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El Rincón del Diablo

La Balada del Anormal (2000-2001)

La Balada del Anormal (2000-2001)

 

 

Es silenciosa la ciudad. Como el aliento

de un compañero, la brisa me despeina, breve y ligera.

Esta brisa que en otra ciudad

hubiese recibido un nombre propio,

y aquí apenas si despierta recuerdos

que a solas todavía me avergüenzan.

 

 

 

 

Paso las horas distinguiendo tus contornos

en la oscuridad, como quien desea asirse

a la forma de un sueño; y a medianoche

me invade el miedo

de ser dueño de una pasión estéril.

Por eso escribo, pienso, para otorgarnos fertilidad,

aunque sé que mis versos no son

sino las huellas y los rastros de una desesperación

que ya ningún placer provoca.

 

 

 

 

En la casa silenciosa donde escribo, ahora

que no escucho el canto de quien me llamaba

para descansar juntos en el mismo lecho,

qué me puede conceder el poema,

aparte de la sensación de ser una muchacha

de pelo muy rojo, sentada en una silla,

mirando una vela consumirse y reflejando

el lento paso de un hombre a mis espaldas.

Qué más me puede conceder

sino una presencia amable a medianoche,

y en la mañana al despertar el recuerdo

por aquella mujer que no fui.

 

 

José Carlos Yrigoyen

De: Los días y las noches de José Carlos Yrigoyen

(Álbum del Universo Bacterial, 2003).

 

Sobre "Escrito en el cuerpo" de Jeanette Winterson

Sobre "Escrito en el cuerpo" de Jeanette Winterson

 

La escritura del deseo

Por: Irene Ocampo

 

Como un tatuaje indeleble, el/la amante ha escrito su amor en la piel y el cuerpo de su amante. El deseo desbordado se ha transformado en amor, entonces la escritura asoma en el lugar de la pérdida. En "Escrito en el cuerpo", la última novela de la escritora inglesa Jeanette Winterson, el amor, la pasión y la muerte encuentran una nueva expresión.

"¿Por qué la pérdida es la medida del amor?"

Con una pregunta sin respuesta, Winterson arremete contra el dolor. Su personaje, no sabemos si es hombre o mujer porque ha tratado deliberadamente de borrar todas las marcas de género, reelabora su relación con Louise a partir del momento en que ella se ha ido. Y aunque la traductora en una frase opta por calificar al narrador como femenino, en el resto de la novela no hay más pistas al respecto, y el misterio alrededor del o de la protagonista continúa hasta perderse en un efecto universalizador.

"En Escrito en el cuerpo hay un código secreto, sólo visible bajo ciertas luces; los pasos de toda una vida se acumulan en él. En algunos sitios el palimpsesto está tan trabajado que las letras, al tacto parecen braille. Me gusta guardar mi cuerpo enrollado, lejos de las miradas curiosas. Sin llegar nunca a desplegarme demasiado, a contar toda la historia. No sabía que las manos de Louise podían leer. Ella me ha traducido convirtiéndome en su propio libro." Los cuerpos hablan, y en ellos también se escribe. Lo que dicen es hermoso y a la vez caótico, proyectando sobre la relación que entre ellos existe una extraña luz. Las leyes y los clichés no los contienen, aunque no estén a salvo de caer en sus garras. Pero el cuerpo de Louise ha sufrido un golpe de estado, sus linfocitos se han convertido en criminales, y el cuerpo amado y deseado pronto se marchitará. La muerte próxima desbarata la relación, y la elección de vivir la pérdida de Louise para que ella tenga todos los cuidados que su enfermedad reclama, transforma la vida de su amante en un duelo prematuro. El lirismo que en la primera parte de la novela ha exaltado el cuerpo del amor, da paso a la exaltación del cuerpo que alojará a los gusanos de la muerte.

Jeanette Winterson (1959) asomó a la escena literaria inglesa con "Fruta prohibida" ("Oranges are not the only fruit"), que recibió en 1985 el Whitbread Award a la mejor primera novela. Luego publicó "La pasión" ("The Passion"), que fue premiada con el John Llewellyn Rhys Memorial Prize, uno de los máximos galardones que se otorgan a obras biográficas, y "Espejismos" ("Sexing the Cherry"), que fue premiada por la Academia Americana de las Artes con el E.M. Forster Award.

En esta nueva novela, Winterson enfrenta los convencionalismos existentes alrededor del matrimonio y las relaciones de pareja. Con una letra inteligente y un marcado acento inglés pinta los adulterios más absurdos y las relaciones de parejas más increíbles. En verdad, no se equivocó Iris Murdoch, la gran novelista inglesa, cuando en el debut de Winterson en 1985 la saludó como a una autora de enorme talento.

"Perder a alguien que amas es alterar tu vida para siempre. Y no lo superas, porque lo es la persona que amas. El dolor acaba, llega gente nueva, pero la grieta nunca se cierra. ¿Cómo iba a cerrarse? La individualidad de alguien que importaba tanto como para llorarle no se vuelve anodina con la muerte. Este vacío en mi corazón tiene tu forma, y nadie más puede llenarlo. ¿Por qué iba a querer que alguien lo llenara?" Exploración del amor a la luz de una realidad virtual, la escritura de Jeanette Winterson obliga a la relectura. "¿Qué otros lugares hay en el mundo además de los que se descubren en el cuerpo de un amante?" Desafiante en sus preguntas, ardorosamente reflexiva, "Escrito en el cuerpo" es una historia de amor que nos permite a nosotros, lectores y lectoras, sentarnos y aplaudir a una gran escritora, para después repensar nuestra condición humana.

 

"Escrito en el cuerpo", de Jeanette Winterson, Anagrama, España, 1994. Título original: "Written on the body", traducción: Encarna Castejón.

Nota aparecida en el diario "La Capital" de Rosario, Santa Fe, Argentina, el 13/11/94.

 

Páginas Vacías

Páginas Vacías

 

I

 

Llevo media hora frente a esta página en blanco

mi pluma danza mis dedos danzan

no hay un minuto de descanso

para mis cabellos nulos

a cada minuto desciendo

por la rampa de la inconciencia

¿Quieres saber en qué momento dudas de tu existencia?

Expulso sin querer una respuesta de arena:

llevo media hora frente a esta página en blanco

esperando tan sólo completar los diez versos que cambiaron mi vida.

 

 

II

 

Mil veces he tratado de explicar

la ausencia de cadencia y de palabras dulces

en cada verso que suelto luego de un largo suspiro.

 

He buscado razones para este dolor de cabeza

y este pulso que tiembla sin parar

sin detener la sangre que se agolpa en mis pechos.

 

Tanto he vagado por las calles para no conseguir nada

ni tus deseos / ni tu cariño / ni una pizca de sinceridad.

He tardado mucho para descubrir que por ti pierdo el aliento.

 

 

III

 

Entre ceja y ceja

advierto el suero que sale de mi nariz

los ventanales que se abren y se cierran

que derraman gotas de fuego

en el papel tapiz que tiende la piel

para cubrirme los espacios / para sentir tus llagas

para saber que puedo ser tuya

cuando quieras extenderme los brazos.

 

 

IV

 

Soy una mujer extraña.

No conozco ni las horas, ni los días, ni los años.

Sobrevivo para ejecutar el baile prohibido de una pluma en el aire.

Soy una mujer entre muchas buscando la suerte en los horóscopos...

La cordura en el psiquiatra... El amor en cada esquina...

Soy una Venus draconiana capturando pasiones homogéneas.

Si sobrevivo, es agónicamente, y con una rosa en los labios.  

 

 

V

 

Seis letras contienen tu nombre, amor mío.

Acuática musa que alquilas una sonrisa en las barras del Nápoli

Naces y mueres en las doce horas negras que te dan refugio

Desciendes por las calles de ceniza cuando surge la alborada

Reptas a través de los caminos / llegas a casa...

Abres la puerta, y encuentras un refugio nuevo en mi cálida gruta.

 

 

VI

 

Cada uno de estos dedos conoce las metáforas de tu cuerpo

Mis manos saben de los caminos vaporosos que recorren tu salón interno

Entre sueños inmateriales soy luna / candela / líquido de fuego

Al despertar, retorno a tus colinas

Contando las huellas de la noche anterior.

 

 

VII

 

Escogí un sendero salvaje para volver a la vida:

escribir / escribir / escribir para no morir enclaustrada en mi propia cueva

ahora que los hilos se rompen y mi cuerpo pende de mi piel hecha jirones

pienso en las heridas que me dejó el tiempo, y en tus espejos redentores.

 

 

VIII

 

¿Qué puedo escribir en tan sólo tres versos?

Me queda uno, me queda la mitad de uno, no me queda nada.

Sólo me quedas tú, pequeña ninfa que acompañas mis viajes nocturnos.

 

 

IX

 

Debería conformar un sistema planetario con tantas voces navegando en el aire,

pero opté por iniciar la cuenta regresiva: volver a la raíz de mis páginas rotas.

 

 

X

 

Te amo, poesía. Sin ti, permanecerían vacías estas hojas de carne y hueso.

 

 

Catalina Camargo

 

Noche de Reyes

Noche de Reyes

 

5:07 de la mañana. Rafa no para de dar vueltas en la cama. Se ha despertado y no consigue volver a dormir. Está impaciente por recibir su regalo. Está nervioso por si finalmente no llega. No puede esperar más, lleva demasiado tiempo esperándolo. Se queda un rato mirando a Rico, que como cada noche está en la cama a su lado con su eterna sonrisa, no sabe dormir sin él. Se imagina que esta soñando algo bonito. Lo abraza e intenta volver a dormir. Poco a poco va pasando la noche. Son las 8:47 y Rafa ya no puede esperar más, lleva toda su vida esperando. Se levanta y pone la tele muy bajita. Rico parece seguir soñando feliz. Por fin llega el momento: votos a favor 187. Una gran sonrisa ilumina la cara de Rafa. Tiene 57 años y vive con Ricardo, Rico, como le gusta llamarle, desde hace más de 30. Por fin se van a casar.

Contacto: [scoob@vfemail.net]

La mirada

La mirada

 

A veces no sé interpretar bien las miradas pero la de aquel chico claramente era una invitación a conocernos. A mí me había atraído desde el primer momento y aunque lo nuestro era imposible, ese último gesto parecía no dejar ningún tipo de duda. Él me quiere. Si la mirada es el espejo del alma, él estaba loquito por mis huesos y se expresaba sin importarle lo que pensaran los demás, no ocultaba lo que sentía por mí por encima de todos los obstáculos que la sociedad nos pone a los que nos gustan los de nuestro sexo... Si pudiese hablar le propondría que nos casásemos ahora que se puede porque creo en el amor a primera vista. No es fácil. Si con las miradas pudiéramos hablar al menos... Me conformaría con que él me pudiera mirar pero como ya dije nuestro amor es imposible. Y apago la tele.

Contacto: [cuscusalcuadrado@yahoo.es]

Confesiones en una esquina

Confesiones en una esquina

 

De nuevo las dos, solas en medio de la calle, en "nuestra esquina" como la sueles llamar. El silencio invade por un momento el ambiente, nuestras miradas se cruzan y dan pie a otra confesión más. Pero esta vez es distinto, el brillo de tus azulados ojos es diferente, más esperanzador que otras veces, claman por algo, por una parte de mí que creí olvidada. La duda se apodera de nosotras, con el silencio por acompañante. Las palabras que utilizas para romperlo, hacerlo trizas, son rápidas y confusas, se atropellan unas a otras para esconder tus sentimientos ante mis ojos interrogantes. No puedo creer lo que tu mirada confiesa... Tu boca dice que no, tus gestos dicen tal vez, pero tu mirada dice que sí, una completa y rotunda afirmación que yo en el fondo esperaba de ti. Lástima, lástima que sea tarde, lástima que no dejes de esconderte tras la solución fácil, no aceptar lo que sientes, y dejarte llevar por esta sociedad y sus prejuicios. Pero escúchame bien, amiga mía: esta vida es como un viaje en tren, donde tú decides a qué tren subirte y en qué parada bajarte, y van pasando los trenes, y tú sigues en la estación. No siempre pasarán los mismos trenes, no pasarán por siempre, y decidirás subirte al que más te guste o al que llegue al destino que te haga más feliz. Por lo tanto, puedes probar subirte a uno, ver hasta dónde te lleva y si el destino final no te gusta, siempre estás a tiempo de bajar. Recuerda, mi amor: no todo es confesión en esta vida, también es acción y experimentar, ver que el amor puede llegar en cualquier lugar, en cualquier rincón, incluso en esta esquina que representa una parte de mi corazón.

Silvia Calmet

 

Quiero

Quiero

 

Por: Cyan - Del blog "Medication"

 

Estoy escuchando canciones ñoñas, lo que comúnmente se conoce como "música para planchar". Ahora que él ya se fue, sólo me queda recordar que él alguna vez lo fue todo, todo para mí. No esperaba volver a verlo tan bien. Uno tiene aquella falsa esperanza de que las personas con las cuales rompemos van a deteriorarse desde el preciso instante en que dejamos de verlas pero no. Lo vi más lindo que nunca. Y eso es raro, nunca lo había considerado un chico guapo, salvo para mí. Pero esta vez, lo vi guapísimo. Algo debe haberse hecho en el cabello. Y sonreí. Sonreí porque comprendí que ya no estaba enamorado de él. Sonreí de pura nostalgia.

Sonreí porque es algo especial ver un chico guapo por la calle, apuntarlo con un dedo y decir "él estuvo conmigo". Eso es lo que pasará de ahora en adelante. El tiempo ha cambiado muchas cosas. El sexo también. Se han atenuado mis sentimientos por él, pero al mismo tiempo tengo una urgencia de cariño increíble. Siempre la he tenido. Ya me harté de tener sexo con terceras personas de rostro anónimo. Cuerpos apetecibles, sí, no obstante lo que queda después es una eyaculación rápida, una breve despedida y la promesa incumplida de volver a verse. Últimamente no estoy volviendo a repetir con las personas con la que me acuesto.

Es sexo al paso, lo sé. Son necesidades del cuerpo. Sin embargo, a la larga, me hace mucho daño. Busco el amor en brazos de lo voluble. Estoy hasta los huevos de esa lista de hombres con los cuales no tengo mayor comunicación más que el polvo en sí. Y continúo escuchando canciones de Daniela Romo, maldita sea.

Ya no siento nada por él, salvo un enorme cariño. ¿Un poquito de amor? Quizás. De una u otra manera, no dejaré de amarlo, eso jamás. Más aún cuando ahora que no estoy con él lo veo más maduro, más lindo. Es una tortura asimilable. Me da pena por mí mismo. Porque al fin conseguí desenamorarme de él. Lo que parecía improbable ocurrió.

Quizás con el tiempo, cuando él regrese de viaje, nos tomemos una cerveza y nos riamos de todo y de todos. Quizás este más maduro. Quizás no. Quizás ambos nos demos cuenta que el tiempo que pasó es inexistente. Quizás podamos retomar algo que cuando se acabó aún era inmensamente fuerte. Quién sabe. El futuro es indeterminado. Ojalá, ese día, podamos estar más en paz.

Por ahora sólo me queda llorar mi soledad, retorcerme en mi cama sin nadie a mi lado, y recordar cuando él me decía, con aquellos ojillos llenos de ilusión:

- Qué bueno que te encontré...

Nos encontramos y nos perdimos. Tal vez jamás volvamos a encontrarnos. Pero sigo buscando a esa persona, en todo caso. Sí, carajo, me siento terriblemente solo. Y duele. Duele mucho.

 

 

El clímax del silencio

El clímax del silencio

 

El día que llegó aquel delgado muchacho de catorce años a casa de mis padres su presencia delicada me llamó la atención de inmediato. Nunca había visto un ser tan inusual como él. Su cuerpo suave como la seda, sus tímidos ojos oscuros y su silencio casi patológico rondaban mi mente noche y día mientras mi mente buscaba una excusa para sentir entre mis manos su piel.

Una tarde buscando un libro que deseaba leer lo sorprendí masturbándose en mi cama, al darse cuenta de que lo había visto se sentó tratando de aparentar que nada pasaba pero era tarde, mi pene ya había crecido al doble de su tamaño al verlo jadear segundos atrás. Le asegure que no diría nada, siempre y cuando hiciera lo que yo le dijera, a lo cual él accedió de inmediato. << Acuéstate y bájate el short>> le susurre lo cual él obedeció en el acto. Su pene era grande a pesar de no estar erecto ya, sus alrededores carecían de vellos y un olor dulzor me atrajo hacia su entrepierna descubierta la cual empecé a probar con mi boca nerviosa. El contacto de mi boca con su miembro hizo que rápidamente mi boca estuviera llena del calido líquido seminal el cual fue acompañado por un suspiro casi ahogado del muchacho.

No había lugar donde expulsar su semen sin que mis padres descubrieran lo que había hecho así que opte por tragarlo demostrándole que lo tendría dentro de mí para siempre. El muchacho se levantó en silencio poniéndose el short, su rostro demostraba el mar de confusión que era ahora su cabeza y en parte para calmarlo - o tal vez para calmarme - acerque mi regordete cuerpo al suyo para darle un suave beso en sus labios mientras le susurraba: <<Nunca mas >> y lo apartaba de mi lado, olvidándome de su existencia.

 

            FRAGMENTO DEL LIBRO INEDITO  MEMORIAS DE UNA SOMBRA

 

José "Niza"