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El Rincón del Diablo

“Escribir es enfrentarse a aquello que se ha perdido”

 

Carlos Villacorta, el joven y reconocido poeta peruano residente en Boston (EE.UU.), conversó con nosotros acerca de la función de la poesía en la actualidad, de las razones que lo impulsaron a escribir"Ciudad Satélite"", su elogiado tercer poemario en el que aborda el tema de desarraigo de los migrantes y la forma en viven la violencia política en el Perú y los EE.UU., además de sus próximos proyectos.



A diferencia de lo que sucede con el cuento o la novela, a la mayoría de los lectores les cuesta descubrir el propósito de la poesía. ¿Cuál es ése propósito para ti?
La literatura, no sólo la poesía, nace de una preocupación personal. Esta, mezclada con las experiencias del autor, reflejan algo aparentemente muy simple pero no sencillo: la ausencia. Escribir es enfrentarse a aquello que se ha perdido: un país, una ciudad, la familia, el amor, todo aquello que nos hace seres humanos. Tal vez escribir poemas sea una manera de recuperarlo. Y, algunas veces, el poema puede lograrlo.

En tu opinión, ¿cuál es la ventaja que tiene el utilizar la poesía como instrumento para decir algo respecto a otras formas o instrumentos literarios que se usan con el mismo objetivo?
Desde siempre, la poesía ha estado en desventaja frente a la narrativa. En estos tiempos, la superproducción de novelas, cuentos, crónicas periodísticas ha opacado la presencia de la poesía y, piensan algunos, ha tomado su lugar en la mesa de noche. Pero en realidad, este hecho permite a los poetas tener más libertad para escribir y para escuchar su propia voz. Al no tener la presión de las editoriales ni mucho menos las del mercado, se pueden escribir textos más significativos y relevantes, no sólo para uno mismo sino para el lector. Lo importante no es deslumbrarse por lo que sucede allá afuera con las otras formas literarias sino entender que el lugar de la poesía, aunque aparentemente pequeño, puede llegar a ser más poderoso.

¿Qué es lo que te impulsó a escribir "Ciudad Satélite", tu tercer poemario?
"Ciudad Satélite" nace de un lento y constante proceso de desarraigo. Al salir de Perú y llegar a Estados Unidos me encuentro en un lugar completamente distinto al que imaginaba. No puedo negar que, como todo migrante, me deslumbró la mecánica de sus superciudades (Nueva York, Boston, Washington D.C.). Pero luego de tanto brillo, empecé a notar que no todo es maravilla en este país como muchos piensan. El famoso sueño americano sólo está en las producciones de Hollywood. En las calles que rodean a los grandes rascacielos están los ilegales, los indocumentados, los que esperan como condenados que se les reconozca como parte de ese país. Pero, no sólo son los inmigrantes sino los mismos ciudadanos de Norteamérica los que también son olvidados por su país: los veteranos de guerra (de todas sus guerras), los homeless, etc. ¿No es lo mismo que sucede en Perú? Al regresar sobre mi pasado, me di cuenta de que mis abuelos fueron migrantes que llegaron en un momento a Lima y se asentaron en la Ciudad Satélite de Ventanilla. Al buscar información sobre la ciudad me di cuenta de que, en una escala más pequeña, era la misma historia de Lima en el siglo XX. Migración y sueños quebrados que no sólo se viven en Perú sino en el resto del mundo.

En tu libro has logrado plasmar con acierto la visión de quienes, como los migrantes, son parte cada vez más activa de la vida en los centros dominantes del mundo pero, a la vez, son los marginados del esquema que esos centros han generados. En esa visión, ¿qué es lo que nos acerca y qué nos aleja de ellos como países y como personas?
Si hay algo que nos acerca a estos países es justamente el centralismo. Igual que en Estados Unidos o Francia o México, Perú tiene una ciudad, Lima, como un centro cultural, económico, social y político que afecta al resto del país. Los migrantes que enrumban hacia la gran ciudad buscan ser parte de ella aunque ésta los excluya. Los factores son diversos y para nada diferentes de lo que pasa en el resto del mundo, pero se pueden resumir en uno: ellos no son como nosotros. La discriminación impone sobre cualquier migrante la prohibición de ser ellos mismos. Eso implica entonces que deben asimilarse al centro hegemónico: hablar inglés, francés, alemán, etc. Es decir, borrar cualquier diferencia del pasado que no sirva a la inserción social. Lo que nos diferencia de estos países es que en el tan mentado primer mundo se alzan las falsas banderas de la igualdad y de la democracia. Nadie podría afirmar que en nuestro país esta propuesta existe. Finalmente, este es un modelo que no respeta ninguna diferencia y no es sino una mala consecuencia de lo que se llama globalización.

En esa misma perspectiva, ¿qué tan diferentes son las heridas que nos han dejado la tragedia que vivió el Perú en los años 80 y la de la Torres Gemelas, las dos que quedan retratadas en tu libro?
En el Perú, se vivió una guerra de la que en la capital nadie era consciente. Incluso cuando Lima vivió las bombas, mucha parte de la población no se quiso dar por enterada. En Estados Unidos, la situación tiene un rasgo diferente: la guerra vino del exterior y no desde adentro. "¿Qué hemos hecho para merecer esto?", se preguntaban muchos. La supuesta realidad de un país armonioso se vino abajo cuando entraron en una guerra que, en última instancia, se resume en la imposición de un modelo (económico, social, cultural) sobre otro. Mientras que en Perú, la guerra parece haberse terminado, sus consecuencias aún se discuten y no parece haberse llegado a ninguna conclusión más que a la de olvidarse de ella. A la distancia, las heridas, tanto para Perú como para Estados Unidos, han dejado ver la realidad de un país fragmentado moral y socialmente.

¿Tienes ya definido el nuevo proyecto que emprenderás tras "Ciudad satélite"?
El primero en mi lista es terminar mi tesis de Doctorado. También estoy viendo una traducción de algunos de mis poemas al inglés para su eventual publicación. Finalmente, estoy trabajando dos libros más (un poemario y un libro de cuentos) que espero terminar el próximo año.

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