LAS HORAS

¿Qué puedo escribir, madre,
ahora que mi cabeza está desanudándose
al compás de las horas?
Las hojas ovaladas de mi rostro caen
y la perturbación convierte mi sonrisa
en un reflejo fantasmal que la noche expectora
dentro de un vaso de agua turbia.
¿Qué puedo escribirte, madre,
en estas horas decapitadas y echadas a andar
en los suburbios del recuerdo?
Sólo salen de mis manos versos toscos
hirientes putrefactos oliendo a mí
a bestia incólume que defeca en las esquinas
que orina sangre y maldiciones en los anchos muros
que se revienta los sesos contra una hoja de papel
y no consigue sacar las palabras exactas para tus ojos.
No entiendo tu forma de amarme
odio tu misericordia fiel y mis manos pródigas
estas manos que recorrieron los senderos del otoño
las doce flores de primavera que alguna criatura me regaló con una mirada
la ausencia del tiempo presente en mis cabellos desnudos
odio que me ames tanto
porque no valgo nada.
¿Qué he logrado escribir en esta hoja en blanco?
Mis vocales y consonantes se conjugan sin acierto:
no logro sacar poesía de mis dedos
las horas pasan y mi lápiz es un esclavo del instinto.
Mujer de níveas manos:
tu amor me desangra en los vértices de mi sombra
me restablece de mi cruz
inventa una hora nueva para la redención
vuelve a ponerse de pie para levantarme
y sobrellevar esta pesadilla terrenal.
Christian Ahumada Heredia
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gata fiera -