El grito del pájaro cazado

Paroxismo de la Pena
Conozco las coordenadas del dolor
maldito arquitecto
como una hormiga la inmensidad
de las montañas
como la soledad a la compañìa
como un lamento repartido cada dìa
asì conozco a mi vida.
Ella es como un aspa impàvida detenida
como un silencio antiguo
sin profundidad, sin sentido.
Ella tiene los ojos
como la boca de un volcàn dormido,
la lengua como un campo en sequìa,
a las que las sucesivas estaciones
solitarias
han dejado muy gràvida
como un sol de plomo,
llevo una vida sin vida.
Ella es muerte en mi carne
ella es sombra en el dìa
ella es todo y es nada
Conozco la sinfonìa del trapecista,
sin sentido;
y la verdad en la mentira,
màs mentira;
Ella es como un aspa impàvida
detenida
como un campo en sequìa
llevo una vida sin vida
Las Brasas Invisibles
Dame un derrotero, una razòn
un campo de plumas
màs allà de las làgrimas que azotan
atrozmente
el medio dìa
Como el grito del pàjaro cazado
caigo en la onda sorda que el tiempo
estira sangrientamente
Privada de la vida, la muerte
es un helecho de rosas negras
hojarascas humeantes
Su perfume la despedida de mi màs
inaudito dolor
Y las brasas que me habitan
trozos de escarnio
sobre palabras que se desploman
sobre el papel.
Giuliana Llamoja
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