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El Rincón del Diablo

OSWALDO REYNOSO SIGUE SIENDO DE LA COLLERA Y VUELVE A CHIMBOTE

OSWALDO REYNOSO SIGUE SIENDO DE LA COLLERA Y VUELVE A CHIMBOTE

"A propósito de la Bohemia Cultural que ha de realizarse mañana viernes 25 de mayo de 2006 en el local de "El Conquistador", donde habrá trova, música folklórica, la presentación de la nueva Dupla de Oro con los cuentos de Oswaldo Reynoso y Cromwell Jara, que además estarán presentes en el evento, presentamos una nota publicada en el diario La Industria de Chimbote, del puño y letra de Jaime Guzmán Aranda, quien es el gestor de las Bohemias desde fines del año pasado".

Es parte de la leyenda de la literatura peruana, que tuvo el gran acierto de ser un conspicuo militante de la mejor época con sus noches lúcidas del histórico bar Palermo, allí empezó la ilusión, el sueño y el amor desmedido por la literatura y empezaron a germinar los mejores proyectos de la literatura urbana que como un niño recién nacido aprendía a dar sus primeros pasos y buscaba a gritos quién lo alimentara y le ofreciera cuidados paternales y encontró a Reynoso, a Julio Ramón Ribeyro, Vargas Vicuña, Luis Loayza, Miguel Gutiérrez y en el silencio de Martín Adán el compromiso que no conoció de dobleces ni traiciones, de hacer de la urbe un inmenso laboratorio de investigación, de la cual captaron historias, dramas y personajes donde siempre la realidad fue más grande que la ficción y que gracias al talento de todos ellos son páginas vigorosas y vigentes de la literatura peruana. Esta generación heroica se subió a este coche para no bajarse nunca jamás. En ese entonces todavía se respiraba a incienso donde el discurso y conductas conservadoras hacían de Lima una ciudad con fuerte acento monacal. La pluma del iracundo escritor Oswaldo Reynoso irrumpe como un huracán para remecer las estructuras literarias. El primer libro tiene un nombre subliminal “Los Inocentes”, allí Reynoso da rienda suelta a su osadía de llamar las cosas por su nombre, el espíritu oscurantista de la época de Gonzáles Prada, que exigía terminar con el pacto infame de hablar a media voz, se mantenía inalterable, de modo que la narrativa de Reynoso hizo que la piel se pusiera de gallina, al descargar toda su artillería y convicción de escritor iconoclasta para aprehender para siempre el mundo de la esquina, del billar y la cantina, lugares donde el lenguaje a través de la jerga endemoniada del despertar a la adolescencia adquirían solemnidad. Sobre todo empezaba a llegar la música desenfrenada del rock, que no daba otra alternativa que moverse y la generación del 50 y 60 no se amilanó en absoluto. Todo esto, así como el goce del primer amor llevaba a entender la vorágine sexual no como algo oculto, sino como un tema que como las barajas se deben exhibir sobre la mesa. Naturalmente esto provocó el grito inflamado de la hipocresía social que se resistía a entender que Lima asistía a la invasión de nuevos grupos sociales y culturales, para desde entonces escribir con mayúsculas todo lo que se refiere al proceso de transculturación. Reynoso fue el primer escritor que fotografió esta realidad, en ese entonces estuvo desamparado, uno de los pocos que se atrevió a escribir en su defensa fue el maestro José María Arguedas. Desde aquellos años, en los cuales la Santa Inquisición quiso resucitar al intentar enviar los libros de Reynoso a la hoguera, él se ha mantenido firme y juvenil al sentirse siempre uno más de la collera. De manera que Río Santa Editores, celebra dos aspectos fundamentales: tener el honor de publicar sus cuentos antológicos como son “Cara de ángel” y “Colorete” y, volver a tenerlo en Chimbote. Seguro que aprovechará la mañana y la tarde del viernes 26 para visitar colegios y realizar conversatorios con los estudiantes. A pesar de sus juveniles años, el autor de “En octubre no hay milagros” asiste a todas las invitaciones que le llegan de todo el país, no es exagerado si afirmamos que es el escritor que está más dispuesto a participar de cuanto evento cultural se le invite. Por lo demás, en menos de un año ha estado en España, México (Guadalajara) en la gran Feria del Libro (la segunda de importancia en el mundo) y hace menos de dos meses fue invitado a Alemania por más de 15 días. Por eso nos sentimos honrados cada vez que viene a Chimbote, pues en las tertulias que compartimos con muchos amigos, sentimos que estamos haciendo un curso acelerado de Maestría en Literatura. Ojalá que su juventud se prolongue, para que siempre venga a nuestro llamado y cuando apenas descienda del bus en el Terminal, nos diga: “Jaime, cuál es el plan”.  

Jaime Guzmán Aranda

 

EL AIRE ANGUSTIADO EN LOS ALREDEDORES DEL MERCADO MODELO

EL AIRE ANGUSTIADO EN LOS ALREDEDORES DEL MERCADO MODELO

Por: Danny Harley

En una novela de Saramago, Premio Nóbel de Literatura, un personaje conversa con el techo de su habitación, convirtiéndose éste, a su vez, también en todo un personaje; lo mismo me parece que es el aire alrededor del Mercado Modelo, que tiene una personalidad propia, es de un carácter angustiado, hiriente, crispado, erizado, funesto, pero al mismo tiempo confidencial y amigable con todo tipo de seres que deambulan por allí y que le cuentan sus penurias, como los vendedores ambulantes de ojos atravesados por la desesperación de vender poco o no vender nada, los locos en pelotas, los mendigos profesionalizados, las prostitutas desdentadas, los desocupados timberos, los taxistas semi asaltantes, los pandilleros terokaleros, los vigilantes que no vigilan nada, las vendedoras de juguerías y las chicas que te jalan con su voz sensualona a que comas ceviche, anticucho, mazamorra, pescado frito o chifa en el puesto que las contrata por unos pocos soles diarios. El aire angustiado y angustiante también forma parte de los que se arremolinan en torno a los desquiciantes kioscos de periódicos de la esquina a leer las novedades macabras del infierno urbano y comparten los pasos de los drogadictos que atraviesan la calle Manuel Ruiz presurosos para trepar el muro de la cuesta de Chile y en ese pampón dar rienda suelta a su éxtasis y tragedia. Es como el aire de la peste, que contagia a todo el mundo que se acerca; en este caso el aire irradia su angustia, su nerviosismo, su inestabilidad, su precariedad, su no saber qué va a pasar dentro de unos minutos, unas horas o el día de mañana.

El que pasa por los alrededores del Mercado Modelo y huele este aire tiene, sino la vida, al menos el día destruido, lleno de quejas, ayes y lamentos. Cada vez que cruzo esta parte del centro de Chimbote siento que la vida no vale nada, quiero meterme un tiro de diazepanes azules o unas cuantas cervezas heladas adentro como un río sedándome las venas. Siento que soy jalado por manos esqueléticas que quieren convertirme en uno más de los fantasmas que habitan este tugurio peruano de la esquizofrenia y el comercio informal, con olor a basura y a chancho frito, a perfume barato de hermosas chicas que pasan a veces contoneando el altar femenino de sus cuerpos, oliendo a fondo el humo de las fábricas pesqueras del barrio Miramar que hasta aquí llegan; humo que a su vez es un canto quejumbroso de los explotados.

He visto en los alrededores del Mercado Modelo, entre Ruiz, Espinar, Leoncio Prado y Gálvez que son, en esas cuadras, pantanos o ríos negros en llamas invisibles, a niños abandonados llorando desconsoladamente, que me han llevado a sentarme un poco más allá a llorar interiormente como ellos. Y cuando me he sentado a comer cualquier cosa en uno de los puestos, niños y niñas, hombres y mujeres con los rostros aterrados por la dulzura de la muerte que les ronda, pidiéndome que les deje un poco de sobras en el plato para que lo coman ellos. Y todo con la música de fondo de la chicha, el huayno, la salsa y el reggae que tocan furibundamente los vendedores de CDs piratas, como himnos para el fin del mundo, acompañados de las letanías de algunos evangélicos clamando contra los pecadores y el payaso que hace piruetas por una propina, el político que recolecta firmas para su candidatura y nuevamente una bella chica pasando como un ángel al que todos estiramos los ojos como un cuerda verde a la salvación efímera.

Año tras año, día tras día, varias veces al día, varias veces cada hora, por motivos de realizar trámites, dirigirme a mi trabajo, a las imprentas, a las oficinas o simplemente caminando por caminar, hablando solo por estos caminos urbanos que no conducen más que al desencanto y a la tristeza sin fondo de la indiferencia y la ingratitud del ser humano hacia el ser humano, tengo la cruz más pesada de la vida, que es volver una y otra vez a cruzar los alrededores del Mercado Modelo y oler hasta desangrarme la nariz con su aire de jardines pudriéndose en los antiguos pantanos que están bajo sus cimientos, donde quizás nunca debió erigirse esta ciudad hace 100 años.

Mujer: si existe un paraíso, existe en ti, mujer...

Mujer: si existe un paraíso, existe en ti, mujer...

Como la canción de Los Rancheros, la mujer es motivo de inspiración para toda manifestación del arte; más aun cuando es una madre el eje del vigor expresivo del creador. Una madre constituye toda una alegoría alrededor del sentimiento humano. La ternura, el modo apacible de sus gestos, nuestra actitud a veces errónea y hasta intolerante ante su descomunal cariño es una forma de desenredar el nudo del hastío y sumergirnos en el vasto mundo de la sensibilidad. En esta sección de elrincondeldiablo se ha buscado precisamente eso: sensibilizar al ciberpúblico de la net y entregarles una muestra del sentimiento de algunos literatos no sólo del Perú, como es el caso de poetas jóvenes como Denisse Vega o Catalina Camargo, sino de una reconocida autora cubana que radica en Argentina: Rosa Elvira Peláez. Para este blog es un honor tenerlos a todos ellos y saber que de una u otra manera se ha logrado sacar de nuestro interior el niño que pugna por sobrevivir en este mundo donde casi todos guardamos “macropenas” en el fondo de nuestro corazón, como lo menciona Víctor Raúl Plasencia en uno de sus poemas. También se ve la posición de la madre en perspectivas diversas: la gratitud del hijo hacia su madre, la supervivencia de ésta ante un mundo plagado de duros golpes, las tan olvidadas “abuelitas”, que son la Mama Grande que Gabriel García Márquez hiciera conocida en una de sus obras. Todo es motivo para sentir y entregar una sonrisa, una mirada, que si bien no dicen nada, al mismo tiempo, lo dicen todo. Ése sería un regalo ideal.

Por mi parte, a mi querida madre (Bertha Heredia, desde aquí mi Chimbote un besote inmeeeeeeeeesno para ti), tantas veces incomprendida por mí, tan tolerante con mis arrebatos y locuras, tan cariñosa e hiriente a la vez porque sé que no lo merezco, por eso y tantas cosas que me ha regalado en la vida le obsequio este espacio en mi website, para que se “vacile” un rato con las diabluras que su hijo hace y sepa que la amo con toda mi alma, a pesar de las adversidades y los momentos tristes y alegres que pasamos juntos. Por primera vez dejaré estampado al final de este pequeño preámbulo mi verdadero nombre para que sepa que soy yo quien escribo esto y no hay trafa (el Di@bòliko director de este Infernáculo se ha guardado por mientras). Les dejo la hermosa letra de una canción de “Los Rancheros” de Argentina, que nos muestra las huellas que una mujer (sea niña, joven, adulta o abuela) puede dejar en nuestras vidas. Todas son o serán madres con el transcurrir del tiempo.

Con todo mi amor: 

Christian Ahumada Heredia 

 

MUJER

MUJER

Como un loco en la cornisa

que intenta saltar

desde la torre más alta

que hay en el lugar.  

Cuando un sueño se termina

y uno empieza a despertar

necesita irse lejos

para volver a empezar.  

Sin sentido fue mi vida

hasta que te vi

iluminada en mil colores

parada frente a mí.  

Quisiera saber de ti

salir a caminar

por las calles olvidadas

por los días que vendrán. 

Mujer…

Mujer…

si existe un paraíso

existe en ti, mujer… (BIS) 

Con su boca de cemento

hierros, luces y alquitrán

todos corren por su vida

y nadie mira a los demás. 

Necesito verte hoy

en cualquier lugar

necesito ir contigo

a la eternidad. 

Mujer…

Mujer…

si existe un paraíso

existe en ti, mujer… (BIS) 

Mujer…

Mujer…

si existe un paraíso

existe en ti, mujer…  

 

Los Rancheros

MUJER... SIMPLEMENTE MUJER...

MUJER... SIMPLEMENTE MUJER...

WOMAN

 

Para mamá 

Mujer

corola del viento

campo de trigo fecundo

donde la noche hace nevar sus azules estrellas

y la tarde empoza su sonrisa naranja 

Mujer

orquídea vestida de sol infinito

castillo de puertas ausentes

caminas tan dentro de mí

envolviendo latidos

fertilizando regiones

calentando la diurna tristeza 

Mujer

cómplice del beso espontáneo

hermana de acordeones y violines

en ti la vida anuda su empeño

y el llanto fatiga sus horas

Por eso

mujer

por eso

nunca apartes tus olas de mi arena

ni tus ojos

ni tu risa

ni tus manos

de esta pequeña rueda

que es mi vida

quédate siempre asentada en mi pecho

como una estrella de lumbre cercana

como una glorieta

donde mis secretos puedan frecuentarte

en donde quiera que estés

Del poemario “Euritmia” / 2005 

MAMÁ: UN OJO AMARILLO ENTRE LA NIEBLA

A Lidia



Un ojo amarillo entre la niebla
Parpadea ágilmente
Se vacía con cada actitud de resistencia
De horas que no enderezan sus espadas
De puerta trasera de la sin razón
Negando sus cerrojos
De niños que no pueden soltar las manos
Del regazo andrajoso de la calle

Su pupila retráctil contiene dos misterios
La fracción de una mujer morena que se enraíza
En la cima de una daga
Y la otra fracción
Envuelta en la lengua de una rosa

De pronto
Avanza lenta una lágrima por el rostro hueco
Como una serpiente de alumbre
Y el ojo zumba
Brilla inexplicablemente
Como un colmillo de oro entre la maleza
O una mano pálida saliendo de un pozo
Brilla brilla
Penetra hasta los meandros más difusos
De lo impalpable
La música de sus pestañas se descuelga
Y bate sutilmente los espacios
Y arroja a la mujer con sus fracciones fundidas
A la niebla
Y ella cae
(caigo)
De aquel ojo amarillo
Mitad rosa mitad daga
Como una mancha transparente
En un pañuelo blanco
Con los sueños erguidos
Sin temor a pronunciar la existencia
 

Denisse Vega Farfán

 

DOS FIGURAS MATERNAS

DOS FIGURAS MATERNAS

MAMABUELA

Se detuvo la vida en tus venas

y ya no hablaste más

Te acabaste tronquito de lloque

Mamabuela

Ramita tantas veces florida

Palomita, urpichallay de los ancestros

Hoy, estoy viendo claramente
El hilo y trama no se pierden

No se han perdido, no se perderán

Yemitas tuyas tronquito de lloque
Permanecerán.


AFERRÁNDOME  ESTOY 

Aferrándome estoy al cabo de un año de tu muerte

Bordeando el filo y el fondo de mis macropenas
Solo, recuerdo tus frases sentenciosas

(Con migo sacan candela, lo que no nace no crece)

Y tu imagen de incansable, ama de casa

y tu brazo honorable de obrera

(hacha y calabozo)

Haciendo leña leños ajenos.
Mamá encolerizada; llorando más de pena que de rabia.
Aderezando el fresco trigo

Punto de arroz, y sus papas chaucha, ¡Yema, yema!...

Su caballita salprés o su yuyito guisado

Achachay, añañay, ¡Madre!
Así saboreamos la ternura de tus manos

Solo, siempre y muy solo

A la sombra del árbol, junto a la rioca
Y después (Juegue que juegue) con mis hermanos

A la procesión de la "Madre del Arco", milagrera patrona del pueblo

Compartiendo retazo a retazo cada vez

Bollicosa de manteca y mis torachos de yema.
Gracias, viejita buena, por estas pequeñas grandes "cosas de la vida".
Desgraciado de mi! Todo esto debí decirte antes que nos dejaras

Perdonen amigos, tan personales vivencias.

 

Víctor Raúl Plasencia

NACIMIENTO EN EL MAR

NACIMIENTO EN EL MAR

Vulva abierta, resbalosa y sangrante

vagina de mamífera, caño a la libertad

saltando a las manos del padre enamorado

con el olor y sabor a sexo materno

para siempre en el príncipe impregnado

cual delfín por leche amamantado

bajo una lluvia blanca de estrellas

mirando la noche en los ojos negros de una mujer desnuda

cubriéndolo en el calor de su regazo

unidos por el sudor y el reflejo de mil lumbres

mezclando su dulce susurro femenino

con los gritos bestiales de las danzas

levantándolo al cielo turbulento

como el más grande triunfo que recibiera

en este reino de fieras y rivales

donde hay que dormir con un ojo abierto

pues la muerte ronda con sus garras

llevándolo por los caminos

defendiéndolo con los dientes y las uñas

pescando, cazando, recolectando

sembrando para él, tejiéndole su chompita

llenando sus carnosos pechos

a los que ascendió a chupar con gran deleite

antecedente de la miel y el deseo

a cuerpo de mujeres de amplias caderas

contento de ser parido a la orilla del mar

en un momento de tregua

mientras sus familiares comían y bebían

y entre el humo del pescado asado

su madre depositaba en él sus dulces besos

balbuceando en su idioma antiguo

la canción más bella de aquella que pare

y que pide a su dios caracol o a su diosa luna

que no le vaya a ir tan mal por la vida. 

 

Poema de su último libro inédito "Oh cabeza clava de Chavín".

 

Dante Lecca

 

EL SENDERO DE NUESTROS OJOS

EL SENDERO DE NUESTROS OJOS

Madre

tus ojos han llorado tanto

a través de los míos. 

Mi vagina -nerviosa- se contrae

y no hago más que evocar

tus palabras agridulces

buscando alejar mi piel del pecado.   

Le he preguntado mil veces a mi almohada

sobre las cosas de la vida:

no ha sabido responderme.  

He caído tantas veces al suelo por ello:

y cada vez notaba tu fantasmal ausencia

la frialdad de mi sábana

los besos en la frente que alguna vez me diste. 

No he podido hacer nada contra mis instintos

-siento defraudarte-

el amor es tan complejo como un libro de teoremas

tal vez fue invisible la calidez de tus brazos

después de tu viaje a los Campos Elisios

tal vez mi destino era servir a las musas

y desgarrar mi piel con sus paseos nocturnos. 

Me haces falta, madre… 

He paseado por los rincones de mi habitación

y no encontré más que polvo, ceniza, arsénico,

olor a hembra

a genitales, coito, orgasmos, pecado

olor gris que me recuerda a tu sombra.  

Debajo de mis ojos

no ha quedado sino el humor

de mis noches sin tu presencia. 

Madre…

quiero seguir el rastro que dejaste en el camino.  

 

Catalina Camargo