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El Rincón del Diablo

Llanto de Entrepierna

Llanto de Entrepierna  

LLANTO DE ENTREPIERNA


De qué somos que tocarnos nos gusta tanto?

Ricardo Castillo.



De qué sustancia estás compuesto lúbrico néctar que
tanto te gusta beberlo?
Embriágate de mi llanto, exprímeme, saca la última gota
que hay dentro de este cuerpo amortajado, con el alma
desnutrida y el corazón cuarteado así es como me dejas
cada vez que te revuelcas a mi lado.
Tus dedos que se pierden en la profundidad de mi ser
remojándolo todo a su paso, es tu cuerpo bulto deforme
el que me desangra todas las noches, al que le debo la
segregación de las primeras gotas, que son las que me
haces probar con resignación de enfermizo placer.
Derrama mi llanto sobre los pezones para que luego
succiones de ellos lo ignoto de la virginidad.

 



HASTIO


A este respirar artificial
A este corazón que me amenaza con dejar de palpitar
A esta carroña que cubre a los huesos
A esta mano que no deja de escribir lo que siento
De quien los ojos que observan este rostro reflejado
en el espejo?
En un intento por reconocerme me palpo en carne
descompuesta, en labios rotos, el cabello se me
enreda en los dedos, las pestañas se pulverizan de a
pocos
A este llanto que inunda, me desviscera que hace que
la soledad venga a masturbarme todas las noches
A esta repugnancia dulzona de ser y no ser, de
pertenecer y desvanecer...

 

 

 

VIóLAME CON AMOR


Cercéname el himen con la erección de tu navaja
Permíteme observar esta aleación entre sangres y miel
blanca
Esculpe mis formas a martillazos pero sin dejar de
dulcificar el tacto
Envuelve en tus sábanas súbitamente y déjame humada
para siempre que tu trémula respiración será mi
éxtasis...
Desflórame la piel, inocúlame con violencia, sin dejar
al lado el vago vestigio de pasión que te
queda, sacúdeme con la rigidez de tu lengua, para que
asfixies el nacimiento del engendro, clávame los
dientes y bebe del rojo carmesí de mi cuerpo, pronuncia
mi nombre en gemidos inarticulados, subyuga mi cuerpo
dentro del tuyo que tu voraciada me redime, me
castiga ¡ay! El fluir de la miel por horas y horas de
coito, paroxismo de dolor y placer
Las profundidades que ansiaba, la oscuridad, la
finalidad, la absolución, la parte inferior de mi ser es
alcanzada por la virilidad de tu secreción y me pides
que grite pero no puedo, tengo sangre en los ojos
,entre las piernas, las palabras se ahogan, quiero gritar
como una salvaje, sin palabra sin sentido, procedentes
del fundamento mas primitivo de mis entrañas
Dame
muerte, profáname, enviléceme, vulgarízame, humíllame,
pero hazlo con amor....

 

 

Tamara Pin Acosta

 

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1 comentario

MIZPAH -

Explícito, sensual, maravilloso.
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