A Trilce Rosario para la posteridad

De las muchachas de albo pelaje, entre el aparecer y desaparecer
de la brisa, donde el tiempo deposita como en una columna infinita
las horas
oirás Trilce Rosario, aquellos signos disonantes
como carbones encendidos revoloteando en sus gargantas
y fijarás la prudencia quemante de hallar mi voz (para entonces ausente)
Libre y magnánima como cuando tu llanto anunció
la materia estremecedora de tu existencia
atravesarás aquel viento de espinas
y una flor de color reencarnado brotará de tus ojos.
Ahora que veo tus alas briosas alcanzar las nubes
tu lengua estridente como las olas del mar,
ahora que siento en tu piel mis huellas fatigadas
ahora confieso Trilce Rosario:
que la inútil y ansiosa esperanza de recibirte varón, turbó mi alma
hasta envolverme en un estremecimiento inexplicable de alegría.
Oirás mucho "mi niña bonita" para descubrir los ignotos parajes
por donde tu madre y yo, entre relámpagos
construíamos tu supuesta forma determinada.
Te busco a veces, en la hondura de las estrellas
luminosa, encantadora y opulenta como un coral diamantino
para descender a la descarnada forma de los infortunados
y compartir el fulgor de tu risa en un fresco pan.
Igual, si hubieras visto la luz frente al ruidoso mar de Culebras
o rodeado de frías y sonámbulas edificaciones en Huarmey
brillarás divinamente como el resplandor de la misma nieve.
Cuando los oscuros fantasmas arranquen la luz de mis ojos
y tu besos en mis mejillas sean costras fermentadas
no dejarás que el fuego de mis colores se apague
Oh! Trilce Rosario
Tampoco irás a buscarme en ese bosque de cruces
de nichos viejos e insondables
porque desde ya te digo, que mi cuerpo reposará
en la transparencia divina de las aguas del mar
y oirás mi voz rebelde explotar en las olas
derribando las rocas de esta humanidad castrante
¡Como irás a buscarme en la tierra, si yo siempre estaré en el mar!
A estas alturas un frío helado corta mis dedos
y un sueño siniestro me golpea como una pesada roca
por tus ojos digo, aparecerá el anuncio de otro mundo.
¿Pero como puedo seguir escribiéndote más
si tu propia existencia es un bello poema ardiendo en mis venas
a punto de estallar en mi corazón?
¿Como puedo seguir hablándote Trilce Rosario...?
Huarmey 04 de octubre del 2006
Teofilo Villacorta Cahuide
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