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El Rincón del Diablo

El Oscuro Ojo de Afrodita

El Oscuro Ojo de Afrodita

 

La presente sección no trata de desarrollar un estudio psicoanalítico y estrictamente científico de las "parafilias", término actual acuñado por algunos estudiosos para denominar a las perversiones sexuales, formas o comportamientos sexuales catalogados como anormales. Tampoco intentamos hacer una apología de este tema. La literatura es una perspectiva, un punto de vista acerca de las cosas que se ven en nuestro contexto. Esta característica es fuente indispensable, entonces, para la edición de este mes.

Las parafilias o perversiones sexuales han sido abordadas desde distintos puntos y de distintas formas por diversos escritores. Existen estudiosos, asimismo, que han ayudado a moldear ciertos conceptos desde una base científica, y que diversos autores han sabido aprovechar para darle más fundamentos a su obra. 

Hay, sin embargo, autores que sin necesidad de muchas fuentes bibliográficas, han plasmado con mucho acierto las costumbres y rasgos de su cultura, con relación al aspecto sexual del ser humano, en su obra literaria. El Marqués de Sade, aunque no muy artístico en su labor creativa, es uno de los personajes que hizo de su vida y obra algo fuera de lo común, salido de los parámetros sociales impuestos en aquellos tiempos.

Es importante recordar que cada cultura es la que clasifica según sus propias normas y preceptos los comportamientos, si los denominan normales o no. Así, en algún tiempo, la homosexualidad fue catalogada como anormal y se unió a los tantos comportamientos perversos repudiados por la sociedad. La masturbación ocupó hasta el siglo pasado el mismo lugar, y eran muchos los personajes beatificados que daban, inclusive, orígenes de carácter pagano a estas prácticas de autocomplacencia.

En la Antigua Grecia, la homosexualidad era considerada totalmente normal entre la gente. Igualmente, la pedofilia, práctica sexual ahora tan castigada y motivadora de innumerables escándalos, era también algo que no rebasaba los límites de la normalidad entre los habitantes de aquella cultura. Cada cultura es la que impone sus reglas, y cada una castiga los hábitos y comportamientos según sus propias perspectivas. Si bien algunas sociedades se perturban al apreciar ciertas conductas, otras no, las consideran totalmente normales, y esto, mediante la literatura, se puede conocer y apreciar en todos sus matices y tamaños. 

Son muchos los escritores que se han propuesto mostrar a través de su obra estas formas de comportamiento, tanto sexual como social, desde las reacciones del que rompe las reglas hasta el que se escandaliza por verlas desvirgadas, echadas por la borda.

Uno de ellos, por ejemplo, autor del siglo XX, plasmó de forma inigualable y cruda, tal y como la veía, la sociedad norteamericana, especialmente en el aspecto sexual. La Máquina de Follar, cuento que titula uno de su libros, lo demuestra así. Por tal razón, en el especial de este mes, se ha incluido a Charles Bukowski y a su obra, como referencia indispensable de los comportamientos sexuales, "normales" o "no".

Se ha tomado en cuenta, asimismo, diversos textos, literarios o no, que explican de alguna manera la idiosincrasia de la cultura actual con respecto al tema de la sexualidad, tabú a pesar del arribo de este siglo nuevo. Destacables son los estudios psicoanalíticos y otros, mas bien, de carácter anecdótico, quizá los de más valía y dan oportunidad a dejar volar la imaginación y el pensamiento crítico. Y, sin duda, los trabajos de creación son indispensables para conocer cómo se ve este tema desde el ojo artístico. Desde poemas hasta textos narrativos, todos ellos se han dedicado a plasmar esta temática con destreza e ingenio.

Es hora de ingresar a la mirada profunda y oscura de esta diosa griega que les aguarda. ¿Por qué Afrodita, precisamente? No sólo es la diosa del amor puro: también lo es del carnal. Y este último, tiene formas inimaginables, que aún el ser humano no ha explorado del todo, y si lo ha hecho, han sido pocos los que se han atrevido, rompiendo las normas que los conventos y las sociedades puritanas aplican.

Si bien esta no es una apología al Oscuro Ojo de Afrodita, tampoco se trata de estudiar desde la rigidez un tema que pueda existir, tal vez, sólo en la mente humana hermética.

Para los que tengan ojos abiertos, aquí esta sección. Disfrútenla (si pueden) desde el punto que quieran.

 

Di@bóliko

 

DIRECTOR OFICIAL DE ESTE INFERNÁCULO

 

Bukowski: Degeneración Actual (?).

Bukowski: Degeneración Actual (?).

 

Charles Bukowski (1920-1994) fue el último escritor "maldito" de la literatura norteamericana. Ha sido comparado con autores de la talla de Henry Miller, Céline y Hemingway, entre otros, y ha inspirado numerosas películas como Barfly de Barbet Schroeder y Ordinaria Locura de Marco Ferreri.

Muchos han de saber que su vida transcurrió entre los suburbios de Los Ángeles, donde sus primeros años se vieron envueltos de duros conflictos con su padre y desavenencias con su madre. Fue en su etapa adulta que vino su adicción al alcohol y  su fama de habitante de los submundos, donde las borracheras y la total decadencia humana fueron característica principal de su desenfrenada vida.

El alcohol, el sexo, la soledad y los aspectos más absurdos y sórdidos de la civilización ocupan un lugar de honor en la obra de Bukowski, que siempre evitó los ambientes literarios; prefería los bares y las habitaciones lúgubres.

El sexo, en todas sus dimensiones, fue uno de los factores que más resaltó en su obra. Desde aventuras en los bares, hasta exploraciones extrañas en la naturaleza sexual del hombre, plagadas de absurdo e ironía, se pueden apreciar en textos como: "Escritos de un viejo indecente" (1969), "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones" (1972) o "Factotum" (1975), escritos todos ellos con un lenguaje fonetizado y agresivo, catapultando así al autor al parnaso de la contracultura.

Bukowski aborda la trasgresión humana actual desde el propio lenguaje, llegando a representar a este mundo con crudeza, como realmente se puede observar a nuestro alrededor.

El siguiente cuento: "The Fucking Machine", es una muestra de la perversión en todo sentido (no sólo sexual) plasmada en su obra. Ahí podrán encontrar detalles increíbles que merodean entre las sendas del sexo desenfrenado y el fetichismo.

Compruébenlo ustedes mismos: a continuación, la traducción de uno de los cuentos más desenfadados de la agresiva pluma de Charles Bukowski. 

 

 

 


 

La Máquina de Follar


Por: Charles Bukowski

 


 

 

Hacía mucho calor aquella noche en el Bar de Tony. Ni siquiera pensaba en follar. Sólo en beber cerveza fresca. Tony nos puso un par para mí y para Mike el Indio, y Mike sacó el dinero. Le dejé pagar la primera ronda. Tony lo echó en la caja registradora, aburrido, y miró alrededor... Había otros cinco o seis mirando sus cervezas. Imbéciles. Así que Tony se sentó con nosotros.

-¿qué hay de nuevo, Tony? -pregunté.

-es una mierda -dijo Tony.

-no hay nada nuevo.

-mierda -dijo Tony.

-ay, mierda -dijo Mike el Indio.

Bebimos las cervezas.

-¿qué piensas tú de la Luna? -pregunté a Tony.

-mierda -dijo Tony.

-sí -dijo Mike el Indio-, el que es un carapijo en la Tierra, es un carapijo en la Luna, qué mas dá.

-dicen que probablemente no haya vida en Marte -comenté.

-¿y qué coño importa? -preguntó Tony.

-ay, mierda -dije-. Dos cervezas más.

Tony las trajo, luego volvió a la caja con su dinero. Lo guardó. Volvió.

-mierda, vaya calor. Me gustaría estar más muerto que los antiguos.

-¿adónde crees tú que van los hombres cuando mueren, Tony?

-¿y qué coño importa?

-¿tú no crees en el Espíritu Humano?

-¡eso son cuentos!

-¿y qué piensas del Che, de Juana de Arco, de Billy el Niño, y de todos esos?

-cuentos, cuentos.

Bebimos las cervezas pensando en esto.

-bueno -dije-, voy a echar una meada.

Fui al retrete y allí, como siempre, estaba Petey el Búho.

La saqué y empecé a mear.

-vaya polla más pequeña que tienes -me dijo.

-cuando meo y cuando medito sí. Pero soy lo que tú llamas un tipo elástico. Cuando llega el momento, cada milímetro de ahora se convierte en seis.

-hombre, eso está muy bien, si es que no me engañas. Porque ahí veo por lo menos cinco centímetros.

-es sólo el capullo.

-te doy un dólar si me dejas chupártela.

-no es mucho.

-eso es más que el capullo. Seguro que no tienes más que eso.

-vete a la mierda, Petey.

-ya volverás cuando no te quede dinero para cerveza.

Volví a mi asiento.

-dos cervezas más -pedí.

Tony hizo la operación habitual. Luego volvió.

-vaya calor, voy a volverme loco -dijo.

-el calor te hace comprender precisamente cuál es tu verdadero yo -le expliqué a Tony.

-¡corta ya! ¿me estás llamando loco?

-la mayoría lo estamos. Pero permanece en secreto.

-sí, claro, suponiendo que tengas razón en esa chorrada, dime,

¿cuántos hombres cuerdos hay en la tierra? ¿hay alguno?

-unos cuantos.

-¿cuántos?

-¿de todos los millones que existen?

-sí, sí.

-bueno, yo diría que cinco o seis.

-¿cinco o seis? -dijo Mike el Indio-. ¡hombre no jodas!

-¿cómo sabes que estoy loco? Di -dijo Tony-. ¿cómo podemos funcionar si estamos locos?

-bueno, dado que estamos todos locos, hay sólo unos cuantos para controlarnos, demasiado pocos, así que nos dejan andar por ahí con nuestras locuras. De momento, es todo lo que pueden hacer. Yo en tiempos creía que los cuerdos podrían encontrar algún sitio donde vivir en el espacio exterior mientras nos destruían. Pero ahora sé que también los locos controlan el espacio.

-¿cómo lo sabes?

-porque ya plantaron la bandera norteamericana en la luna.

-¿y si los rusos hubieran plantado una bandera rusa en la luna?

-sería lo mismo -dije.

-¿entonces tú eres imparcial? -preguntó Tony.

-soy imparcial con todos los tipos de locura.

Silencio. Seguimos bebiendo. Tony también; empezó a servirse whisky con agua.

Podía; era el dueño.

-coño, qué calor hace -dijo Tony.

-mierda, sí -dijo Mike el Indio.

Entonces Tony empezó a hablar.

-locura -dijo- ¿y si os dijera que ahora mismo está pasando algo de auténtica locura?

-claro -dije.

-no, no, no... ¡quiero decir AQUI, en mi bar!

-¿sí?

-sí. Algo tan loco que a veces me da miedo.

-explícame eso, Tony -dije, siempre dispuesto a escuchar los cuentos de los otros.

Tony se acercó más.

-conozco a un tío que ha hecho una máquina de follar. No esas chorradas de las revistas de tías. Esas cosas que se ven en los anuncios.

Botellas de agua caliente con coños de carne de buey cambiables, todas esas chorradas. Este tipo lo ha conseguido de veras. Es un científico alemán, lo cogimos nosotros, quiero decir nuestro gobierno. Antes de que pudieran agarrarlo los rusos. No lo contéis por ahí.

-claro hombre, no te preocupes...

-von Brashlitz. El gobierno intentó hacerle trabajar en el ESPACIO. No hubo nada que hacer. Es un tipo muy listo, pero no tiene en la cabeza más que esa MAQUINA DE FOLLAR. Al mismo tiempo, se considera una especie de artista, a veces dice que es Miguel Angel... Le dieron una pensión de quinientos dólares al mes para que pudiera seguir lo bastante vivo para no acabar en un manicomio. Anduvieron vigilándole un tiempo, luego se aburrieron o se olvidaron de él, pero seguían mandándole los cheques, y de vez en cuando, una vez al mes o así, iba un agente y hablaba con él diez o veinte minutos,

Mandaba un informe diciendo que aún seguía loco y listo. Así que él andaba por ahí de un sitio a otro, con su gran baúl rojo hasta que, por fin, una noche,

Llega aquí y empieza a beber. Me cuenta que es sólo un viejo cansado, que necesita un lugar realmente tranquilo para hacer sus experimentos. Y le escondí aquí. Aquí vienen muchos locos, ya sabéis.

-sí -dije yo.

-luego, amigos, empezó a beber cada vez más, y acabó contándomelo.

Había hecho una mujer mecánica que podía darle a un hombre más gusto que ninguna mujer real de toda la historia... Además sin tampax, ni mierdas, ni discusiones.

-llevo toda la vida buscando una mujer así -dije yo.

Tony se echó a reír.

-y quién no. Yo creía que estaba chiflado, claro, hasta que una noche después de cerrar subí con él y sacó la MAQUINA DE FOLLAR del baúl rojo.

-¿y?

-fue como ir al cielo antes de morir.

-déjame que imagine el resto -le pedí.

-imagina.

-von Brashlitz y su MAQUINA DE FOLLAR están en este momento arriba, en esta misma casa.

-eso es -dijo Tony.

-¿cuánto?

-veinte billetes por sesión.

-¿veinte billetes por follarse una máquina?

-ese tipo ha superado a lo que nos creó, fuese lo que fuese. Ya lo verás.

-Petey el Búho me la chupa y me da un dólar.

-Petey el Búho no está mal, pero no es un invento que supere a los dioses.

Le di mis veinte.

-te advierto, Tony, que si se trata de una chifladura del calor,

Perderás a tu mejor cliente.

-como dijiste antes, todos estamos locos de todas formas. Puedes subir.

-de acuerdo -dije.

-vale -dijo Mike el Indio-. Aquí están mis veinte.

-os advierto que yo sólo me llevo el cincuenta por ciento. El resto es para von Brashlitz. Quinientos de pensión no es mucho con la inflación y los impuestos, y von B. Bebe cerveza como un loco.

-de acuerdo -dije-. Ya tienes los cuarenta. ¿dónde está esa inmortal MAQUINA DE FOLLAR?

Tony levantó una parte del mostrador y dijo:

-pasad por aquí. Tenéis que subir por la escalera del fondo. Cuando lleguéis llamáis y decís «nos manda Tony».

-¿en cualquier puerta?

-la puerta 69.

-vale -dije-, ¿qué más?

-listo -dijo Tony-, preparad las pelotas.

Encontramos la escalera. Subimos.

-Tony es capaz de todo por gastar una broma -dije.

Llegamos. Allí estaba: puerta 69.

Llamé:

-nos manda Tony.

-¡oh, pasen, pasen, caballeros!

Allí estaba aquel viejo chiflado con aire de palurdo, vaso de cerveza en la mano, gafas de cristal doble. Como en las viejas películas. Tenía visita al parecer, una tía joven, casi demasiado, parecía frágil y fuerte al mismo tiempo.

Cruzó las piernas, toda resplandeciente: rodillas de nylon, muslos de nylon, y esa zona pequeña donde terminan las largas medias y empieza justo esa chispa de carne. Era todo culo y tetas, piernas de nylon, risueños ojos de límpido azul...

-caballeros... Mi hija Tanya...

-¿qué?

-sí, ya lo sé, soy tan... Viejo... Pero igual que existe el mito del negro que está siempre empalmado, existe el de los sucios viejos alemanes que no paran de follar. Pueden creer lo que quieran. De todos modos, ésta es mi hija Tanya...

-hola, muchachos -dijo ella sonriendo.

Luego todos miramos hacia la puerta en que había ese letrero: SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR.

Terminó su cerveza.

-bueno... Supongo, muchachos, que venís a por el mejor POLVO de todos los tiempos...

-¡papaíto! -dijo Tanya-. ¿por qué tienes que ser siempre tan grosero?

Tanya recruzó las piernas, más arriba esta vez, y casi me corro.

Luego, el profesor terminó otra cerveza, se levantó y se acercó a la puerta del letrero SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR. Se volvió y nos sonrió. Luego, muy despacio, abrió la puerta. Entró y salió rodando aquel chisme que parecía una cama de hospital con ruedas.

El chisme estaba DESNUDO, una mesa de metal.

El profesor nos plantó aquel maldito traste delante y empezó a tararear una cancioncilla, probablemente algo alemán.

Una masa de metal con aquel agujero en el centro. El profesor tenía una lata de aceite en la mano, la metió en el agujero y empezó a echar sin parar de aquel aceite. Sin dejar de tararear aquella insensata canción alemana.

Y siguió un rato echando aceite hasta que por fin nos miró por encima del hombro y dijo: «bonita, ¿eh?». Luego, volvió a su tarea, a seguir bombeando aceite allí dentro.

Mike el Indio me miró, intentó reírse, dijo:

-maldita sea... ¡han vuelto a tomarnos el pelo!

-si -dije yo-, estoy como si llevara cinco años sin echar un polvo,

Pero tendría que estar loco para meter el pijo en ese montón de chatarra.

Von Brashlitz soltó una carcajada. Se acercó al armario de bebidas. Sacó otro quinto de cerveza, se sirvió un buen trago y se sentó frente a nosotros.

-cuando empezamos a saber en Alemania que estaba perdida la guerra, y empezó a estrecharse el cerco, hasta la batalla final de Berlín, comprendimos que la guerra había tomado un giro nuevo: la auténtica guerra pasó a ser entonces quién agarraba más científicos alemanes. Si Rusia conseguía la mayoría de los científicos o si los conseguía Norteamérica... Los que más consiguieran serían los primeros en llegar a la Luna, los primeros en llegar a Marte... Los primeros en todo. En fin, el resultado exacto no lo sé...

Numéricamente o en términos de energía cerebral científica. Sólo sé que los norteamericanos me cogieron primero, me agarraron, me metieron en un coche, me dieron un trago, me pusieron una pistola en la sien, hicieron promesas,

Hablaron y hablaron. Yo lo firmé todo...

-todas esas consideraciones históricas me parecen muy bien -dije yo-.

Pero no voy a meter la polla, mi pobrecita polla, en ese cacharro de acero o de lo que sea. Hitler debía ser realmente un loco para confiar en usted.

¡ojalá le hubieran echado el guante los rusos! ¡yo lo que quiero es que me devuelvan mis veinte dólares!

Von Brashlitz se echó a reír.

-jiii jiii jiii ji... Es sólo mi bromita de siempre. Jiii jiii jiii ji!

Metió otra vez el cacharro en el cuartito. Cerró la puerta.

-¡ay, ji jiii ji! -bebió otro trago de schnaps.

Luego se sirvió más. Lo liquidó.

-caballeros, ¡yo soy un artista y un inventor! Mi MAQUINA DE FOLLAR es en realidad mi hija, Tanya...

-¿más chistecitos, von? -pregunté.

-¡no es ningún chiste! ¡Tanya! ¡ponte en el regazo de este caballero!

Tanya soltó una carcajada, se levantó, se acercó, y se sentó en mi regazo.

¿Una MAQUINA DE FOLLAR? ¡no podía serlo! Su piel era piel, o lo parecía, y su lengua cuando entró en mi boca al besarnos, no era mecánica... Cada movimiento era distinto, y respondía a los míos.

Me lancé inmediatamente, le arranqué la blusa, le metí mano en las bragas,

Hacía años que no estaba tan caliente; luego nos enredamos; de algún modo acabamos de pie... Y la entré de pie, tirándole de aquel pelo largo y rubio,

Echándole la cabeza hacia atrás, luego bajando, separándole las nalgas y acariciándole el ojo del culo mientras le atizaba, y se corrió... La sentí estremecerse, palpitar, y me corrí también.

¡nunca había echado polvo mejor!

Tanya se fue al baño, se limpió y se duchó, y volvió a vestirse para Mike el Indio. Supuse.

-el mayor invento de la especie humana -dijo muy serio von Brashlitz.

Tenía toda la razón.

Por fin Tanya salió y se sentó en mi regazo.

-¡NO! ¡NO! ¡TANYA! ¡AHORA LE TOCA AL OTRO! ¡CON ESE ACABAS DE FOLLAR!

Ella parecía no oír, y era extraño, incluso en una MAQUINA DE FOLLAR, porque yo nunca había sido muy buen amante, la verdad.

-¿me amas? -preguntó.

-sí.

-te amo, y soy muy feliz. Y... Teóricamente no estoy viva. Ya lo sabes, ¿verdad?

-te amo, Tanya, eso es lo único que sé.

-¡cago en tal! -chilló el viejo-. ¡esta JODIDA MAQUINA!

Se acercó a la caja barnizada en que estaba escrita la palabra TANYA a un lado. Salían unos pequeños cables; había marcadores y agujas que temblequeaban, y varios indicadores, luces que se apagaban y se encendían,

Chismes que tictaqueaban... Von B. Era el macarra más loco que había visto en mi vida. Empezó a hurgar en los marcadores, luego miró a Tanya:

-¡25 AÑOS! ¡toda una vida casi para construirte! ¡tuve que esconderte incluso de HITLER! Y ahora... ¡pretendes convertirte en una simple y vulgar puta!

-no tengo veinticinco -dijo Tanya-. Tengo veinticuatro.

-¿lo ves? ¿lo ves? ¡como una zorra normal y corriente!

Volvió a sus marcadores.

-te has puesto un carmín distinto -dije a Tanya.

-¿te gusta?

-¡oh, sí!

Se inclinó y me besó.

Von B. Seguía con sus marcadores. Tenía el presentimiento de que ganaría él.

Von Brashlitz se volvió a Mike el Indio:

-no se preocupe, confíe en mí, no es más que una pequeña avería. Lo arreglaré en un momento.

-eso espero -dijo Mike el Indio-. Se me ha puesto en treinta y cinco centímetros esperando y he pagado veinte dólares.

-te amo -me dijo Tanya-. No volveré a follar con ningún otro hombre.

Si puedo tenerte a ti, no quiero a nadie más.

- te perdonaré Tanya, hagas lo que hagas.

El profe estaba corridísimo. Seguía con los cables pero nada lograba.

-¡TANYA! ¡AHORA TE TOCA FOLLAR CON EL OTRO! Estoy... Cansándome ya...

Tengo que echar otro traguito de aguardiente... Dormir un poco... Tanya...

-oh -dijo Tanya- ¡este jodido viejo! ¡tú y tus traguitos, y luego te pasas la noche mordisqueándome las tetas y no puedo dormir! ¡ni siquiera eres capaz de conseguir un empalme decente! ¡eres asqueroso!

-¿COMO?

-¡DIJE «QUE NI SIQUIERA ERES CAPAZ DE CONSEGUIR UN EMPALME DECENTE»!

-¡esto lo pagarás Tanya! ¡eres creación mía, no yo creación tuya!

Seguía hurgando en sus mágicos marcadores. Quiero decir, en la máquina. Estaba fuera de sí, pero se veía claramente que la rabia le daba una clarividencia que le hacía superarse.

-es sólo un momento, caballero -dijo dirigiéndose a Mike-. ¡sólo tengo que ajustar los cuadros electrónicos! ¡un momento! ¡vale! ¡ya está!

Entonces se levantó de un salto. Aquel tipo al que habían salvado de los rusos.

Miró a Mike el Indio.

-¡ya está arreglado! ¡la máquina está en orden! ¡a divertirse caballero!

Luego, se acercó a su botella de aguardiente, se sirvió otro pelotazo y se sentó a observar.

Tanya se levantó de mi regazo y se acercó a Mike el Indio. Vi que Tanya y Mike el Indio se abrazaban.

Tanya le bajó la cremallera. Le sacó la polla, ¡menuda polla tenía el tío!

Había dicho treinta y cinco centímetros, pero parecían por lo menos cincuenta.

Luego Tanya rodeó con las manos la polla de Mike.

Él gemía de gozo.

Luego la arrancó de cuajo. La tiró a un lado.

Vi el chisme rodar por la alfombra como una disparatada salchicha, dejando tristes regueruelos de sangre. Fue a dar contra la pared. Allí se quedó como algo con cabeza pero sin piernas y sin lugar alguno a donde ir... Lo cual era bastante cierto.

Luego, allá fueron las BOLAS volando por el aire. Una visión saltarina y pesada. Simplemente aterrizaron en el centro de la alfombra y no supieron qué hacer más que sangrar.

Así que sangraron.

Von Brashlitz, el héroe de la invasión rusonorteamericana, miró ásperamente lo que quedaba de Mike el Indio, mi viejo camarada de sople, rojo rojo allá en el suelo, manando por su centro... Von B. Se dio el piro, escaleras abajo...

La habitación 69 había hecho de todo salvo aquello.

Luego le pregunté a ella:

-Tanya, habrá problemas aquí muy pronto. ¿por qué no dedicamos el número de la habitación a nuestro amor?

-¡como quieras, amor mío!

Lo hicimos, justo a tiempo; y luego entraron aquellos idiotas.

Uno de aquellos enterados declaró entonces muerto a Mike el Indio.

Y como von B. Era una especie de producto del gobierno norteamericano, en seguida se llenó aquello de gente, varios funcionarios de mierda de diversos tipos, bomberos, periodistas, la pasma, el inventor, la CIA, el FBI y otras diversas formas de basura humana.

Tanya vino y se sentó en mi regazo.

-ahora me matarán. Procura no entristecerte, por favor.

No contesté.

Luego von Brashlitz se puso a chillar, apuntando a Tanya:

-¡SE LO ASEGURO, CABALLEROS, ELLA NO TIENE NINGUN SENTIMIENTO!

¡CONSEGUI QUE HITLER NO LA AGARRASE! ¡se lo aseguro, no es más que una MAQUINA!

Todos se limitaron a quedarse allí mirándole. Nadie le creía.

Era ni más ni menos la máquina más bella, la mujer por así decirlo, que habían visto en su vida.

-¡maldita sea! ¡majaderos! Toda mujer es una máquina de follar, ¿es que no se dan cuenta? ¡apuestan al mejor caballo! ¡EL AMOR NO EXISTE! ¡ES UN ESPEJISMO DE CUENTO DE HADAS COMO LOS REYES MAGOS!

Aun así no le creían.

-¡ESTO es sólo una máquina! ¡no tengan ningún MIEDO! ¡MIREN!

Von Brashlitz agarró uno de los brazos de Tanya.

Lo arrancó de cuajo del cuerpo.

Y dentro, dentro del agujero del hombro, se veía claramente, no había más que cables y tubos, cosas enroscadas y entrelazadas, además de cierta sustancia secundaria que recordaba vagamente la sangre.

Y yo vi a Tanya allí de pie con aquellos alambres enroscados colgándole del hombro donde antes tenía el brazo. Me miró:

-¡por favor, hazlo por mí! Recuerda que te pedí que no te pusieras triste.

Vi como se echaban sobre ella, como la destrozaban y la violaban y la mutilaban.

No pude evitarlo. Apoyé la cabeza en las rodillas y me eché a llorar...

 

Mike el Indio nunca llegó a cobrarse sus veinte dólares.

 

Pasaron unos meses. No volví al bar. Hubo juicio, pero el gobierno eximió de toda culpa a von B. Y a su máquina. Me trasladé a otra ciudad. Lejos. Y un día estaba sentado en la peluquería y cogí una revista pornográfica. Había un anuncio:

«¡Hinche su propia muñequita! Veintinueve dólares noventa y cinco.

Goma resistente, muy duradera. Cadenas y látigos incluidos en el lote.

Un bikini, sostén, bragas, dos pelucas, barra de labios y un tarrito de poción de amor incluidos. Von Brashlitz Co.».

Envié un pedido. A un apartado de Massachusetts. También él se había trasladado.

El paquete llegó al cabo de unas tres semanas. Fue bastante embarazoso porque yo no tenía bomba de bicicleta, y me puse muy caliente cuando saqué todo aquello del paquete. Tuve que bajar a la gasolinera de la esquina y utilizar la bomba de aire.

Hinchada tenía mejor pinta. Grandes tetas, un culo. Inmenso.

-¿qué es eso que tiene ahí, amigo? -me preguntó el de la gasolinera.

-oiga, oiga, yo le he pedido prestado un poco de aire. Soy un buen cliente, ¿no?

-bueno, bueno, puede coger el aire. Pero es que no puedo evitar la curiosidad... ¿qué tiene ahí?

-¡vamos, déjeme en paz! -dije.

-¡DIOS MIO! ¡que TETAS! ¡mire, mire!

-¡ya las veo, imbécil!

Le dejé con la lengua fuera, me eché el chisme al hombro y volví a casa. Me metí en el dormitorio.

Aún estaba por plantearse la gran cuestión...

Abrí las piernas buscando algún tipo de abertura.

Von B. No lo había hecho mal del todo.

Me eché encima y empecé a besar aquella boca de goma. De cuando en cuando echaba mano a una de las gigantescas tetas de goma y la chupaba. Le había puesto una peluca amarilla y me había frotado con la poción de amor toda la polla. No hizo falta mucha poción de amor, con la del tarro habría para un año.

La besé apasionadamente detrás de las orejas, le metí el dedo en el culo y le di sin parar. Luego la dejé, di un salto, le encadené los brazos a la espalda,

Con el candadito y la llave, y le azoté el culo de lo lindo con los látigos.

¡dios mío, voy a volverme loco! Pensé.

Después de azotarla bien, volví a metérsela. Follé y follé. Era más bien aburrido, la verdad. Imaginé perros follando con gatas; imaginé dos personas follando en el aire mientras caían de un rascacielos. Imaginé un coño grande como un pulpo, reptando hacia mí, apestoso, anhelante de orgasmo. Recordé todas las bragas, rodillas, piernas, tetas y coños que había visto. La goma sudaba; yo sudaba.

-¡te amo, querida! -susurré jadeante en sus oídos de goma.

Me fastidia admitirlo, pero me obligué a eyacular en aquella sarnosa masa de goma. No se parecía en nada a Tanya.

Cogí una navaja de afeitar y destrocé el artefacto. Lo tiré donde las latas vacías de cerveza.

¿cuántos hombres compran esos chismes absurdos en Norteamérica?

¿no pasas ante medio centenar de máquinas de joder si das una vuelta por cualquier calle céntrica de una gran ciudad de Norteamérica? Con la única diferencia de que éstas pretenden ser mujeres.

Pobre Mike el Indio, con su polla muerta de cincuenta centímetros.

Todos los pobres mikes. Todos los que escalan el Espacio. Todas las putas de Vietnam y Washington.

Pobre Tanya, con su vientre que había sido el vientre de un cerdo. Sus venas que habían sido las venas de un perro. Apenas cagaba o meaba, follar, sólo follaba (corazón, voz y lengua prestados por otros). Por entonces, sólo debían haber hecho unos diecisiete transplantes de órganos. Von B. Iba muy por delante de todos.

Pobre Tanya, qué poco había comido la pobre... Básicamente queso barato y uvas pasas. Nunca había deseado dinero ni propiedades ni grandes coches nuevos, ni casas supercaras. Jamás había leído el diario de la tarde. No deseaba en absoluto una televisión en color, ni sombreros nuevos, ni botas de lluvia, ni charlas de patio con mujeres idiotas; jamás había querido un marido médico, o corredor de bolsa, o miembro del Congreso o policía.

Y el tipo de la gasolinera sigue preguntándome:

-oiga, ¿qué fue de aquello que trajo a hinchar aquel día?

Pero ya no me lo preguntará más. Voy a echar gasolina en otro sitio. Y no volveré tampoco a la barbería donde vi la revista del anuncio de la muñeca de goma de von B. Voy a intentar olvidarlo todo.

¿no harías tu lo mismo?


 

 

 

Parafilias (Parte I)

Parafilias (Parte I)

Por: Andrés Flores Colombino

Cuadernos de Sexología Nº 7, 1988

 

INTRODUCCION HISTÓRICO-CONCEPTUAL

De todos los temas sexuales, el de las parafilias tal vez constituya uno de los que más curiosidad e interés haya despertado en todas las épocas de la humanidad.

Las "relaciones sexuales prohibidas" son mencionadas en las Epístolas de San Pablo en cuatro oportunidades: Corintios 6:9 y 6:19, Timoteo 1:10 y Hebreos 13:4. Ya en el Viejo Testamento, en el Levítico, Capitulo 18;22, se hace mención a la homosexualidad, a la zoofilia en el 18:23 y al incesto en el 18:6. En el Deuteronomio se hace referencia al travestismo masculino y femenino en 22:5, Y volviendo a las Epístolas, San Pablo vuelve sobre la homosexualidad en Romanos 1:24, Corintios 6:10 y Timoteo 1:10, sobre los "afeminados" en Corintios 6:9. Yavé habla de actos sexuales "infames", "abominables", "maldades", "actos pecaminosos", "costumbres horribles". Es decir, las parafilias y variantes sexuales no son problemas  nuevos para el ser humano.

Platón afirmaba en "La República" (41): ¿No tendrás -refiriéndose al papel de jueces y médicos- que establecer en la ciudad, junto a la judicatura, un cuerpo médico de individuos... que cuiden de los ciudadanos, que tengan bien constituido cuerpo y alma  pero, en cuanto a lo demás, dejen morir a aquellos cuya deficiencia radique en su cuerpo o condenen a muerte ellos mismos a los que tengan un alma naturalmente mala e incorregible?". Y en "Política" (42), sigue: "Si hay caracteres a los cuales sea imposible comunicarles energía, la temperancia y todas las otras inclinaciones virtuosas y que el furor de una mala naturaleza lleve, por el contrario, al ateísmo, a la desmesura y a la injusticia, ella (la ciencia real) las eliminaría mediante sentencias de muerte o de exilio o por castigos infamantes". Según Saurí (50), estas afirmaciones ubicaron las conductas desviadas en el plano ético del cual no se apartó durante largos siglos.

En la Grecia clásica, completa Yampey (54), la idea de perversión abarcaba tres áreas: el social, en cuanto transgresión a la ley, el religioso, en cuanto sacrilegio, y el médico, en tanto expresión de enfermedad. Con el tiempo, cuando lo sagrado pasó a ser en gran parte lo moral, la perversión se confundió con el vicio. En el siglo XVIII, a influjo del Iluminismo, la perversión se redujo al campo médico, privativo del sujeto. A fines del siglo XIX, se la integró al dominio de la psiquiatría, por obra de Krafft-Ebing.

Y aunque Kaan ya había hecho referencias a las "Perversidades Sexuales" en una publicación del año 1846, fue el médico psiquiatra y forense Richard Von Krafft-Ebing quien publicó en 1886 su monumental "Psicopatía Sexualis"(28), en latín para que la clase académica de la época fuera la única en acceder al libro. En pocos años, sin embargo, tuvo más de 12 ediciones en casi todos los idiomas conocidos. Pues estudió, con historias clínicas detalladas, numerosos casos de las llamadas "psicosis sexuales" o "aberraciones sexuales" o "degeneraciones sexuales". Crea la Medicina de las Perversiones y denomina estas "desviaciones" con nombres propios: masoquismo, sadismo, por ejemplo. Da al estudio de los temas sexuales, a través de las aberraciones, el carácter de materia respetable.

Las palabras "perverso" y "perversión" se incorporan al léxico común y permiten el estudio de la sexualidad desde ángulos escabrosos, excepcionales, poco frecuentes, acordes con el interés púdico y malsano de quienes, por la vigencia del tabú, veían en la sexualidad la semilla de la maldad. Pero el hecho es que habilitaron el estudio de la sexualidad, pues aunque las enfermedades que denunciaban y calificaban moralmente, no eran respetables, su estudio lo era.

"Perversión" es una palabra que califica moralmente, pues significa error, corrupción, maldad, vicio, perturbación, depravación. El perverso, dice Chazaud (11), "es aquel cuya alma se ha vuelto hacia el mal". Perturba el orden y el estado de las cosas y apunta contra la naturaleza: sus inclinaciones son desnaturalizadas.

La psicopatología aprovechó y utilizó estos términos. Y aunque en un principio los confundió con la "locura moral", luego, por designios semánticos, perversidad vino a significar desequilibrio psíquico y perversiones, las desviaciones en las prácticas y modos de obtención del placer sexual.

Se pasó del concepto teológico-moral al de "anomalía de la satisfacción del placer". Esta satisfacción es desenfocada, fuera de la "moral natural", es un placer "contra natura". Conserva, pues, el carácter de un juicio de valor.

El Psicoanálisis adoptó el concepto de perversión, pero lo despojó de su carácter escandaloso e inmoral y le otorgó el carácter de infantilismo: el placer perverso es el retorno o regresión, o el mantenimiento o fijación, de una práctica sexual infantil.

El término perversión no es utilizado en Sexología, y quedó destinado para uso exclusivo del psicoanálisis que lo comprende en su contexto, y de la Psiquiatría clásica, no de la moderna, así como de la Medicina Legal no actualizada, que siguen utilizando el término, a nuestro entender, en forma equivocada y acrítica.

 

EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE PARAFILIA

El término Parafilia, aunque se construye con dos palabras griegas, es el adoptado en las Clasificaciones actuales de los trastornos psicosexuales a fines del siglo XX, pues carece de connotaciones peyorativas o morales. Pero hagamos una recorrida por los diferentes conceptos que fueron utilizados como sinónimos, algunos hasta la actualidad.

 

SINÓNIMOS Y CONCEPTOS AFINES

1.       Perversiones sexuales
2.       Desviaciones sexuales
3.       Anomalías sexuales
4.       Alteraciones sexuales
5.       Conductas excepcionales
6.       Preferencias sexuales
7.       Variantes sexuales
8.       Parafilias

Efectuaremos un análisis del alcance y sentido de cada uno de estos términos para comprender el adoptado por la ciencia en la actualidad: parafilias.

 

1. Perversiones sexuales

Son los síntomas patológicos que -solamente para el Psicoanálisis- descartan en cualquier caso la vida normal y llegan a reemplazarla. En esta escuela se entiende por normal "la subordinación de todas las excitaciones sexuales a la primacía de las zonas genitales, lo mismo que la de los placeres parciales al orgasmo heterosexual", según Yampey (54). El niño es un "perverso polimorfo" y la neurosis es el reverso de la perversión, pues mientras en la neurosis el individuo se angustia y lucha contra su regresión y fijación, en la perversión sexual no hay angustia ni lucha, sino "sintonía con el yo".

La sexualidad genital del adulto sano, procreativa y placentera, supone para el psicoanálisis ortodoxo un acto sexual normal, que Laplanche y Pontalis (32) definen así: "Coito conducente a la obtención del orgasmo con penetración vaginal con una persona del sexo opuesto".

Desde este modelo de normalidad, serían anormales las actividades sexuales autoeróticas como la masturbación, las homosexuales, Las realizadas con más de un compañero, cuando no hay penetración o en condiciones diferentes a las del coito para la obtención del orgasmo, como en el coito anal o el sexo oral. Esta postura no se compadece con la nueva nosología psiquiátrica aceptada por la Asociación Psiquiátrica Americana, expuesta en el DSM III (3) y el DSM IV (4) universalmente aceptadas. Ni siquiera como síntoma de una enfermedad psiquiátrica aparece ninguna de estas conductas presuntamente anormales.

Ya en 1967, el sueco Üllerstam (53) planteaba una posición muy radical  respecto de las perversiones. Dice que "perversión es una palabra que debería ser suprimida; es buena sólo para los oscurantistas y los demagogos". "No puede ser" -dice- "que todos los fenómenos sexuales sean perversiones, excepto el coito heterosexual en el cual el hombre se coloca encima de la mujer". Este autor propone definir el perfil del instinto sexual como "el modo de empleo del goce sexual característico de cada individuo", a establecerse en base a cuatro criterios:

1.  "¿Cuáles son los actos o cuáles los excitantes que solos o combinados, pueden provocar en ese individuo sensaciones de goce sexual, erección, eyaculación y orgasmo?"

2.  "¿Cuáles son los comportamientos que han llegado a ser necesidades sexuales, coacciones sexuales?"

3.  "¿Cuál es el orden de preferencia entre diferentes actos, para satisfacer su instinto sexual?"

4.  "¿Cuáles son los comportamientos sexuales concretos que provocan en él angustia o bien sentimiento de culpabilidad?"

Y agrega que habría que determinar también cuál es su perfil de tabú y su perfil moral, como fuerzas interactuantes. Insiste en que el interrogatorio no es un método adecuado para obtener datos fiables, ya que la mayoría de los "anormales" se resignan, no consultan y se llevan a la tumba sus secretos sexuales. La postura radical de Üllerstam lo ha llevado a proclamar que "solo podemos estar seguros de una cosa: de que las "perversiones" ofrecen grandes posibilidades de felicidad. Y esa es la razón de que debamos estimularlas pues son buenas en sí mismas". Consideremos que en 1967 la lista de perversiones era muy amplia y su reclamo era justificado.

Casi simultáneamente, el psicoterapeuta norteamericano Albert Ellis (16) creador de la terapia racional emotiva, afirmaba que "la relación sexual tradicional puede llegar a ser técnicamente "perversa" si es la única posición técnica que emplea la pareja. Porque temen tener la libertad suficiente para probar otros métodos, para variar y obtener orgasmos mejores y mayor satisfacción". Hacia la década del 70, Eustace Cheeser (12) llegó a afirmar que "perversión y desviación son términos que expresan juicios morales individuales: no pertenecen al lenguaje científico; no describen los hechos del comportamiento, sino simplemente la manera como ciertas personas reaccionan emocionalmente ante dichos hechos". Este autor de un "Manual de Educación Sexual para Adultos", plantea la necesidad de trazar una única línea divisoria entre lo que la gente hace con consentimiento mutuo y lo que hace contra la voluntad de otra persona; el problema social y el antisocial. Y dice: "Tal vez el sexo sin amor, sea cual fuere la forma que asuma, sea la única y verdadera perversión".

Desde filas del psicoanálisis, Lempêriere y Fèline (33) han propuesto designar como desviaciones sexuales a la homosexualidad, por elección de un objeto total pero inhabitual: y perversiones a las parafilias restantes vinculadas a un objeto parcial. Corría el año 1979, y para entonces hacía 6 años que se había excluido la homosexualidad egodistónica de la lista de enfermedades mentales y quedaba la homosexualidad egosintónica, todavía, como patológica. Pero también se excluyó de la lista de enfermedades a esta última forma en 1987.

En Sexología, no se utiliza el término perversión sexual para calificar ninguna conducta.

 

2. Desviaciones sexuales

La calificación de desviaciones a conductas sexuales ha sido clásica y aun hoy se sigue aplicando, aunque ha cedido lugar al más preciso de parafilia. Desviación equivale a separación de la norma, de lo normal, alejamiento de las fuentes, del camino esperado, común, habitual, familiar.

"La palabra desviación se refería hasta hace poco" -dice Quijada (44)- "a la función reproductiva: de manera que todo acto íntimo, incluso en parejas matrimoniales, era desviado si no tuviera finalidad reproductiva". Más recientemente se aceptó que no se trataría de una desviación siempre que la variedad de caricias sexuales como el sexo oral (fellatio o cunnilingus), o el sexo anal "terminasen en eyaculación intravaginal y sin impedimentos artificiales para la procreación".

No obstante, aun más recientemente, en el ámbito popular se utiliza el término desviación sexual para calificar a lo que hoy conocemos por parafilias, que son universalmente reconocidas por patológicas, sin tomar en cuenta el carácter reproductivo sino placentero del acto. Es claro también que la falta de información hace que popularmente se siga considerando desviación a todo lo que individualmente se considere inadecuado o inmoral. De allí que se recomienda no utilizar el término en el campo científico y sexológico.

 

3. Alteraciones sexuales

Denominación propuesta por Gallardo (23) para "un conjunto de respuestas que han variado el carácter típico de ajuste sexual de un individuo, a un punto tal, que el patrón sexual se distancia significativamente de los medios típicos de contacto erótico o sustituyen radicalmente el objeto sexual al que se aspira como complemento".

El de las alteraciones sexuales es uno de los dos campos de la "anormalidad sexual", junto a las disfunciones sexuales, según el mismo autor. Acepta como sinónimos términos tales como variaciones, conductas alternativas, opcionales, etcétera. Por su carácter tan impreciso y abarcativo, se prefiere no utilizar el de alteraciones sexuales para referirse a las parafilias.

 

4. Conductas excepcionales

Ante las denominaciones frecuentes de perversión, alteración, aberración, referidas a las parafilias, Giraldo Neira (26) propone la de conductas excepcionales, para sustituir incluso a denominaciones comunes en culturas pluralistas tales como "minorías sexuales o eróticas" y "variedades de la conducta".

Citando a Beach, este autor dice que las conductas excepcionales se adquieren por un proceso de aprendizaje en que ha habido sustitución de estímulos, es decir, no se obtiene la excitación por el estímulo esperado (la mujer o el varón), sino por otros estímulos "externos". A veces son la resultante de un bloqueo o condicionamiento negativo que impide el aprendizaje de las pautas de conducta culturales, a la vez que permite otro condicionamiento atípico o culturalmente desaprobado. "Serían conductas normales" -dice- "pero socialmente no aprobadas".

Esta denominación tampoco es aceptada para denominar a las parafilias. Podría aplicarse a conductas normales culturalmente desaprobadas.

 

5. Preferencias sexuales

Se refiere a las peculiaridades, opciones libres y no impuestas ni compulsivas, utilizadas para la obtención de placer sexual. Son las seudo-desviaciones o seudo-parafilias. Pero no denominan a las parafilias.

 

6. Variantes sexuales

El primer autor en utilizar esta denominación fue Freud para definir a la homosexualidad en su "Carta a una madre norteamericana". Fue utilizada por Marmor (35), ex Vicepresidente de la Asociación Psiquiátrica, en 1973, año en que la homosexualidad fue reclasificada por esta Asociación, excluyéndola de los "trastornos mentales". Este autor considera que la homosexualidad se trata de "una mera variante de las preferencias sexuales", y por tanto tampoco se trataría de una parafilia.

Bianco (7) parte del concepto de variante fisiológica a partir del estimulo y la respuesta. Interesa sobre todo el concepto de que la respuesta sexual se presentará siempre que el estímulo sea eficiente, y la variante está dada por el origen u objeto que estimula; fuente heterosexual, homosexual, zoofílica, fetichista, etcétera.

Así habría variantes fisiológicas sexuales que serían fundamentalmente tres: 1) De persona u objeto que activa el funcionamiento sexual; 2) De método para desencadenar la respuesta; 3) De frecuencia. Habría patología sólo cuando se da fijación, exclusividad o especificidad de estos parámetros.

Todo comportamiento, normal o parafílico, estaría encuadrado en una forma de variante fisiológica sexual de Objeto, de Estímulo o de Frecuencia. Habrían variantes normales y patológicas. Las parafilias serían variantes patológicas. Esta denominación posee la ventaja de un lenguaje descargado de significados valorativos.

 

7. Anomalías sexuales

Esta denominación fue propuesta por Ganon y Simon (24) en 1967, y está obsoleta, pero plantea una interesante diferenciación de las conductas sexuales. Para ellos, habrían tres tipos de anomalías sexuales:

I)       Anomalías normales: Son socialmente reprobadas pero a su vez son muy comunes, rara vez están en abierto conflicto con el orden social y son útiles como complemento de las costumbres aceptadas. Serían conductas sólo moderadamente anómalas. Estos autores ubican entre ellas a la masturbación, las relaciones prematrimoniales, los contactos orogenitales heterosexuales, juegos anales, el sexo en presencia de otros, la promiscuidad y hasta las relaciones extramatrimoniales.

II)      Anomalías subculturales y socialmente estructuradas:  Son las conductas sexuales más categóricamente reprobadas por la sociedad y en conflicto con los modelos sociales. Entre ella se cuentan: el intercambio de pareja, el sexo grupal, la homosexualidad.

III)     Anomalías patológicas: Aquí están ubicadas las conductas tales como el incesto, el contacto sexual con niños, el exhibicionismo, el voyeurismo, las injurias agresivas, el sadomasoquismo, la bestialidad, la urolagnia, la coprofilia y la coprofagia, el travestismo y la necrofilia. También incluía la transexualidad.

 

* Dr. Andrés Flores Colombino
Médico Psiquiatra, Geriatra Gerontólogo y Sexólogo Clínico
Miembro del Advisory Committee de la World Association for Sexology (WAS)
Presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual  (FLASSES), Fiscal de la Sociedad Uruguaya de Sexología.

 

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Extraído de: http://www.sexovida.com/clinica/parafilias1.htm

 

Dos miradas acerca de: “El Divino Marqués”.

Dos miradas acerca de: “El Divino Marqués”.

 

MALDITOS, HETERODOXOS Y ALUCINADOS
Marqués de Sade (XIII)

Por: Javier Memba

 

Desde que Rubén Darío se refiriera a Donatien-Alphonse-François de Sade como "el divino marqués", han sido tantos los elogios dedicados por las mentes más preclaras de la cultura del siglo XX al hombre cuyas disipaciones fueron a dar nombre al sadismo que las contraportadas de aquellas ediciones de Editorial Fundamentos, en las que leímos a Sade en la transición, no eran sino fragmentos de aquellas alabanzas. En ellas supimos que para Roland Barthes, "la grandeza de Sade está en haber inventado un discurso inmenso, fundado sobre sus propias repeticiones (y no sobre las de los otros)". Para Octavio Paz, "Sade proclama una suerte de declaración de derechos de las pasiones", en tanto que Michel Foucault escribe sobre 'Justine' y 'Juliette' dos de las obras más celebradas del marqués "en el nacimiento de la cultura moderna ocupan la misma posición que 'Don Quijote' entre el renacimiento y el clasicismo".

Descendiente directo de Laura Noves, la musa de Pretarca, casada en 1325 con Hugues de Sade, el hombre que con el tiempo habría de ser uno de los precursores del pensamiento heterodoxo de los siglos XIX y XX, nació en París, el 2 de junio de 1740, en el seno de una familia perteneciente a la más antigua nobleza. Su vocación literaria fue temprana -integrados por poemas, libelos y comedias, sus textos de adolescencia son tan copiosos como valiosos-, pero habría de ser la de armas la carrera que emprendiera al ingresar en 1754 en una academia de caballería. Tres años después, con el grado de subteniente, toma parte en la campaña de Prusia dentro de la Guerra de los Siete Años.

Finalizado el conflicto, el marqués es capitán, pero la fama de disoluto que se ha ganado con sus excesos con las mujeres de la guarniciones, pesa más sobre su reputación que el valor demostrado en los combates. Las primeras divergencias con su padre, un diplomático tan intachable como es menester, no tardan en surgir. Dispuesto a atajar la mala reputación de su hijo, dispondrá su boda con Renée-Pélagie Cordier de Launay. Huelga decir que ello no será óbice para que Donatien continuara con su relación adulterina con Laura de Lauris y con su afición a ciertas orgías en las que no faltan flagelaciones, camas redondas y demás disipaciones.

Unas y otras le llevaran por primera vez a la cárcel en 1764. Puesto en libertad algunos meses después, será expulsado de París. El primero de su grandes escándalos tiene lugar en Arcueil, el 3 de abril 1768; el segundo, acaecido en Marsella el 27 de junio de 1772, le valdrá una condena a muerte por sodomita y envenenador. Huido a Italia junto a su cuñada -según parece su gran pasión-, su suegra personalmente se encargó de su detención.

Recluido en la fortaleza de Miolans en diciembre de 1772, en abril del año siguiente considera escaparse de ella. De las muchas residencias que habita con posterioridad, pasará a la Historia el castillo de la localidad provenzal de La Coste por las orgías que allí celebra. Será en dicha fortaleza donde volverá a ser detenido para permanecer en la cárcel hasta 1990, año en que le libera la Asamblea Constituyente.

Es durante este nuevo periodo de reclusión cuando redacta algunas de sus obras más conocidas. Tales son 'Diálogo entre un cura y un moribundo' (1782), en cuyas páginas deja constancia de un sincero ateísmo, y 'Las ciento veinte jornadas de Sodoma' (1785). Recuperada la libertad con el nuevo régimen, compaginará la presidencia de la sección revolucionaria de Piques con la escritura de textos para la escena. Pero los republicanos desconfían tanto de él como los monárquicos.

Vuelto a encarcelar en 1793 tras salvarse de la guillotina, antes de volver a prisión ha tenido tiempo de escribir su obra más conocida, 'Justine o las desventuras de la virtud' (1791), una de las pocas novelas que se le permitirá publicar en vida. Liberado en 1794, el escándalo suscitado por sus escritos, en los que se muestra nihilista hasta el punto de satirizar al mismísimo Napoleón, le llevará de nuevo prisión en 1801. De la cárcel pasará al manicomio de Charenton, permaneciendo recluido hasta su muerte en 1814.

De los 74 años vividos por el divino marqués, treinta de ellos se consumieron en la cárcel. La mayor parte de sus obras fueron prohibidas por la censura de todos los países hasta el siglo XX. Antes de que se permitiera su libre circulación, Donatien-Alphonse-François de Sade había sido reivindicado por cuantos autores y artistas se han rebelado contra los valores y las obligaciones de la sociedad burguesa. Desde los poetas malditos hasta los surrealistas, desde Nietzsche a Sartre, pocos autores han ejercido una influencia tan grande en la heterodoxia de los últimos dos siglos como el marqués.

 

 

Extraído de: http://www.elmundo.es/elmundolibro/2001/08/12/anticuario/997185001.html

 

 

 

 

 

 

 

 

El Marqués de Sade

Norbert-Bertrand Barbe

 

Se considera a menudo Sade como el representante exclusivo de perversiones personales, impropias y violentas. Barthes así deja suponer en el guión que hizo con su coetáneo Maurice Blanchot por el filme Salò o le 120 giornate di Sodoma (1976), de Pasolini, ubicado durante el fascismo, los ultrajes sádicos siendo metáforas del salvajismo de la época. Parece evidente que las perversiones de Sade, por su carácter extremo, les son muy personales, y pueden estudiarse desde la perspectiva psicológica como fenómeno aparte. Sin embargo, la disciplina histórica enseña que no hay fenómeno totalmente aislado, el mismo Freud así lo plantea, cuando, al reconocer en sus pacientes síntomas similares, saca normas generales del comportamiento humano. Paradójicamente, es el artículo de Barthes sobre Sade (Sade - Fourier - Loyola, 1971) que tiene el mejor enfoque, proponiendo considerarlo como un filósofo libertario de la Ilustración.

Sade ofrece en sus libros, desde el título y las primeras páginas de La filosofía en el tocador o Los Institutores Inmorales (1795), una filosofía naturalista, al igual que Rousseau, en la que las atracciones naturales se oponen a las prohibiciones sociales creadas. Es también La filosofía en el tocador autoproclamada ilustrada y libertaria, donde Sade, en el "Diálogo V", como Voltaire (Commentaire sur le livre Des Délits et des Peines par un avocat de province, 1766, cap. X), y a diferencia de Rousseau (Contrato Social, Lib. II, cap. 5), condena la pena capital. Así los temas de Sade no son tan limitados y personales como se cree. El erotismo abierto y juguetón de pintores rococó como Boucher o Fragonard muestra mujeres desnudas, lascivas o parties carrées, que son antecedentes a Le déjeuner sur l'herbe en el s. XIX, o, en forma más sutil, a las sensuales Odaliscas, de Ingres. Son múltiples las novelas que, en el s. XVIII, presentan historias sugestivas de mujeres, a menudo bajo barniz moral, igual que desde el s. XVII se presentaba a los gozosos monstruos pretextando sacarles una enseñanza moral, cuando se gustaba ante todo de las maravillas de sus historias, las cuales pasan felizmente al ámbito naturalista con Moby-Dick (1851), de Melville. Las desdichadas mujeres manipuladas por las circunstancias (Moll Flanders, Fanny Hill) o hasta por sus propios novios (Manon Lescaut, Les Liaisons dangereuses), además de no siempre arrepentirse (Fanny Hill, Manon Lescaut, Les Liaisons dangereuses), ofrecen un desenfreno en el mal que provee al lector cierto placer perverso en verlas a veces volverse dominadoras de hombres (Fanny Hill, Manon Lescaut, Les Liaisons dangereuses), o ser juguete de un destino social contrario (Moll Flanders, Fanny Hill), o de descenso de clase (Manon Lescaut, Les liaisons dangeureuses) que prefiguran las perversiones más explícitas de Belle de Jour (1967), de Buñuel, a su vez contraparte de la romántica Belles de Nuit (1952), de René Clair. Dominando hombres, también evidencian juegos de roles como Journal d'une femme de chambre (1900), llevado a la pantalla por el mismo Buñuel en 1964, o Les Bonnes (1948), de Jean Genet. El moralismo final del castigo venéreo en Les liaisons dangereuses, donde Mme de Merteuil, instigadora del pecado, termina tuerta tiene eco en La paysanne pervertie (1784), de Restif de la Bretonne, novela que combina los rasgos de las otras obras, siendo historia de la ascensión social de una campesina, su caída en la lujuria y la prostitución atraída por una vida fácil, su redención en la fe (como Moll Flanders), pero que en Restif no impide el castigo final. Contraparte de Le paysan perverti (1775), que es su versión masculina, La paysanne pervertie revela que la simbología de estas obras no tiene que ver con los géneros, sino con parodias morales más complejas y generales, siendo asimismo en los libros de Sade no sólo las mujeres, sino también los hombres los que se prestan a variaciones e intercambios de los papeles. Tampoco se puede decir que dichas temáticas son propias del s. XVIII, pues existieron anteriormente (Mil y Una Noches, Conde Lucanor, Decameron, Cuentos de Canterbury). Propia es la búsqueda de liberación respecto al discurso simbólico o moral que representan los relatos eróticos, el erotismo viniendo a ser el arquetipo de la cuestión social (La filosofía en el tocador, "Diálogo V"), por la identificación entre nobleza pervertida y desinterés social con Luis XV y el rococó, arte orientado a juegos amorosos, y, en contraparte, por la influencia irremediable que en literatura, arte culto, tuvieron los dogmas implicados por dicha autoridad real. Confirma nuestro planteamiento el uso casi exclusivo de todas las obras citadas del género epistolar, no sólo como elemento verista (por oposición a la novela tradicional), sino como referencia al gusto de la corte para las cartas (Mme de Sévillé, Saint-Simon).

Otra pregunta es, por ende, si el discurso de Sade favoreció mayor igualdad fundamental, lo que se puede estudiar, ya no por la responsabilidad del autor, sino por cómo se entendió su legado, mediante las manifestaciones sádicas en arte y literatura. La respuesta es doble: positiva, ya que Jean-Jacques Pauvert fue condenado por editar primero Juliette (1947), después Les cent-vingt Journées de Sodome (1954), y, en forma de suscripción, las Obras completas (15 t., 1963-1968), de Sade, afirmándose así el legado de Sade como vigente y relacionado históricamente con los movimientos de liberación sexuales y sociales, todavía en el s. XX. Negativa, la literatura sadomasoquista presentando los tipos de relatos siguientes: hombre dominado por mujer, hombre dominado por el amante de su propia mujer (lo que ahí remite a La Venus del abrigo de piel, 1870, de Sacher-Masoch, padre del masoquismo como Sade del sadismo), mujer dominada por hombre, mujer dominada por la amante de su propio hombre, mujer dominada por mujer. En estas variantes es ausente una: hombre dominado por hombre, revelando el fundamental carácter patriarcal de las obras sadomasoquistas y su identidad formal con el discurso dominante (el lesbianismo, satisfaciendo aquí la fantasía masculina, sin implicar homosexualidad per se). Idénticamente se hace comercio de la dominación femenina (WHAP: "Women Who Administer Punishment",...), pero no de la masculina, asumiéndose en el sadomasoquismo dos elementos definitorios del "contrato matrimonial" tradicional: pago del hombre por un servicio sexual de la mujer, gratuidad del acto masculino hacia la mujer que es su propiedad (Manon Lescaut, Les liaisons dangereuses).

La no resolución global del problema de género mediante el discurso post-sádico enseña, y confirma por otra vía, que el discurso de Sade se inscribe en y debe leerse desde la moral de su época. No es objeto atemporal, propio de una neurosis personal.

 

Extraído de: http://www.elnuevodiario.com.ni/2006/03/04/suplemento/nuevoamanecer/1680

 

De "Prosas Impúdicas"

De "Prosas Impúdicas"

   

LA MASTURBACIÓN es un tabú que hasta ahora, en pleno siglo XXI, sigue vigente. El hecho de proporcionarse placer a sí mismo resulta tan censurable, como el rechazo que se pueda percibir frente al sexo entre ancianos. La voz maternal que amonestaba al niño para no tocarse las partes pudendas, por parecerle "cochino" o "pecaminoso", es solo la propia vergüenza que se manifiesta ante la comprobación de un cuerpo vivo y placentero salido de la misma sangre tras un acto familiar al masturbatorio.

 

 

 

 

LO DIVERTIDO que es dar de nalgadas mientras se hace el amor. Esta iniciativa tiene reacciones diversas, desde luego, pero todas finalmente se acoplan al juego sexual. El dolor, sumado al placer, no es una inclinación reciente, mucho menos excepcional, cuando vemos que de los encuentros corporales surgen cuellos chupeteados, espaldas arañadas, muñecas y tobillos enrojecidos, caderas adoloridas, piernas contusas, labios y pezones ensangrentados. La bofetada directa resulta exagerado, no así la paulatina estrangulación, viendo cómo el rostro se va amoratando hasta llegar al punto exacto en que se corta el aire, momento indicado para soltar las manos de la garganta y entonces la vuelta a la vida, el recuperar la respiración, es mucho más excitante que cualquier orgasmo convencional.

 

 

 

 

DE LAS TANTAS variantes a las que se puede echar mano, está la de la micción, para cuyo efecto es necesario buscar un sitio adecuado en el que la salpicadura no ocasione problemas. El chorro vertido sobre los senos resulta satisfactorio, siempre y cuando éstos sean receptivos a tan cálida fuente; pero lo que más estremece y produce hondas sensaciones es aquel que se dirige hacia el rostro, en una suerte de ducha celestial. También las damas pueden hacer lo propio, cuidando eso sí de acertar en el objetivo deseado. Después de tal experiencia, nunca más las cosas volverán a ser las mismas.

 

 

 

 

ES DIVERTIDO ver la cara de los que, sin ser mirones, sorprenden a una pareja en situaciones explícitas, en plena vía pública, cuando el deseo los urge a prescindir de una habitación. La vergüenza ya no cabe en los que son sorprendidos, tampoco el arrepentimiento (a menos que sean arrestados por actos contra el pudor), dejando al aire libre su cuota de exhibicionismo para estupefacción de los transeúntes. Esta atrevida exposición, sin embargo, no es estudiada, se da de modo imprevisto, aprovechando las sombras de la madrugada mientras se finge estar esperando el autobús o protegidos bajo los matorrales de algún jardín. La niebla que humedece los traseros no es óbice para soltarse a sus anchas, aun sabiendo que pueden ser descubiertos, ya que la adrenalina está justamente en eso, en hacerlo disimuladamente con el pálpito de estar siendo acechados por decenas de ojos.

 

 

 

 

LOS ESTUDIANTES de medicina están a salvo de cualquier impresión. En primer lugar, la sangre, pueden ver ríos de sangre sin inmutarse. Y como detrás de este líquido rojo hay por lo general heridos y, en muchos casos, muertos, los cadáveres les resultan muy familiares, más aún si trabajan en la morgue. Hay muertos y muertos, y en el afán por limpiarlos para hacer la autopsia respectiva, no es raro que se topen con unos jóvenes cuerpos femeninos que, no importando su condición, a más de uno le parezcan apetecibles. Pero solo unos cuantos, según me cuenta un amigo, se atreven a tirarse a la muerta. El resto, se conformará con acariciarla y meter mano como loco, antes de abrirla con un escalpelo en su fría labor diseccionadora.

 

 

Carlos Rengifo.

Del libro: "Prosas Impúdicas" (Hipocampo Editores, 2005).

 

Apología de los Calzones

Apología de los Calzones

 

Por: Rolando Barrios

(autodidacta miembro activo de sociedad 13)

 

A decir verdad, se desconoce desde cuando la mujer empezó a usar calzón, trusa o braga, su génesis se pierde en el misterioso hilvanar del tiempo y los escasos datos impresos al respecto sólo mencionan su evolución. En comienzos se me sugiere como una prenda menos provocadora, muy discreta; pero que ha ido evolucionando de generación tras generación adhiriéndosele  otras funciones, otros fines algunas veces.

En la edad media el amor cortesano generalizó la búsqueda de alicientes eróticos fuera del matrimonio. La poligamia si intensifica ( los trovadores eran grandes impulsores de dicho desorden sexual ) la mujer compensa con el amante libremente elegido la forzosa convivencia que se le imponía contra su voluntad . Entonces como mero mecanismo para frenar esta burla deliberada hacia el matrimonio; se generaliza el uso del calzón o cinturón de castidad que era elegido e impuesto por el esposo celoso a la esposa. Cabe recalcar que dicha prenda aparece ya en la mitología griega, cuando Vulcano idea un artefacto que impedirá el adulterio de Venus con Marte; No se conoce con exactitud la época histórica en que semejante artilugio mitológico fuera llevado a la realidad. Una vez generalizado en Europa se le conoció como cinturón florentino, por ser Florencia cuna de tan importante industria donde se exhibían los más variados ejemplares para todos los gustos desde el más sencillo y económico, hasta el más complicado y lujoso. El cinturón de castidad es la primera variante que parece como elemento erotizante lo demuestra un antiguo gravado que nos presenta a una joven dama provista de dicha prenda a la vez que con una mano toma el dinero de parte de un viejo, su marido, y con la otra le entrega a su amante.

 Su desuso vino con las cruzadas (aun que en algunos países se siguió usando por largos tiempos). Desde entonces hasta la primera mitad del siglo XX al calzón no se le presenta como prenda erotizante. No obstante a fines del siglo XIX en Europa dicha función cumplen el corsé y el polizón. De pronto surge un afán desmedido por exhibir;  una nueva feminidad? Senos erguidos, un talle mínimo y sobre todo la opulencia de las caderas. Valerie Esteele, feminista afirma que para la mujer de los ochocientos el corsé llegó a constituir no sólo una  reacción de su sensualidad y feminidad, sino la expresión de rechazo al papel doméstico y maternal. El efecto del polizón era el realce de las curvas femeninas. Su sentido erótico aparece con claridad en la novela "lo prohibido" de Pérez Galdós.  "la falda de raso que no tenía nada de particular mientras no la movían, era lo más subversivo del traje en cuanto la viuda echaba a andar ajustábase de tal modo al cuerpo, que lo que era falda parecía apretado calzón ciñendo esculturales formas ..."   ( a pesar de que se le menciona el calzón no es el que genera el erotismo sino el polizón )

Entrada  la segunda mitad del siglo XX la influencia de la televisión, el cine, la publicidad visual de la  mujer donde ésta accede a ser instrumento y objeto; una especie de intermediaria permanente entre el atractivo espontáneo y el reclamo artificial y fantasioso es entonces cuando el calzón se va convirtiendo en la prenda esencial del erotismo. En los años 70 con la entrada del sex-appeal (sexo-objeto)  como mero mecanismo publicitario pone en marcha la exigencia del diseño de nuevas variantes, más moldeados y ligeros. El calzón asume además un nuevo rol: ante las picarescas miradas masculinas, una ventana al fetichismo.

Se diría que el correr del tiempo contrasta su propio devenir, nuevas circunstancias evolucionan la psicología del ser humano, sugerimientos nuevos se adhieren ante nuevas inquietudes por experimentar o simplemente por vivir. Las opciones no se pintan ausentes. También en los calzones la ciencia se manifiesta!

Aprobado  por la administración de los  EE.UU. de alimentos y medicamentos (USFDA), en 1993 la nueva prenda femenina: el condón femenino janesway , un calzón de algodón a lo que se le ha incorporado una bolsita de latex en la entrepiernas salio al mercado. El calzón cubre toda el área genital femenina externa y está destinado a prevenir el intercambio de fluidos o el contacto de las áreas genitales de la pareja. En América Latina (Brasil) el 75% de las mujeres  dicen gustarles  "muchísimo" contra un 5%. Vale recalcar que su difícil acceso se debe a  su costo y poca difusión. El condón  janesway se halla en etapa de preparación en el consejo de Salud Familiar de California.

 

 

 

LO ANECDÓTICO

Marco Eleno Vieira durante su campaña para una diputación federal en río de Janeiro no ideó mejor forma de ganarse el efecto de las féminas que distribuyendo millares de calzones estampados con su nombre y otro brasileño, el cantante Paulo Ricardo, distribuía calzones a su publico femenino que lo idolatraba.

 

MERA ADVERTENCIA

Para el público masculino la mayor inquietud no es la marca o el costo de su adquisición sino la variedad y el color y si lo usas o no.

 

La yapa

Marilyn Monroe jamás lo usó: lo confirmaban sus amistades cercanas, recordando  que el presidente Kennedy  en una cena en la Casa Blanca al pasarle la mano por los muslos, con el rostro enrojecido y ruborizado, no pudo fingir tamaña impresión.

 

(gracias a dios existen los pantalones blancos)

 

Del Tímpano oblicuo de tu Sexo

Del Tímpano oblicuo de tu Sexo

 

Breve Anatomía de la sombra

 

Sinestèsico, esdrùjula y ùltimamente

Duda en mi garganta.

La flor negra de tu sexo;

Una hoja de hierba que flagela tu risa,

Eclosión de goznes que niega a tu noche y le dicta su olor

A mi pecho humedecido.

La noche desnuda tu sombra, tu labio  humedecido y peinado;

Labio de mujer, tus manos; tienden la vieja alcoba de la duda en mi garganta

Y resumen su silencio a tu sexo, a tus botones quiméricos y antárticos

 La noche resuelve su breve anatomía en mi pecho,

Inventa ser mujeR...

Inventa ser testigo de la sombrA...

 

 

 

Insanía Axtedmiótica

 

                                   Breve memorias de "Jotas"

 

Mirar cadenas de buitres y tortugas etílicas,

Cantar,

Contar

Pasos fantasmales, haciendo

Hoyos de culpa en la conciencia,

Gritos impersonales, silencios ápodos

Y sombras que cuentan cansino

La historia:

Vivió en 57 de la

Avenida sentida

Úvula viandante terrestre

Tomaba la 19, rumbo

Como camino occipital mercante,

 

Zapatillas trilladas, reyes agujereados,

Cascos metalingüísticos de una

Conversación con cánidos pornogramáticos

A cada suicidio avenida neurasténica y amor

Clara de estrellas, la noche muere en el sol...

Orgía sin sed; réprobos murmullos,

La cuna nos transforma, en aquel

Animal que ni lo uno, ni lo otro es,

Aquel animal transitivo de clavos

Neuróticos y mermelada agria

En el desayuno...

 

 

 

 

Breve oleaje de mujer

 

Tu llanto descalzo duerme

En la noche de mis aéreos caracoles,

Y versando tu beso...;

Un diccionario aborta melancólico un te amo

De tu desabrochado sexo enmudecido

En esta estéril playa blanca, mientras alimento a mis aves dedos con

Tus granos de carne, con tus libertinos peces...

 

Tu breve oleaje de cabellos,

Ametrallan a mis caracoles besos

Náufragos en tu cuerpo,

Estos salvajes caracoles rojos

Estos viles Ulises de ahora que buscan  pescar tus pezones;

Dos malditas mariposas que siempre huyen del polen floral

De  un necio beso.

 

Y al sur...Otro jardín interfecto,

Tu clítoris; un cementerio de tibios cadáveres,

 Un panteón de recuerdos disecados,

Como arácnidos relojes a 10 soles cada latido en tu vitrina lunar...

La noche ensaya sus versos, escribe, esputa, escruta

 Tus gemidos a la nada que nos recorre...y tu sólo 25, treinta y dos, soles negros...

 

Ulises llora, sabe que para morir

Hay que levantarse temprano...

 

 

 

Sólo una isla; un océano de mujer

 

Sólo un eucalipto, un negro río,

Un caracol aéreo...

Naufrago en un océano de incertidumbre

Comiendo peces agrios de melancolía,

Mirando pasar barcos de lujuria en los cristales mis uñas...

La soledad desnuda y loca pasa gritando su noviazgo

Con un apetecible cuerpo de gemebunda mujer,

Sus lágrimas se convierten en islas...

 

 

© Alejandro Mauthino

 

De "La Hija del Carnicero"

De "La Hija del Carnicero"

 

La edificación que dinamito en alucinaciones,

antenas, techos,  grises pájaros

y el voyeurista de siempre;

aquel ejecutivo que llega  a casa y no se enardece con nada

mas que con esa perra imagen del cuarto,

donde la niña, sin cortinas,

se tiende plácida,

drogada en sus deseos.

 

ambos insatisfechos,

perdidos

y

podridos,

se preparan para la función diaria:

excitarse con el show de luz.

 

pequeños fracasados,

ella se viste,

y

él

sólo espera la claridad matinal

y su boleto,

un mendrugo de papel higiénico.

 

 

 

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Una infanta disfrazada de realidad,

corre a través de paisajes etéreos,

tal vez porque es libre,

tal vez porque está huyendo.

 

los juguetes

                        -eróticos fetiches-

la esperan en casa

para derrocharse

y pernoctar en su tiempo infantil,

que se alimenta

de un sueño perverso.

 

¿entonces

de qué se avivan los sueños,

de alguien que sueña con ser nada?

 

la realidad es ella

y

ella

no existe:

 

se reinventa.

 

 

© Vanessa Martínez