulsiva del personaje.

No es fácil mostrar esta suerte de belleza. Valentine Penrose, sin embargo, lo ha logrado, pues juega admirablemente con los valores estéticos de esta tenebrosa historia. Inscribe el reino subterráneo de Erzébet Báthory en la sala de torturas de su castillo medieval: allí la siniestra hermosura de as criaturas nocturnas se resume en una silenciosa palidez legendaria, de ojos dementes, de cabellos del color suntuoso de los cuervos.

Un conocido filósofo incluye los gritos en la categoría del silencio. Gritos, jadeos, imprecaciones, forman una "sustancia silenciosa". La de este subsuelo es maléfica. Sentada en su trono, la condesa mira torturar y oye gritar. Sus viejas y horribles sirvientas son figuras silenciosas que traen fuego, cuchillos, agujas, atizadores; que torturan muchachas, que luego entierran. Como el atizador o los cuchillos, esas viejas son instrumentos de una posesión. Esta sombría ceremonia tiene una sola espectadora silenciosa.

 

 

LA VIRGEN DE HIERRO

Había en Nuremberg un famoso autómata llamado "la Virgen de hierro". La condesa Báthory adquirió una replica para la sala de torturas de su castillo de Csejthe. Esta dama metálica era del tamaño y del color de la criatura humana. Desnuda, maquillada, enjoyada, con rubios cabellos que llegaban al suelo, un mecanismo permitía que sus labios se abrieran en una sonrisa, que los ojos se movieran.

La condesa, sentada en su trono, contempla.

para que la "Virgen" entre en acción es preciso tocar algunas piedras preciosas de su collar. Responde inmediatamente con horribles sonidos mecánicos y muy lentamente alza los blancos brazos para que se cierren en un perfecto abrazo sobre lo que está cerca de ella ---en este caso una muchacha---. La autómata la abraza y ya nadie podrá desanudar le cuerpo vivo del cuerpo de hierro, ambos iguales en belleza. De pronto, los senos maquillados de la dama de hierro se abren y aparecen cinco puñales que atraviesan a su viviente compañera de largos cabellos sueltos como los suyos.

Ya consumado el sacrificio, se toca otra piedra del collar: los brazos caen, la sonrisa se cierra así como los ojos, y la asesina vuelve a ser la "Virgen" inmóvil en su féretro.

 

 

LA JAULA MORTAL


...Des blessures écarlates et noires écla-
tent dans les chairs superbes.
Rimbaud

Tapizada con cuchillos y adornada con filosas puntas de acero, su tamaño admite un cuerpo humano; se la risa mediante una polea. La ceremonia de la jaula se despliega así:

La sirvienta Dorkó arrastra por los cabellos a una joven desnuda; la encierra en la jaula; alza la jaula. Aparece la "dama de éstas ruinas", la sonámbula vestida de blanco. lenta y silenciosa se sienta en un escabel situado debajo de la jaula.

Rojo atizador en mano, Dorkó azuza a la prisionera quien, al retroceder ---y eh aquí la gracia de la jaula---, se clava por si misma los filosos aceros mientras su sangre mana sobre la mujer pálida que la recibe impasible con los ojos puestos en ningún lado. Cuando se repone de su trance se aleja lentamente. Han habido dos metamorfosis: su vestido blanco , ahora es rojo y donde hubo una muchacha hay un cadáver.

 

 

TORTURAS CLÁSICAS

Fruits purs de tout outrage et vierges de gerçures.
Dont la chair lisse et ferme appelait les morsures!

Baudelaire

Salvo algunas interferencias barrocas --tales como la "Virgen de hierro", la muerte por agua o la jaula-- la condesa adhería a un estilo de torturar monótonamente clásico que se podría resumir así: 

Se escogían varias muchachas altas, bellas y resistentes --su edad oscilaba entre los 12 y los 18 años-- y se las arrastraba a la sala de torturas en donde esperaba, vestida de blanco en su trono, la condesa. Una vez maniatadas, las sirvientas las flagelaban hasta que la piel del cuerpo se desgarraba y las muchachas se transformaban en llagas tumefactas; les aplicaban los atizadores enrojecidos al fuego; les cortaban los dedos con tijeras o cizallas; les punzaban las llagas; les practicaban incisiones con navajas (si la condesa se fatigaba de oír gritos les cosían la boca; si alguna joven se desvanecía demasiado pronto se la auxiliaba haciendo arder entre sus piernas papel embebido en aceite). La sangre manaba como un geiser y el vestido blanco de la dama nocturna se volvía rojo. Y tanto, que debía ir a su aposento y cambiarlo por otro (¿en qué pensaría durante esa breve interrupción?). También los muros y el techo se teñían de rojo. 

No siempre la dama permanecía ociosa en tanto los demás se afanaban y trabajaban en torno a ella. A veces colaboraba, y entonces, con gran ímpetu, arrancaba la carne --en los lugares más sensibles-- mediante pequeñas pinzas de plata, hundía agujas, cortaba la piel de entre los dedos, aplicaba a las plantas de los pies cucharas y planchas enrojecidas al fuego, fustigaba (en el curso de un viaje ordenó que mantuvieran de pie a una muchacha que acababa de morir y continuó fustigándola aunque estaba muerta); también hizo morir a varias con agua helada (un invento de su hechicera Darvulia consistía en sumergir a una muchacha en agua fría y dejarla en remojo toda la noche). En fin, cuando se enfermaba las hacía traer a su lecho y las mordía. 

Durante sus crisis eróticas, escapaban de sus labios palabras procaces destinadas a las supliciadas. Imprecaciones soeces y gritos de loba eran sus formas expresivas mientras recorría, enardecida, el tenebroso recinto. Pero nada era más espantoso que su risa. (Resumo: el castillo medieval; la sala de torturas; las tiernas muchachas; las viejas y horrendas sirvientas; la hermosa alucinada riendo desde su maldito éxtasis provocado por el sufrimiento ajeno.)

... sus últimas palabras, antes de deslizarse en el desfallecimiento concluyente, eran: "Más, todavía más, más fuerte!"

No siempre el día era inocente, la noche culpable. Sucedía que jóvenes costureras aportaban, durante las horas diurnas, vestidos para la condesa, y esto era ocasión de numerosas escenas de crueldad. Infaliblemente, Dorkó hallaba defectos en la confección de las prendas y seleccionaba a dos o tres culpables (en ese momento los ojos lóbregos de la condesa se ponían a relucir). Los castigos a las costureritas --y a las jóvenes sirvientas en general-- admitían variantes. Si la condesa estaba en uno de sus excepcionales días de bondad, Dorkó se limitaba a desnudar a las culpables que continuaban trabajando desnudas, bajo la mirada de la condesa, en los aposentos llenos de gatos negros. Las muchachas sobrellevaban con penoso asombro esta condena indolora pues nunca hubieran creído en su posibilidad real. Oscuramente, debían de sentirse terriblemente humilladas pues su desnudez las ingresaba en una suerte de tiempo animal realzado por la presencia "humana" de la condesa perfectamente vestida que las contemplaba. Esta escena me llevó a pensar en la Muerte --la de las viejas alegorías; la protagonista de la Danza de la Muerte. Desnudar es propio de la Muerte. También lo es la incesante contemplación de las criaturas por ella desposeídas. Pero hay más: el desfallecimiento sexual nos obliga a gestos y expresiones del morir (jadeos y estertores como de agonía; lamentos y quejidos arrancados por el paroxismo). Si el acto sexual implica una suerte de muerte, Erzébet Báthory necesitaba de la muerte visible, elemental, grosera, para poder, a su vez, morir de esa muerte figurada que viene a ser el orgasmo. Pero, ¿quién es la Muerte? Es la Dama que asola y agosta cómo y dónde quiere. Sí, y además es una definición posible de la condesa Báthory. Nunca nadie no quiso de tal modo envejecer, esto es: morir. Por eso, tal vez, representaba y encarnaba a la Muerte. Porque, ¿cómo ha de morir la Muerte? 

Volvemos a las costureritas y a las sirvientas. Si Erzébet amanecía irascible, no se conformaba con cuadros vivos, sino que: 

A la que había robado una moneda le pagaba con la misma moneda... enrojecida al fuego, que la niña debía apretar dentro de su mano. 

A la que había conversado mucho en horas de trabajo, la misma condesa le cosía la boca o, contrariamente, le abría la boca y tiraba hasta que los labios se desgarraban. 

También empleaba el atizador, con el que quemaba, al azar, mejillas, senos, lenguas... 

Cuando los castigos eran ejecutados en el aposento de Erzébet, se hacía necesario, por la noche, esparcir grandes cantidades de ceniza en derredor del lecho para que la noble dama atravesara sin dificultad las vastas charcas de sangre.

 

 


EL ESPEJO DE LA MELANCOLÍA

¡Todo es espejo! -Octavio Paz-
...vivía delante de su gran espejo sombrío, el famoso espejo cuyo modelo había diseñado ella misma... Tan confortable era que presentaba unos salientes en donde apoyar los brazos de manera de permanecer muchas horas frente a él sin fatigarse. Podemos conjeturar que habiendo creído diseñar un espejo, Erzébet trazó los planos de su morada. Y ahora comprendemos por qué sólo la música más arrebatadoramente triste de su orquesta de gitanos o las riesgosas partidas de caza o el violento perfume de las hierbas mágicas en la cabaña de la hechicera o -sobre todo- los subsuelos anegados de sangre humana, pudieron alumbrar en los ojos de su perfecta cara algo a modo de mirada viviente. Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan los fríos espejos. Y a propósito de espejos: nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa, ignorándose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por lo contrario, la aceptó con naturalidad, como un derecho más que le correspondía. En lo esencial, vivió sumida en su ámbito exclusivamente femenino. No hubo sino mujeres en sus noches de crímenes. Luego, algunos detalles, son obviamente reveladores: por ejemplo, en la sala de torturas, en los momentos de máxima tensión, solía introducir ella misma un cirio ardiente en el sexo de la víctima. También hay testimonios que dicen de una lujuria menos solitaria. Una sirvienta aseguró en el proceso que una aristocrática y misteriosa dama vestida de mancebo visitaba a la condesa. En una ocasión las descubrió juntas, torturando a una muchacha. Pero se ignora si compartían otros placeres que los sádicos.

Continúo con el tema del espejo. Si bien no se trata de explicar a esta siniestra figura, es preciso detenerse en el hecho de que padecía el mal del siglo XVI: la melancolía.

Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. Éste quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como hubiera fracasado Teseo si , además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro; matarlo, entonces, habría exigido matarse. Pero hay remedios fugitivos: los placeres sexuales, por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica. Y más aún: hasta pueden iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y al silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuito. Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto. De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya "la farsa que todos tenemos que representar". Pero por un instante -sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia-, el ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a acordarse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes.

Al melancólico el tiempo se le manifiesta como suspensión del transcurrir -en verdad, hay un transcurrir, pero su lentitud evoca el crecimiento de las uñas de los muertos- que precede y continúa a la violencia fatalmente efímera. Entre dos silencios o dos muertes, la prodigiosa y fugaz velocidad, revestida de variadas formas que van de la inocente ebriedad a las perversiones sexuales y aun al crimen. Y pienso en Erzébet Báthory y en sus noches cuyo ritmo medían los gritos de las adolescentes. El libro que comento en estas notas lleva un retrato de la condesa: la sombría y hermosa dama se parece a la alegoría de la melancolía que muestran los viejos grabados. Quiero recordar, además, que en su época una melancólica significaba una poseída por el demonio.

 

 


MEDIDAS SEVERAS


... la loi, froide par elle-même,
ne saurait être accessible aux
passions qui peuvent légitimer
la cruelle action du meurtre.
Sade


Durante seis años la condesa asesinó impunemente. En el transcurso de esos años no habían cesado de correr los más tristes rumores a su respecto. Pero el nombre Báthory, no sólo ilustre sino activamente protegido por los Habsburgo, atemorizaba a los probables denunciadores.

Hacia 1610 el rey tenía más siniestros informes --acompañados de pruebas-- acerca de la condesa. Después de largas vacilaciones decidió tomar severas medidas. Encargó al poderoso palatino Thurzó que indagara los luctuosos hechos de Csejthe y castigase a la culpable.

En compañía de sus hombres armados, Thurzó llegó al castillo sin anunciarse. En el subsuelo, desordenado por la sangrienta ceremonia de la noche anterior, encontró un bello cadáver mutilado y dos niñas en agonía. No es esto todo. Aspiró el olor a cadáver; miró los muros ensangrentados; vio "la Virgen de hierro", la jaula, los instrumentos de tortura, las vasijas con sangre reseca, las celdas --y en una de ellas a un grupo de muchachas que aguardaban su turno para morir y que le dijeron que después de muchos días de ayuno les habían servido una cierta carne asada que había pertenecido a los hermosos cuerpos de sus compañeras muertas...

La condesa, sin negar las acusaciones de Thurzó, declaró que todo aquello era su derecho de mujer noble y de alto rango. A lo que respondió el palatino: ...te condeno a prisión perpetua dentro de tu castillo.

Desde su corazón, Thurzó se diría que había que decapitar a la condesa, pero un castigo tan ejemplar hubiese podido suscitar la reprobación no solo respecto a los Báthory sino a los nobles en general. Mientras tanto, en el aposento de la condesa fue hallado un cuadernillo cubierto por su letra con los nombres y las señas particulares de sus víctimas que allí sumaban 610... En cuanto a los secuaces de Erzébet, se los procesó, confesaron hechos increíbles, y murieron en la hoguera.

La prisión subía en torno suyo. Se muraron las puertas y las ventanas de su aposento. En una pared fue practicada una ínfima ventanilla por donde poder pasarle los alimentos. Y cuando todo estuvo terminado erigieron cuatro patíbulos en los ángulos del castillo para señalar que allí vivía una condenada a muerte.

Así vivió más de tres años, casi muerta de frío y de hambre. Nunca demostró arrepentimiento. Nunca comprendió por qué la condenaron. El 21 de agosto de 1614, un cronista de la época escribía: Murió al anochecer, abandonada de todos.

Ella no sintió miedo, no tembló nunca. Entonces, ninguna compasión ni emoción ni admiración por ella. Sólo un quedar en suspenso en el exceso del horror, una fascinación por un vestido blanco que se vuelve rojo, por la idea de un absoluto desgarramiento, por la evocación de un silencio constelado de gritos en donde todo es la imagen de una belleza inaceptable.

Como Sade en sus escritos, como Gilles de Rais en sus crímenes, la condesa Báthory alcanzo, más allá de todo límite, el último fondo del desenfreno. Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible.

02/07/2006 19:23 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LA PASIÓN POR LA SANGRE

20060703193751-sangre.jpg

¿Puedes imaginarlo? (Abre tu mente… abre tus ojos…) Hay sangre por todos lados: en el piso, en las paredes cuarteadas, se desborda del tejado, cae a chorros como lluvia sobre la hierba fresca y transforma aquel suave verdor en un manantial de algas rojas. ¿Te atrae su color? ¿Puedes sentirlo? Los vampiros bebieron de él en algún tiempo remoto. En un momento de mi vida también me sentí uno de ellos, bebí también de una fuente amoratada aquel sabor lúgubre. Como una copa de vino, le susurraba a mis pensamientos, con una sonrisa perturbadora surcando mi rostro. Y mis alas se desplegaban para volar hacia insospechados lugares. Era increíble la sensación roja en los labios, y mis manos pintando las sábanas blancas. La noche adquiría un color nuevo. Todo era metamórfico… Todo cambiaba… Luego a mi mente acudían sonidos extraños. Gotas incesantes en una superficie líquida. Cerraba los ojos y ahí estaba un cuerpo desnudo, angelical, bañado en sangre. En un altar… Saltadas las vísceras, fuera de su lugar el corazón, los ojos extremadamente abiertos pero muertos de manera definitiva. Sangre manando a borbotones, cayendo sobre un río escarlata que desembocaba en un mar extenso… ¿Lo escuchas? Es un sonido sublime. ¿Percibes su aroma? Aspira profundo: es el olor de la vida, aún golpea fuerte contra los pechos exhaustos. ¿Amas la sangre? ¿Amas el deseo de fornicar sin tregua inundándote en un mar teñido de rojo? Lo sé… Lo sé… Tus instintos se mantienen todavía guardados en un cofre, bajo siete llaves. Esperas el instante preciso para salir. ¿No es cierto? Sé que aguardas la hora de vestirte con traje de libertad, para tus manos, para tu prosa impúdica, para tus versos desdentados. Por eso ahora, mi desconocido amante, mi tierno homicida, te muestro aquí esta hoja en blanco para que dejes escapar tu vampirismo, tu sensualidad (la lujuria), tu sadomasoquismo, tu antropofagia, tu necrofilia, tus más pervertidas fantasías, tu pasión infinita por la sangre humana. Escríbelo, sí, con tus dedos como pincel, con tu sangre como tinta. Sé eterno… Finalmente, sangre somos. Con sangre en nuestras venas resucitaremos… en un círculo permanente.   

Di@bòliko

DIRECTOR OFICIAL DE ESTE INFERNÁCULO

03/07/2006 19:37 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DOS METÁFORAS DEL AMOR

20060714193752-nostalgia-pintura.jpg

NOSTALGIA 

La tarde solitaria, ausente de ti, de aquel pedazo de mundo que le dan tus ojos a tardes como esta se han de extrañar en el futuro incierto de un día hecho trizas en el que la nostalgia será la única fuente para beber el tiempo y la desesperanza de no verte llegar cargando contigo el alma de tus manos, cómo se extrañan tus caricias, eso es todo amor y que extrañarte es un llanto que copula en medio de un torrente de lágrimas. Quisiera ver tus pies cuando estén  guiándote hasta este rincón desde donde te pienso, a este mi lugar donde atado a una ilusión imagino que habrá un cielo sin lluvias, una mañana con sol, y una tarde de ocaso donde pueda confundir mis manos con las tuyas.

 Ando buscando respuestas a las tantas preguntas de mi desconcierto, preguntas esquivas con respuestas estúpidamente lejanas, como el mar de tus ojos. Me encuentro distante de la vida misma porque no le hallo el sentido a respirar porque no puedo respirarte en estos días. Me gustaría tomar del cuello a la indiferencia, matar su corazón raído, pero la carne del pecho donde se encuentra es un abismo sin límite que no he podido avistar en la brecha de mi camino para darle de cuchillazos. Ahora mismo siento caer la nostalgia sobre mis hombros y llego a pensar que todo acabó sin pensar en el adiós, sin tener el tiempo suficiente para al menos coger un cajón y guardar uno que otro recuerdo para no olvidarte.

  

EQUIVALENCIA 

El amor es complicado, es más que la existencia de la paz después de la guerra de nuestros cuerpos, es más que un simple ataque de romanticismo en tus labios con tu palabra libre acariciándome los sentidos, es más que una mañana de jardines en tus manos trabajando la flor de la paciencia, es muchísimo más que un respirar cada palmo de tu cuerpo, es más que un compartir a todas horas, es más que el cielo que el mar y la luna de tus ojos, el amor te diré; el amor en otras palabras, más simples y sencillas, es la síntesis de tu nombre. 

Jhymm Muñoz Ocaña

 
14/07/2006 19:37 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema Hay 9 comentarios.

SOBRE LOS CUERPOS INVISIBLES

20060714194553-sombradeunaausencia.jpg

AUSENCIA 

Salgo con sigilo hacia el oscuro patio sin escuchar siquiera mis agitados pasos. Parece que estuviese flotando en el aire. Me detengo de pronto y observo con asombro el cielo con su manto negro, estrellado. Toda esta infinidad de estrellas palpitantes que brillan e iluminan el exorbitante espacio me torna a recordar los inolvidables momentos del incesante amor que atiborró mi corazón. El mudo silencio acechaba mi soledad, y a la vez estrujaba con nostalgia las emociones que hervían dentro de mí. Estoy ahora con la razón flotando entre la nada, y la angustia de la locura llorando en la mirada. Siento que el palpitar de mi colmado corazón resuena con fuerza y hace renacer las esperanzas que tanto ansío.

Lágrimas caen… No lloro de tristeza, sino de felicidad. Ojalá que este sentimiento rotundo y entrañable sea un indicio de tu esperada llegada.

 

AÚN NO LLEGA 

A pesar de que estuvo ausente seis largos años, aún percibo en él ese rigor al hablar. Pareciera que no tuviese sentimientos ni mucho menos esencia. Pero aún mantengo la esperanza de que en lo más recóndito de su ser sigue latente el cariño infalible que a su manera me lo brindaba. Algo frío era; sin embargo, me gustaba su manera de ser. Tal vez, sin darme cuenta, yo era así, o quizá esta forma de querer me obligaba a imitarlo sólo por el simple hecho de que creía en él. Pensaba que era la única persona que lo sabía y tenía todo. Quizás es por eso que lo quería tanto. Ahora lo extraño…El señor de la sonrisa escondida aún no llega. ¿Por qué tardará tanto?  

Luis Castillo Velásquez

 
14/07/2006 19:45 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DUALIDAD EXISTENCIAL

20060714195359-existe.jpg

HUM/EXIS            

Todo en el exterior ha sido derrumbado, sólo las miradas pérdidas y desconsuelos de los individuos han sido reclutados como única compañía; la existencia de éstos fue manipulada, jugueteado con un ping pon, una ruleta de sinsabores y desesperos. Todos han deseado el humanismo, pero la existencia se ha entrometido escabulléndose entre los escombros; las manipulaciones han resultado como maniobras de la vida que han tratado de escapar del fin del tiempo.           

-Sólo eran las horas de un reloj detenido y el hum/exis de una vida retirada.-    

Barranca 26 de mayo del 2006 

    

SORDEDAD DE LA IMAGINACIÓN     

     La música suena, dando golpecitos sobre las paredes de la habitación, el colgador lleno de ropa se ve bañado de las mínimas luces perdidas del exterior, mientras todos observan la televisión, ignorando o tratando de ignorar la música escurríente de Chopan, Mozart, Beethoven. Un hombre pequeño, tirado sobre la cama, siente las melodías; sus ojos están en completo estado de somnolencia musical, sus manos reproducen las escalas musicales, sus labios tratan de simular la supuesta letra de la canción...           

-solo era el juego de la imaginación y la sordera de aquel hombre.-    

Barranca 25 de mayo del 2006

 

 

 

Juan López Morales

14/07/2006 19:53 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

INFORME PARA UNA FAMILIA SILENCIOSA

20060715195257-sagrada-familia-s.jpg

a la casa que nace detrás del sol

I

Nuevamente entre nosotros reparten el silencio, las lágrimas,

los gestos borrosos sobre mamá

la tradicional Beat

el encuentro de aspersión simple sobre el viento

el reconocimiento de las preguntas

el quejido de las transpiraciones sin rencor. 

Mi padre, un árbol en el patio de la casa sin letras,

las flores muestran los números rojos,

los extranjeros de casa

llevan el ruido sobre las orejas sin cenizas

sin ojos dorados por el mismo ruido de pájaros,

adelanta  los días

e instala en su memoria

el paraíso perdido

y la cura de las ganas de nada

sin presumir tus ojos mismos

ni tu casita de terrones de sal  solares.

  

     

II  

(un canto a mi mismo)  

En el cercano río de tus ojos

Juan navegará hasta tu miedo

con vos victoriosa, 

Rosa reanudará sus pasos,

escalará sobre lo mas bello que eres tú,

los elfos reirán en sus nombres

patriarcas míos,

enemigos míos,

el sol gótico huirá sobre sus piernas

burlarán la noche de pinos a lo lejos

las aldeas oscuras de manos llenas

las vírgenes

los viejos

y los poetas

no despertarán ni al caer el halcón,

sobre blancas palomas de mis posibles besos

miraré mi engreída,

la mar de mi deseos fatuos

la ciénaga de mis ojos, 

y no bastará esculpirme en las olas

de su amor

ni en la sinonimia de su limbo amanecer. 

Distante entre cipreses y laureles,

y entre mis propias gentes

he nacido,

mis manos no me pertenecen

ni la victoria de mi nacimiento

ni el crimen de mis héroes

y soy el rincón del silencio

el valle del junco adormecedor

y el encanto del placer prohibido.   

  

John López Morales (Chimbote, 1983) Poeta, estudiante de Derecho de la UNASAM- Barranca, integrante del Grupo de Literatura y Arte “Isla Blanca” de Chimbote, ha publicado la plaqueta Campos de Arena (2004), En el (2005) Profundidad del Silencio y Dimensión de la Aventura, ha sido antologado en el libro de cuentos Tiempo de Pesca (2005) del Grupo Isla Blanca, Inicio del Mundo(2006), sus poemas han aparecido en diferentes medios literarios, periodísticos y webs pags,  actualmente es coordinador del Círculo Literario “Anábasis”, y director de las revistas de creación literaria Poiesis, Plexus y Puro cuento. 

*ego_sum83@hotmail.com,*john_lopez83@hotmail.com 

 

15/07/2006 19:52 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

INSÓLITAS FIGURAS

20060716193725-violin-fireweed2.jpg

A SORBITOS

Soplo
Soplo
Soplo para no quemarme la lengua

Soplo
Soplo
Tomo un té amo

Rico es
Rico es
Cuando un te amo
Se bebe caliente

La garganta aguanta
E l c o r a z ó n a s o r b i t o s m e l l e n a
  
     
AMOR ENTRE NEUMÁTICOS
  
El cielo y el infierno conspiran en tu piel como el caos y la belleza que nos gobierna; tu diabético azucarado morirá pronto. Busca una mirada en colisión por el espejo retrovisor. Busca y en su búsqueda le acaban de poner papeleta, todo ver tu falda verde y tus ojos ámbar. ¡Maldito trafico de piernas e insomnios titilan tú cabeza! No tuve tiempo de suicidar mis sentidos o fallecer. Yo me mato, me mato, ¡me maté!. Me pidieron Filtro de agua, de aceite, de gasolina, cambio de aceite, batería para el corazón del auto y hasta se me pinchó el neumático derecho delantero de mi risa. Pasé a molestia, mis dientes corretean en el asfalto, ¡maldita sea el día que se te ocurre pincharte! 7.30 a.m. es el ingreso al trabajo, fácil me ponen memorandum o quizás me boten finalmente del espacio, qué bonito se siente desfallecer, qué bonito, espera, acaba de sonreírme alguien por el espejo retrovisor, ¿serán tus ojos negros?, mira que necesito dos neumáticos para avanzar…  

 

Luis Boceli

  
16/07/2006 19:37 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

BLOOD & WORLD

20060716200945-sangre.jpg

 

 

PUCCA (FUN LOVE)  

 

Cenizas en mi boca derraman la tristeza de mi polo
una foto en el poste y mi voz como danza rota
escondida en un cadáver a la moda.

Vacía estás como el abismo que se oculta en el sudor de tus manos
quemadas por la indiferencia de aquellos ojos desconocidos
donde no se puede llorar porque está prohibido mientras bailas
en esta discoteca.
Y deseas los bailes cortados con cuchillas eléctricas
mientras arrancan tu voz que grita en el silencio de un baño maloliente
perdidas lágrimas arañando tu cuerpo
perdidas entre la multitud de cadáveres improvisados llenos de sudor
mientras sus rostros desaparecen en un mar de eructos cerveceros
y disparos al aire.

Sonríe. Y detrás de ti
diluye las miradas en tu cara blanca y en tu piel garabateada
por las mismas sombras de donde escapas
y te mueves haciendo sueños
como un niño que hace una burbuja
y llora al estallar. Sonríe, porque tus dientes prueban el piso
mientras te mueves sin compasión
por la soledad de algún espejo, por las calles arremolinadas a un perfume
desasido por las formas que te invaden,
cuando de pronto te das cuenta
que tú también sientes frío
y que tus manos
están llenas de lágrimas rojas,
mientras te vuelves a convencer
que es tu sangre

tu sangre.

   

De: Anatomía de un Vacío

 

 

INICIO

Tus amigos te mirarán hasta morderte
el corazón
y entonces
oirás
la vieja melodía del destierro.
 John Lennon
en tu pecho
no morirá desangrado.
 Aves blancas en tu cuello
cuervos
canciones tiernas
como un instante en tu boca
sólo sueños en el jardín de las ausencias.
 Libertad
el inicio de un ojo que oscurece
las estrellas.
 

El amor
como una aventura
en el espejo ensangrentado.

  

(inédito)

 

 

  

Paolo Mario Astorga Requena (Lima- Perú 1987) es un joven poeta en el cual ya se pueden ver rasgos de una precoz madurez literaria. Es técnico en Diseño web y computación. Sus primeros poemas recogidos en libro aparecieron en una antología llamada: “Reflejos del Alma”. Es Creador y editor de la revista digital de creación literaria llamada Remolinos: www.remolinos.ar.gs Ha publicado sus poemas en innumerables páginas literarias como Encontrarte, Margen Cero, Serpoeta.com , Almaegen.net , tu Breve espacio y Oxigen, además de haber publicado también sus poemas y algunos artículos en el portal de Liceus, una revista literaria española. Es Creador y editor de la I Antología Digital de poesía “La Voz Del Mundo.”

16/07/2006 19:53 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CANTO VISCERAL

20060717194040-guernica-1.jpg

MEMORIA DE NOLASCO  

Para Esther,

que vino a ver el mar.  

Cuando los indios llegaron al mar

mi cadáver se llenó de vida

legua y media al sur de Santa

estalló una luz en la llanura acribillando mi orfandad

nos quedaremos Cayetana

leña     aguada     corte     y pesca

el Colorado sabe

que en el monte de huarangos y la pampa

clama una voz mochica mitad silencio

                     mitad estertor.  

Era el sesenta

en nuestra celeste angustia

y a Pedro, Bartola y Francisca

se le adormecían los pies

de tanto pantano

junco y totora

llegará el día incandescente

en que los huanchaqueros y la ranchería

redescubran su vocación por la sal

dormirá el olvido

en el recodo inmemorial de las aguas

estallará el petardo

y llegará otro tiempo

se multiplicarán los alaridos en Chimbote

bendiciendo los junios

la luz de nuestras sienes

                                   ( extraviada )

se apagará la noche

en que los nudos de mi red contrita 

se desvanezcan infinitos

con el dolor de mi cuchara.  

El año en que los indios

alcanzaron mi reino

yo era pescador

nunca más reconocí el silencio

ni su respiración acompasada

desde entonces sólo supe

de anarquía y dinamita

granizada y fumarolas sobre mis leños

desde entonces empecé a vivir

                                            (de a pocos )

el ácido bemol

de nuestras muertes. 

  

 

ME PREGUNTO...   

aquí

cuando me falta el pan

el vino     la risa

la lluvia londinense

mi más excelsa agonía

me pregunto si no fui yo

el fundador de tu calle

el albañil de tu vereda

tu jardín     tu espejo

tu Jirón de la Unión

y tus árboles

hasta tu torpe vehemencia

me pregunto

                      ( exhausto

                      de tanto cansarme )

si no soy más el antihéroe

que desayuna en el mar

si tu cabello se ha tornado

por fin azul ante el sol

y se ha caído el último

vello sobre mi pecho

me pregunto

si tu llameante

e inextinguible incendio

aun me habita

o si deambula en mi busca

por la estación del tren

la avenida indiferencia

el corral quemado

o el más puto y luminoso

lupanar de mi ciudad. 

Chimbote, 21 de junio de 2006  

Augusto Rubio Acosta 

17/07/2006 19:26 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DESNUDISMO DE ESPACIOS

20060718192239-liang.jpg

A tus espacios abiertos

Que mis manos forjaron

Y que sólo la muerte los cerrará.  

I   

Este corazón es un verso incendiándose

En el cenicero de la casa  

 

II 

Es un desierto

De arenas de seda rojas

Destendidas   en   el   olvido 

De geografía de seda fruncida

Destendida en caderas cansadas de mujer fresca

Ya casi arruinadas por el tiempo

(Aunque la palma de mi mano abierta

Como el molde de su caricia curvada

                                                     Que fue alguna vez

Intente reconstruirlas desde el recuerdo) 

Es un desierto

Y en sus arenas están sepultados

Los cadáveres       de algunas    caricias

Que aún conservan la piel

Un desierto

Donde aún se escucha el eco

De una manada de gemidos

Galopando hacia el sur 

Un desierto

O una mano

O un corazón        

  

III 

Estoy aquí

Sentado en las mejillas húmedas del otoño

Y te necesito 

Sentado en un segundo de atrás

Que me quiere triste

Para no llegar a minuto

Sentado en una esperanza sin espaldar

Sentada también de esperar tanto  

Estoy aquí

Y te necesito    para necesitarme

Y te necesito    también para no necesitarme  

 

IV 

Hoy

En una banca cruzada de brazos

Sentada al pie del paisaje

Entre el silencio y tu nombre

Entre árboles

Alguna vez he deseado desmayarme

Y despertar tarde… 

Ayer

Una mano de caricias conocidas me despertó

Entonces…Otro silencio se despertó conmigo

Otras manos de viejo conmigo

Otros árboles

Pero conmigo tu nombre

-¡Mujer!

-¿Señor?…mi madre murió hace mucho mi vida

Al pie de otro paisaje

Entre el silencio y un nombre que aún no conozco

Seguramente esperándole

Entre árboles  

 

V 

Te he visto venir

Desnuda       de materia y espacio

Atravesando la mañana que nos separaba

Rajándola    sin querer    con la mirada 

Desnuda

Te parecías aquellas tardes de lluvia     sombrías

Soltadas de dios en algún otoño 

Te he visto venir

Arrastrando la mirada con aquel silencio pardo

Que traspasaba todas las cosas

Desnuda de mis manos       y sus avenidas desiertas

Desnuda de mi tristeza       y sus distancias

Desnuda hasta transparentársete el corazón

Y su leña incinerada aún humeante 

Te he visto venir

Arrastrando la mañana como la basta de tu desnudez 

Dejando el universo de tarde vacío de ti 

Te he visto venir

Atravesarme

Arrastrarme

Abriendo Espacios

VI

El amor es una mujer desnuda de espaldas pensando en ti

VII

Mi mujer es un pedazo de tierra

Sembrada de rosas

-si quiero-  

 

VIII 

Mientras la luna se desnuda

A las espaldas de una cordillera barbicana

Tú tormenta serrana Precipitada

Te desatas en gemidos y lágrimas

Y yo campesino de todas tus zonas

Desnudo      me dejo acariciar por tu lluvia menuda

Y danzo con mi quena

Al compás de tus relámpagos  

 

IX 

Que mi beso

Tarde o temprano caiga

De golpe o lentamente

-como más te guste-

Cruce las montañas       y caiga

Arrastrando huesos piedras caminos a mano

Al sur de la caída

Perpendicularmente

Abriendo espacios…  

 

X 

Yo

He abierto tus senos

Los he abierto para la mañana

(Y las ganas de cualquier hombre) 

Los he abierto para que entre aire

(Y no morirnos de calor)  

Yo

He decapitado tus senos

Para servirme la cerveza el agua y el pan húmedo 

Para el avance del geómetra el geógrafo y el historiador 

Yo

He decapitado tus senos

Para estar más cerca a tu corazón

  

 

Yosset Bermejo Villavicencio (24), ganador de los juegos Florales UNT 2003, con el poemario  Desnudismo de espacios y bajo el seudónimo de Nadi. Actualmente estudia lengua y literatura en la UNT, es Editor General de la revista Reflejos, Secretario de Organización de Eventos y Producciones Académicas Reflejos, miembro del Grupo de Estudios Lingüísticos y Literarios “Luís Hernán Ramírez” y ex miembro del grupo Propuesta Joven.  

 

18/07/2006 05:26 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

YO NO SOY UN GÁNSTERS

20060718192634-walterestrada.jpg

Viajo irreversiblemente viajo  

viajo en esa combi negra empapada de luz vertical 

viajo súbitamente en esta nave pedestre en el río Anidre 

por donde me interno como una sonda abrasadora que no embellece 

los cálculos las piedras el emplasto con que se cubre esta enorme ciudad  

como un cuerpo abandonado 

Viajo en esta negra combi y no hay niños ni perros a quien cargar ni llevar 

Viajo contra mi mismo en esta negra combi que me ata y me lleva abolsonado 

acucharado en vilo esposado que cruza el Estigia como un reo contumaz 

como un pastelero de esquina 

Estoy derramado Me baño en las viejas costas del Amanrote soy esclavo  

del príncipe Ademus donde me encapuchan intolerablemente por hablar otro 

idioma por orar echado por sudar arcaicamente y gritar desde una torre 

¿puedo viajar tranquilamente aspirando spray sobre las pardas ondas  

transparentes ennublarme y seguir las flechas que manchan el aire los líquidos caminos 

al sordo rebramar de sus olas? ¿Puedo viajar desde dentro vermiforme pajita 

concentrado y redondo por esta tierra que no es tierra que no es cielo que no se que 

puede ser salvo unos postes y casas que dejo atrás como la vida que no se adelanta 

sino se atrasa sin verlo mas sin recordarlo mas? 

Viajo en esta negra combi al volante mirando por el retrovisor a mis pasajeros 

Que solo yo los saludo cada mañana cuando toman y alzan el dedo sin yema y se 

suben como pidiendo disculpas tan pesados que hunden las llantas por sus deseos 

mas blancos que sus huesos que sus enredados pelos en las carreteras que las 

pasan durmiendo embabando el parabrisas el espejo donde no miran sino las estaciones  

que se suceden como gañidos en sus oprimidos pechos arrastrando sus quijadas  

como garras silvando en el viento pero todo se desvanece en el camino  

como el pasado de estos seres de estos burócratas que en sus tiempos libres fueron  

rebeldes mas ahora yo los conduzco a su destino como si los tuvieran en esta negra  

combi babélico sodomista gomorrista que se detiene contra un árbol como un perro  

para orinar en sus raíces en esa pared donde las putas revientan las cucarachas y las  

mariposas con sus zapatitos de punta mientras recuerdo a Marcel Duchamp con su 

Desnudo bajando una escalera y a esta chica violada y panzona que recojo como  

un buen samaritano pero yo no soy un buen samaritano tampoco un gánsters  

la noche no hace distingos a mi costado está el asesino de uniforme el coimero y   

el sátrapa Estas almas que me los llevo que me he puesto yo como una hernia en la 

cintura a 150 kilómetros por hora derritiéndome sin paradero fijo nocturnal con sus 

rostros agrandados por el viento y sus palpitaciones que remueven los asientos Los  

llevo a sus oikos al hoyo donde tal vez jamás los vea eso no importa eso no importa 

bajan y bajan y me estoy aliviando como si estuviera defecando y la canción de la Piaf 

me anuncia un nuevo día respiro la bruma amarro y flameo lo que queda de mi De este  

largo viaje que recién empieza o que termina miserablemente  

Me he ablandado cada viaje es una pérdida una nostalgia una dedicación a mis  

semejantes una profilaxia un desgaste amical una borrachera un beso esquivo una  

muerte un retrato goyesco de mi abuela una punzante compasión en el estómago 

Cada uno de mis miembros están solitarios solitarios como ensayando para cavar una  

zanja y rellenarlo con las facciones de una cara que no recuerdo  

Cada día es una enfermedad nueva y virulenta Y hay ganas de hachar y martillar 

los gladiolos de tu boca y hay ganas de quemar fotografiar mi desgano y hay ganas 

de ir al volante y hundirlo todo 

Leo Los adoradores del fondo del mar ¿Tendré algún fondo? Mi cabeza no puede  

alucinar hierve corruptamente por una mujer

Respiro nuevamente después de las 12 Respiro nuevamente sobre un paisaje en cero duchado como una piedra destilada   

Me arrimo al asiento toco el acelerador y jalo la palanca El mundo rueda sobre otros  

cuerpos como un bufido tenso me adentro en sus forros Ya no se que hacer la cuerda  

pandeada se estira como un láser en el ojo Y ninguna ave me recuerda haberla visto  

virgen desde una tanqueta que dispara 

Viajo irreversiblemente viajo 

¿Los muertos viajan viajan los muertos?  

 

Domingo de Ramos

18/07/2006 19:26 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

20060718195557-hourofghosts3.jpg

Los otros

Edmundo Paz Soldán


Fran se encontraba en su habitación cuando escuchó a su mamá llamándolo a gritos a almorzar. Suspiró: hubiese querido quedarse en esa luminosa habitación, continuar recreando, tirado en el piso con sus ejércitos de plomo, la batalla de las Termópilas. Le había tomado unos meses informarse de los pormenores de la batalla y proveerse de los mapas adecuados. Había estado encerrado allí toda la mañana, no había ido al colegio pretextando un resfrío; y era la libertad estar en sus pijamas azules y perderse en su mundo de juegos de estrategia, soldados que caían, generales que vacilaban, columnas en formación que incendiaban villorrios.

Intentó ignorar los gritos, pero no por mucho rato. Cuando lo llamó su papá, debió bajar, cabizbajo, fingiendo tener la nariz congestionada para que no lo enviaran al colegio. Todavía en pijamas el jovencito. Seguro con tus soldados, ya no estás en edad. Algún día los haré desaparecer. Sentado en la mesa, papá hacía el crucigrama. Acababa de llegar de la oficina, no se había sacado la corbata. Me duele todo, papi. La nariz, la garganta. Cómo puedes tener un resfrío con este calor. Búscate una mejor excusa y charlamos. Escritor norteamericano de ciencia ficción, cuatro letras. Es verdad, anoche dormí con la ventana abierta, y en la madrugada hace mucho frío. No tengo idea, no sé de escritores. Igual, con ventana abierta o cerrada, no es motivo. A tu edad trabajaba a partir de las cinco de la mañana. Pero cuando uno tiene todo, se malcría.

Había escuchado hasta cansarse el relato de la adolescencia sacrificada de papá, cómo el abuelo lo hacía levantarse temprano para que se hiciera cargo de los hornos en la panadería. Decía que hubiera querido criar así a sus hijos, pero su mujer se lo había impedido, consintiéndolos desde pequeños.

Mamá se sentó a la mesa. Cómo te fue en el trabajo, preguntó. La respuesta fue un gruñido. Hubo otras preguntas, hubo otros gruñidos. El segundero en el reloj del comedor se movía con parsimonia, el minutero permanecía inmóvil como una espada en desuso. Fran estaba ahí, pero no estaba. Escuchaba a sus papás, pero no los escuchaba. La sopa de pollo la sentía insípida. O acaso había comenzado a creer de verdad en su resfrío. Esta tarde saldré temprano, decía su papá, que se estaba dejando crecer las patillas y tenía una expresión algo anacrónica, de guitarrista de banda de rock en los cincuenta. Voy al dentista. Las palabras lentas, las sílabas mordidas. Voy. Al. Den. Tis. Ta. Creí que habías ido ya la anterior semana, dijo su mujer sin verlo, con ese tono incrédulo que usaba ante cualquier plan de su marido. Sus lentes gruesos y su piel descuidada--archipiélagos de manchas negras en el cuello y las manos--la hacían ver más vieja de lo que era. Me sigue doliendo. Parece que me la tendrán que sacar.

Papá partió el pan, y en ese momento Fran notó algo raro. Quizás era la forma en que había agarrado el pan, con la mano izquierda, él que era derecho. Continuó con la sopa, mirándolo de reojo. El ralo bigote, las ojeras que delataban las noches de póker. Fran tuvo la intuición, primero, y la certeza, después. Papá era él, y sin embargo no era él. Alguien lo reemplazaba, alguien aparentaba decir sus palabras con el mismo tono agobiado por la vida, y trataba de imitar su inimitable mirada sin lustre. ¿Mamá se habría dado cuenta de ello? Papá se levantó de la mesa y se dirigió a la cocina. Mamá, susurró Fran. ¿Qué? Papá…
Se armó de valor para terminar la frase. No es el mismo. Papá no es papá.
Yo también lo he notado. Hace mucho que no es el mismo. Tanto trabajo cambia a la gente.
No me refería a eso, mamá. Papá… es otro.
Eso también decía tu hermano cuando llegó a la adolescencia. Por eso aprovechó el menor descuido para mandarse a mudar. Para eso los criamos, para que algún día levanten vuelo. Todos los hijos son ingratos.

Papá puso una cubeta de hielo sobre la mesa y regresó a su silla. Miró a Fran, y éste vio por un segundo un rostro de horror, como una máscara de plastilina que acabara de ser estrujada. Gritó, y saltó de la mesa y se dirigió corriendo a su cuarto. Papá y mamá se miraron. ¿Qué diablos le pasa esta vez? Yo levanto las manos, dijo ella. A ver si lo puedes poner en vereda. Ella siguió comiendo. Él tiró una servilleta al suelo y subió las escaleras a grandes trancos, perseguido por el crujido de la madera.

Tocó la puerta del cuarto de Fran. Fran escuchó los golpes como si fueran el anuncio de algo siniestro. Se puso rápidamente unos jeans sobre el pantalón del pijama. Escuchó los ladridos de Springsteen, el malhumorado boxer del vecino, y a lo lejos las campanadas de la iglesia. Escondió a sus soldados de plomo bajo la cama, abrió la ventana y, agarrándose del reborde, se dejó caer al jardín.

Esperó a Eric y Joaquín a la salida del colegio, en el kiosko de la plazuela donde solían encontrarse los recreos. Bajó un jacarandá que dejaba llover flores sin cesar, les contó, agitado, lo que ocurría.

Así que tu papá no es tu papá, dijo Joaquín, el rostro incapaz de contener la proliferación de pecas. No te entiendo. Y qué vida la tuya. Te olvidaste de cambiarte la camisa del pijama.
Está hablando en metáforas, dijo Eric, que usaba lentes con montura de carey y tenía los incisivos salidos. El que no siente de vez en cuando que sus papás no son sus papás, que levante la mano. Todos tenemos que desconocerlos a veces.

Fran volvió a contarles todo. Daba pasos inquietos de un lado a otro, estrujaba las manos sin descanso. El sol se había instalado en el corazón del cielo, y caía como una plomada sobre la ciudad de calles vacías a la hora de la siesta.

Al final, moviendo la cabeza y entre bromas, aceptaron acompañarlo de regreso a casa. Eran diez cuadras. Las cosas que uno hace por los amigos, dijo Joaquín. Tienes que dejar la bayer, dijo Eric. Saben que no tomo ni cerveza, dijo Fran. ¿Y aquella vez, viendo Tom y Jerry? La primera y la última.

Llegaron y entraron con sigilo por el jardín. Springsteen volvió a la carga con sus ladridos. Se acercaron a la ventana al costado derecho. El papá de Fran leía el periódico sentado en el sofá de la sala, como si nada hubiera ocurrido. No veo nada raro, dijo Eric. Tu papá parece el mismo de siempre. Esperen, esperen.

Pasó un minuto. Fran, de pronto, comenzó a enumerar las sutiles diferencias entre su papá y el que creía un impostor: la forma en que agarraba el periódico y pasaba las páginas, la manera en que doblaba una pierna sobre la otra, el ángulo en que caía un mechón de pelo negro sobre la frente. Logró que la duda se instalara en Joaquín; Eric permanecía escéptico. Mucha televisión, dijo, pasando un trapo por los vidrios de los anteojos. Yo me voy, si quieren quédense ustedes. Parece un juego, encuentre los siete errores.

En ese momento, apareció la mamá de Fran; se acercó a su marido, le dio un vaso de limonada con hielo, y desapareció rumbo a la cocina. Ni se te ocurra moverte, le dijo Fran a Eric. Mi mamá corre peligro. Está allí adentro con un extraño. Quién sabe, robará la casa y la matará. Tendrás eso en tu conciencia. Quizás tu papá declaró contra la mafia, dijo Joaquín, y lo metieron en un programa de protección de testigos, y trajeron a un actor para que lo reemplace. De por ahí es un clon, dijo Eric. ¿No han visto esa mala película de Schwarzenegger? No se hagan la burla, dijo Fran.

Había que hacer algo. ¿Qué? Los soldaditos de plomo debían cobrar vida; podría ordenarles que marcharan hacia la sala y atacaran al extraño. No debía imaginar tonterías. Springsteen lo estaba poniendo más nervioso aún, qué manera de ladrar, un día de estos le haría comer pan con vidrio molido.

Joaquín sugirió entrar por la puerta de la cocina. Lo atacamos entre los tres, lo amordazamos y llamamos a la policía. Eric dijo que esas cosas sólo se le podían ocurrir a Joaquín. Te pasa por ver tanta televisión. Como si fuera coser y cantar. Mi papá es fuerte, dijo Fran con algo de orgullo; hace mucho que no va al gimnasio, pero igual se conserva bien. Eric sugirió que podía ir corriendo a su casa y traer un revólver, sabía dónde estaba el de su papá. ¿No que no creías? Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor. El tono de Eric era de falsa solemnidad, se dijo Fran; el mismo que usaba cuando declamaba en las clases de literatura. No es momento para bromas. Se preguntó cómo siendo los tres tan diferentes habían terminado de mejores amigos. Acaso cada uno, a su modo, no terminaba de encontrarse en el mundillo adolescente del colegio, hecho de seres que jugaban a ser hombres en base a violencia y morbo sexual. Acaso había una explicación más práctica: a los once años, los tres habían descubierto que les fascinaba el fútbol en tapitas, y durante dos años se habían reunido casi todos los sábados por la tarde, en la sala de juegos de Joaquín, a jugarlo sobre una frazada gris que Eric había robado de su casa.

Fran volvió a observar al extraño que hacía el crucigrama del periódico y recordó con nostalgia a su papá; a duras penas aguantó las lágrimas. Quizás el impostor lo había asesinado, y había tirado el cadáver al río con una piedra maciza amarrada a los pies. No volvería a verlo más. Era cierto, no se llevaban bien, papá era tan hosco, tan poco dado a muestras de cariño. No había sido siempre así. Fue él el que le regaló los primeros soldaditos de plomo, a manera de sobornarlo para que fuera al colegio esa primera, traumática, lluviosa semana. Con él fue de niño al estadio todos los domingos, a ver mediocres partidos de fútbol. En el entretiempo, comían sandwiches de carne con chorrellana. Esos días no volverían.

Después de una breve discusión, acordaron ir juntos a casa de Eric. Irían en micro, sería más rápido. Fueron corriendo a la parada, a una cuadra y media. A lo lejos, se volvieron a escuchar las campanas de la iglesia.


Fran deseaba que el micro avanzara más rápido. El chofer escuchaba música clásica y paraba en cada esquina; el bus se iba llenando de gente: oficinistas gesticulantes, colegiales de mala traza, secretarias sin sonrisas. Sus amigos charlaban en el asiento delantero y lo miraban de reojo. Acaso lo creían un ser patético y sólo le estaban siguiendo la corriente. Era difícil culparlos, después de todo. Ellos no habían sentido lo que él a la hora del almuerzo, al ver que detrás de la cara tranquila de papá se escondía una cara de horror, y que la máscara caía apenas un segundo para revelarle a él la verdad, si tenía los ojos para verla. La había visto, y por eso se había salvado; mamá no, y por eso, si seguían demorándose, la aguardaba algo perverso.

Nos bajamos en la próxima esquina, dijo Eric abriendo la boca más de la cuenta, mostrándole sus dientes amarillentos.
Y Fran, de pronto, comprendió todo.
Por eso Eric había querido ir solo a traer el revólver. Y todo su escepticismo había sido una actuación. Porque el Eric que conocía no tenía todos los dientes amarillentos; un molar en el lado superior izquierdo era negro, gracias a un puente que le habían puesto hacía un par de años. No podía estar equivocado, lo veía todos los días en el colegio.

Eric se levantó de su asiento, Joaquín hizo lo propio. Fran notó que Joaquín se levantaba dando primero un paso hacia adelante con el pie derecho, y no con el izquierdo, como recordaba que lo hacía, como creía recordar que lo hacía.

¿Vienes o qué?, preguntó Eric.

Ese timbre de voz no era el de Eric. Una ligera diferencia, pero la suficiente para su oído aguzado. Momentos antes no se había dado cuenta de ello. La rutina de la realidad era tan fuerte que a veces era imposible notar cambios leves, trastornos en el orden de las cosas. Ahora sí, Fran estaba seguro de que, como su papá, Eric y Joaquín eran otros, unos impostores. Se aferró al reborde metálico del asiento delantero, trató de ganar unos segundos mientras discurría su próxima movida.

Miró al chofer, a las secretarias, a los oficinistas, a los colegiales en torno suyo. Sospechó con pavor que todos eran otros.

El atardecer llegaba con prisa; el sol se precipitaba hacia las montañas en el oeste, tiñéndolas de un resplandor entre púrpura y anaranjado. Fran se dio la vuelta y corrió hacia la puerta trasera; el micro se hallaba todavía en movimiento; saltó y cayó pesadamente, golpeándose contra el pavimento.

El micro se detuvo. Fran se incorporó a duras penas. Dio unos pasos vacilantes, luego comenzó a correr antes de que la gente descendiera del micro. Le dolía todo el cuerpo, pero aún así siguió corriendo. Sentía que lo seguían, creía sentir que lo seguían; percibía el golpeteo apurado de unos pasos en el pavimento de la calle. No volteó la cabeza para mirar si era así.

Con la respiración acezante, se dijo que debía llegar al lugar al que habían llevado a todos los que estaban en la ciudad antes de que llegaran los otros. O al lugar al que se habían fugado todos los que estaban en la ciudad antes de que llegaran los otros. No sabía dónde se hallaba ese lugar, pero estaba seguro de que existía.

Cruzó un puente. Debía seguir corriendo. 


 

Cuento inédito
 

Encontrado en: http://www.losnoveles.net/v1pazsoldan.htm

18/07/2006 19:55 elrincondeldiablo Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Enlaces

Archivos


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris