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El Rincón del Diablo

ENTERNECIDO ÁNGEL

ENTERNECIDO ÁNGEL

La lluvia, cae imprecisa sobre mi piel y la tuya como millones de luciérnagas
he amanecido y anochecido entre tus lindos muslos y en el espejo dorado
sin maquillaje y lencería a la hora de recibir de tus fauces la saliva
¿tú no comprendes el hastío de habitar un cuerpo cubierto de espectros?
ni sabes de las gotas amargas de una canción incierta.
Mi querido, desde ahora, ya no habrá obscenas alegrías
y el lindo regodeo de la lujuria en la pantalla de tus actrices porno
dejémoslo ahí, yo soy una experta en el arte de sobrevivir a los Apocalipsis
te he encontrado, todo pleno, vivo instante terrenal de mi momento
tu boca y esa voz juguetona de faunos silvestres a la hora de las orgías
tus ojos y esa luz inocentona de un momento perfecto en un sueño lúdico
¿sabes que yo siempre esperé este antídoto para los amores malsanos
esa coqueta botellita de tu rostro para olvidar viejas maldiciones
esa simple sonrisa de guitarras eléctricas y cine de ficción?
he tenido que bailar con tu victoria bajo las luces de neón
y nunca fui tan condescendiente con un caballo salvaje
a todo dije ok, para no cercenar con mis colmillos tus alas
porque no dudé en arrancar con mis uñas mi garganta para que no te fueras
o alimentar con mi pobreza tu insaciable deseo.
Y así es, llegaste un poco tarde…pero esta tragedia insufrible
de niñas abandonadas y cuentos angustiosos de chiquillos pobres
acaba en una inmensa risotada aquí, con tigo.
quise que me vieras así y lamieses mis encantadores restos.
Y es verdad, aprendimos que los patitos feos se transforman en cisnes soberbios
por eso este gran steap tress es para ti, como el festín de yogurt
y la ternura del sexo oral
por eso simplemente no me escandalizo de tus sueños eróticos
no voy a mentir, acompáñame a la gran juerga de los milagros inciertos
a la infalible danza de testosterona y alados gemidos
no digas nada y que el ritual de devorar el firmamento en tus mejillas
no me quite a esta hora el deseo de permanecer en el tiempo.

No digas nada, las palabras suelen ser inconstantes avispas
no me des fórmulas, y que cabalgar sea nuestro simple regodeo
deja que cuente sin éxito las estrellas de tu sexo
deja que imagine galaxias en tu vellos y que devore el sudor de un diamante.
Sé de mis palabras y el adorno propicio para atraer una simple mirada
que atrae hacia tu guarida lo que queda de mis restos
y se triplica en tu aliento espumoso…
cierras la puerta y este coito se carcajea de cada zarpazo
tu rostro indescifrable, lúbrico clavel nocturno
no sabrán que fuiste tú, sin días ni noches
ni sabrán de lo que duelen tus ojos o tu voz.
Enciérrame en la mañana de una casa lejana
y deja que pierda un poco la razón de vez en cuando
déjame aullar en tus entrañas y sonreírle a esta absurda manía
para no quedar con este miedo de desaparecer en el temor de no verte.
Tu voz baila entre los cables en un efecto luminoso
tu voz, o tu simple ausencia que llena cada estación nocturna
arráncame el aire, y no me dejes muerta en toda esta eternidad
arráncame cada monstruo ennegrecido de la sangre.
Yo no quise inventarme esta máscara para amarrarme a la tuya
y tú simplemente apareciste en la pantalla, en el libreto
para beber de tus ojos en tiempos remotos.
Llego a la hora acordada, y te hallo rondando bajo la luz
sin desastres en tus ojos, sólo esa guitarra bonita que forma tu vientre
o este abandono imposible sin promesas ni gritos
y es así, heme aquí, recibí tu mensaje (sonrío y te encuentro)
no hay entre ambos acertijos cursis para esta pasión sólo mía
estamos solos y gemir es tan sencillo, pero empiezo a temer
ahorcada en tu mirada.

Roxana Ghiglino

SIN RÓTULO

SIN RÓTULO

“Ahora será fácil destrozarnos lentamente
arrancarnos los miembros
beber la sangre lentamente...”.
César Moro. 

No será necesario labrar tu mirada
para sembrarme en tus ojos
te conozco espejo indisoluble
me conoces
desde que el mundo decidió inventarse amarillo
y enfermo
nací en el primer latido de tus pasos
con el canto de la funérea ave que picotea tus costillas
allí me desdoblé desnuda invisible como una mandrágora
puedes abrirte el pecho si deseas
tal vez aún encuentres mi sombra perforándose en tu sangre
o a mi soledad jugando a ser
firme amante de tus glóbulos blancos.

Para insertarme en tus niñas como
un átomo del viento
no necesito mezclar
los colores tibios de mi alma
somos la misma luna despeinada repasando la noche
la misma cuerda vocal estacionando los días
el mismo músculo rojo andando de cabeza por las calles.

Por eso
cuando un bufón de mis ojos te encuentre y
te estire los brazos
cíñelo a tu cuerpo
súmalo a tu risa
pero no se te ocurra soltarlo temblando
recuerda que es imposible embriagarse
cuando bebemos la niebla de
nuestra propia sangre.

Denisse Vega Farfán

(De Euritmia, 2005)

VAMPIROS, PORDIOSEROS Y OTROS MONSTRUOS

VAMPIROS, PORDIOSEROS Y OTROS MONSTRUOS

(crónica extraída del desaparecido diario Los Modernos)  

Hoy por la mañana, después de una cacería de hormigas en el hospital y una ajustada cola para la atención ambulatoria, el odontólogo de turno, es decir el sujeto de las pocas esperanzas y de la poca paga, ha declarado que mis encías son imposibles de fortalecer. Respuesta que me parece muy sincera y que me evita más gastos en vitaminas y métodos alternativos que tenía en mente. Pienso entonces, que debo de acostumbrarme al enjuague bucal de sangre que a diario realizo luego de deslizar las cerdas del cepillo sobre los dientes y la resignación a no poseer jamás una dentadura privilegiada.Un asunto de dientes y resignación es también la última película de Coppola, quien resucitó al vampiro, lo desempolvo de su pacífico castillo en Transilvania y lo vistió al estilo victoriano. Quizás lo que más odiamos de la película fue a Gary Oldman apoderándose de nuestra guapa Wynona Ryder y la sugerencia de que no solo le habría chupado el cuello. Hace poco fuimos a verla, ¿a quién?, a la película, ingenuo: sin pop corn, sin enamorada, sin ganas de tener vida eterna. Un sujeto nos interceptó a la salida, preguntó si éramos periodistas, asentimos casi con morosidad y él dijo que regularmente no se equivocaba en la comunicación telepática con su maestro. Pensamos que estaba chalado. "Este loco qué se cree: Reinfield", dijo mi compañero y harto del silencio lo conminó a hablar: "Bueno, pero qué es lo que quieres, ¿denunciar a tu madre?, ¿mandar cartas al chamán del horóscopo?, ¿un dato sobre algún caballo, quizás también le vas a Red Skull? Vamos, hijo, que son casi las once y necesito entrar al baño para no sentirme solo"
-Quiero que me acompañen, estos tiempos de cambio son inquietantes.
Tal vez como muy pocas veces estaba dispuesto a aceptar cualquier proposición, no sé: afeitarme las axilas, conducir sin manos o meterme en una botella. Y este sujeto había aparecido en el momento indicado...
Y acepté naturalmente.
Dijo que se llamaba Varg. Vestía de negro, el rostro lo tenía barrido por un color pálido, imagino que talco. Él nos comentó mientras lo seguíamos que su maestro quería dar declaraciones a la prensa. ¿Quién demonios era su maestro? Ni más ni menos que un sujeto que se hacia llamar Gargulus, "un vampiro auténtico que se había mantenido en la clandestinidad durante mucho tiempo", nos dijo. Nuestro recorrido fue inusual. Cruzamos mercados, postas de guardia, paraderos de microbuses para llegar a esa pequeña barriada tristemente muerta al lado del río. Él se apartó y por un momento pensé que podríamos ser víctimas de un robo. La puerta de una de las covachas se abrió sin mano alguna que la impulse. "De repente son las condenadas ratas", dijo mi compañero, quien además me amenazó que si no era una buena historia él se encargaría de hacer correr mi sangre.El cuarto olía a querosene y había almanaques en las paredes con mujeres en pequeñas tangas, probablemente nuestro susodicho vampiro era un onanista confeso más que un interesado en llevar la cuenta del tiempo. El vampiro, que era el mismo pordiosero de siempre, estaba cubierto por un frazadón y se mecía en su silla. Parecía que estuviese a punto de morir por la manera como nos miraba. Pensamos, o yo pensé, que este hombre más que un ser de la noche era otro pillo que había matado a su mujer en una borrachera de hace veinte años y en la soledad, lejos de policías y cristianos, la redención se tornó locura.Nuestro "Reinfield" luego de una reverencia, se acercó a la gran oreja que colgaba de la cabeza de su maestro. Mi compañero, por otro lado, se quejó de que se perdería una película con Alyssa Milano, una donde vuelve a enseñar sus tetitas, como si realmente aquello fuese tan agresivo para desencasillarse del papel de la hija de Tony en Who's the Boss?"Sé lo que piensa, he vivido entre hombres casi doscientos años y de todos he aprendido qué es la desconfianza."
Y yo pensé: Aquí hay material para aterrar niños...

continuará…

Rauf Neme

rauf neme [perú, después de Cristo]

DOS MICROFICCIONES BAÑADAS EN SANGRE

DOS MICROFICCIONES BAÑADAS EN SANGRE

DESTRUCCIÓN

Como abril desplazándose por la nube, mirando el sol que me refleja, el aire las gentes que parecen abejas; me doy pequeños toques en la piel y puedo figurarme que vuelo, que un viento suave atiza mis entrañas y va recorriendo dulcemente mi sangre, que muerdo un poco de cemento; los semáforos se salen por mis ojos, podría asesinar a cualquiera; camino como si estuviera nueva, sin marcas sin nada…, es como si naciera, la potencia de mi ser me empuja, no hay ojos que vean solo el motor que parte del centro de mi vientre, la espada que me ha partido en dos no se encuentra y puedo disfrutar de los pedazos de mi carne descompuesta en una inmensa orgía… cualquiera podría ser atacado, cualquiera podría ser mi presa, no pienso en que al transcurrir el día iré envejeciendo, que al llegar la noche mi cabello estará completamente blanco, y casi tendré que colocar uno a uno mis huesos, no pienso que a las tres de la mañana tendré una grave discusión con la muerte inventándole vivir para el día siguiente, no pienso que me duelen los pedazos, no pienso en hallarme frente la inmensidad de mi misma, sola completamente entera, no pienso en la treta que una noche más inventaré para engañarme.  

SANTIDAD

Y voy caminando con mi cuerpo insatisfecho, babeando las ganas de tu cuerpo las ganas locas de quitarte los ojos. No te me acerques porque podría incendiarte, te veo caminando por la calle y solo quiero destrozarte hacer saltar por tus ojos las tripas, copularte en plena calle, sacarte los testículos y bañarme en tu sangre, tú no te imaginas que te veo, no sabes que soy la que te arrastra a la iglesia, a la cruz amarilla rodeada de velas, la que te hace una vez más ofrenda, soy la que te arrastra hasta el altar donde espera el cáliz, la que te baja la bragueta frente al público que atraviesas, la que te hace beber de tu cuerpo en el preciso momento en que aparece el sacerdote y la gente huye espantada mientras nos ve ascender por los vitrales.  

9/11/2002

Tania Guerrero

 

CAPIROTE

CAPIROTE

Carlos Alfonso Rodríguez  

Altamira es un corregimiento del suroeste antioqueño, probablemente uno de los corregimientos más grandes de toda Colombia pues, a diferencia de otros corregimientos, tiene la apariencia de un verdadero municipio. Pueblo faldudo enclavado entre verdes montañas, cuyos habitantes llegan a ocho mil, sobrevive a duras penas del cultivo del café y de la ganadería.

Se cuenta que en ese pueblo, durante la década del sesenta del siglo pasado, ocurrió una tragedia que hasta el día de hoy sus pobladores narran por las noches al tomarse unos chorros o a los habitantes que quieren conocer las historias que guarda secretamente la comunidad. A mí me la contó una profesora en Betulia y yo creí que era puro cuento, pero la historia tiene mucho de verdad, pues el tal Capirote como la gente llamaba a este personaje existió, corrió y bailó en ese pueblo. Claro que se dice también que no era del todo sano el muchacho y bastante marihuanero. Este acontecimiento que hoy sería una noticia de televisión, nunca salió más allá de los límites de Altamira. Cuentan que Capirote malogró a su hermana al enseñarle a fumar esa peste, de lo cual sería un pionero en el pueblo por aquellos años.

Un día, enloquecidos, ambos muchachos mataron a su madre, la descuartizaron, guardaron sus extremidades debajo de una cama y se la fueron comiendo a pedazos: los riñones, el hígado, el estómago, el corazón, las vísceras, los brazos, las piernas. Pero como en todo pueblo pequeño las noticias no pueden guardarse mucho tiempo, este no podía ser la excepción. Sucedió que un amigo de la hermana de Capirote fue invitado por ella una tarde a almorzar, pero este, al encontrar un dedo dentro del suculento guiso que había preparado la muchacha homicida, se dio cuenta de que lo que estaban almorzando no era otra cosa que carne  humana.

—¡Yo puedo ser borracho, machucho, chismoso pero nunca seré antropófago!

Y regó la historia por todas partes del pueblo.

Dicen que la hermana mayor se murió a los pocos días por semejante recargo moral, y que Capirote se suicidó luego sin que las autoridades lograsen atraparlo.

Hoy en día, cuarenta años después, las mamás asustan a los niños diciéndoles que si se manejan mal se los llevarán a donde Capirote, para que se los coma, porque él se comió a la mamá; y si se comió a la mamá también es capaz de comerse, y a pedacitos, a los niños malcriados.

   

Carlos Alfonso Rodríguez, escritor peruano, actualmente radica en Medellín (Colombia). Es autor del poemario El grito (1995).

 

EL POZO

EL POZO

Por: Paul Rivera 

I 

Sí, te entiendo, Luis, pero entiéndeme también a mí. Sé que tienes que cumplir con tu labor, mas no es fácil explicar lo que sucedió. Mi mente es un torbellino, las imágenes se repiten en mi cerebro, se vuelven oscuras, algunas son nebulosas y otras claras. Sé que no hay mucho tiempo, que debes preparar mi defensa y te lo agradezco, amigo. Voy a intentar narrarte las cosas punto por punto. Quita esa cara,  hermano, ya no soy la persona que conocías, si algo bueno queda en mí es la confianza que siempre te tuve. ¿Que por qué no recurrí a ti antes?, no quise que nadie me ayudara, sentía tanto placer en ir deshumanizándome, tanto gozo al explorar mi parte animal. Tu mirada es de lástima, pero no me la tengas, cumple con tu trabajo, intenta defender lo indefendible, mas te advierto que tu reputación puede quedar dañada. Gracias por quedarte y, sobretodo, por escucharme, así no más no te topas con un verdadero asesino, ¿no es cierto, amigo? 

II 

El sueño se repite noche a noche. Me encuentro en una habitación de paredes blancas, es enorme y del techo penden lámparas que iluminan el recinto. En el centro  se encuentra ella acostada en una camilla, me coloco una bata de médico y me cubro la nariz con una mascarilla. Ella abre las piernas y yo empiezo a curar sus partes íntimas, de su sexo comienza a brotar un hedor nauseabundo que me inquieta, su matriz se ve enorme y oscura, la tarea es ardua, hay heridas en sus paredes vaginales. El esfuerzo me sobrepasa. Levanto la mirada y sus ojos tienen un color de fuego, de pronto la habitación se pone oscura y fría y yo me interno dentro de su sexo oscuro. Ella desaparece y me queda la sensación de vacío. Caigo. No tengo peso, todo es oscuro y estrecho, oigo un ruido extraño. Risas. Miro hacia arriba y veo una pequeña luz, apenas imperceptible, sé que ésa es la salida. Pero caigo, colisiono sobre algo húmedo, me sumerjo, siento que me ahogo. Grito muy fuerte y es entonces cuando despierto. 

III 

Acércate, Paul, que no muerdo. Ven, abrázame. Quiero sentirte dentro. Despierta la fiera que llevo en las entrañas. Muérdeme los labios, el cuello, los senos, mi estómago. Bésame el pubis. Recorre mis piernas con tu lengua. Quiero pervertirte. Sé mi dueño y esclavo. Cumple todas mis fantasías que yo cumpliré las tuyas. Trátame como a una reina y una ramera. Idolátrame y enviléceme. Hazme sentir la soberana del infierno, que tu cuerpo sea mi perdición y redención mientras cumplimos este pacto secreto: ser uno mientras hacemos el amor. Que el deseo sea más grande que la prudencia. Sigue, Paul, explora mi intimidad. Húndeme en esta pasión, hazme sentir que llego al fondo de este abismo de donde sólo saldremos cuando muera la pasión. No importa que haya lodo y fango, el deseo solamente conoce del dolor. Este dolor de sabernos malditos y pecadores. 

IV 

Cada vez que tomo estas pastillas duermo como una piedra, más ahora que ya no es tan fácil despertar. Ahora, en el sueño, ella sale del fondo del pozo, hermosa como un ángel, en una mano lleva un crucifijo y en la otra un cuerno de cabra. Me mira pidiéndome con voz de ultratumba que elija la salvación o la perdición: "Eres el hacedor de tu destino". De pronto todo va tomando forma de pozo, me comprimo, es alucinante, me voy alargando y endureciendo, poco a poco me transformo en un pozo oscuro y frío. Siento que algo brota de mis pies, es agua, pienso, y va subiendo, advierto la humedad en mi cuerpo y un hedor nauseabundo se deja oler en el ambiente. Hay gritos espantosos, alguien dice que soy el asesino. Entonces el agua sube más rápido, quiero despertar pero no puedo, me empiezo a ahogar, siento que rebalso y descubro con horror que no se trata de agua sino de sangre, un flujo oscuro y pestilente. Cuando por fin despierto, tengo la nariz y la boca llenas de mi propia sangre. 

V 

Aquí fue, Luis, este es el lugar. Ya estaba muerta cuando la traje para seccionar su cuerpo. ¿No me crees? Mira, primero abrí su pecho con el  bisturí que me procuré, quería saber cómo era el corazón de la mujer que tanto amé, todavía estaba tibio. Luego corté su cabeza con el hacha y la arrojé al fondo del pozo, el resto fue más fácil, sin sus ojos mirándome todo fue mero oficio de matarife: los brazos, las manos, las piernas, los pies. Cuánta sangre había, no me percaté del tiempo. ¿Cómo?, ¿qué hacia el viejo mientras tanto?, miraba perplejo, así amordazado como estaba poco podía hacer, no sé cómo no le dio un ataque cardíaco. Cuando arrojé el último pedazo de su cuerpo lloré mucho. Amar y odiar. Dar vida y muerte, todo es cíclico, todo es tan simple: sentirse Eros y Tánatos, el ying y el yang, mi querido abogado, cielo e infierno... Pero basta de filosofías que tú sólo entiendes de leyes. ¿Qué hice después?, nada, sólo agarré al viejo y lo arrojé al fondo del pozo. 

VI 

Ahora que ya conoces el dolor del placer, mi esclavo Paul, cumple con mi último deseo. Te has portado bien, has hecho lo que te he pedido, y eso me hace muy dichosa. Veo que has entendido que todo es parte de un proceso, una involución humana con propósitos placenteros. ¿Dime si no has disfrutado de la zoofilia y la sodomía, del voyeurismo, el sadomasoquismo y la contranatura? Todo en nombre del placer. Pero ya sabes mi último deseo. Mientras me hagas el amor aprieta esta pantimedia. Tómala, huélela, lámela, pásamela por el cuello. Y antes de que termines dentro de mí, antes de llegar al clímax, aprieta fuerte. Por favor, deja de llorar que todo es parte de una búsqueda. Sabes que el momento preciso en que me venga será también el instante en que sienta las primeras caricias de la muerte. Sentir el dolor de la muerte mientras hacemos el amor es lo último que deseo experimentar, el placer de saber que eres tú quien lo hace, Paul. Te doy las gracias porque sé que vas a cumplir mi deseo, ven, acércate pronto que tengo ganas de hacer el amor por última vez... ya sabes qué hacer con mi cuerpo y con el viejo de mi padre. Gracias Paul, sé que lo harás porque eres bueno.  

VII 

Todos me llaman el loco del pozo. Eso me tiene sin cuidado, trato de pasar desapercibido en la sección psiquiátrica de este penal inmundo. No sé cuántos años me dieron, por la expresión de mi abogado veo que fueron más de los que él pensaba. Pobre Luis, en el fondo es un buen tipo. Si no fuera por las pesadillas diría que me encuentro bien. Por ahora lo que más me interesa es ser parte del grupo de internos que va a construir un pozo de agua en el penal. Para eso debo portarme como una persona normal. Sería excelente cavar y cavar hasta encontrar agua. Quién sabe si no encuentro los huesos del viejo y los despojos de ella. Sería la felicidad perfecta, reencontrarme con ella. Ja, la felicidad en el fondo de un pozo.  

 

TIEMPOS DE DEFINICIÓN

TIEMPOS DE DEFINICIÓN

Por: Francisco Vásquez Carrillo  

María

Los ojos del tiempo

Brillan con más vigor en ésta parte del planeta.

Las yerbas del campo

Son abrigo y alimento

Del venado y el perseguido.

Los gritos de la gota roja

han salido cargados de espinas

en revistas y periódicos,

en las dependencias policiales

encendiendo luz a borbotones

en montañas y calles.

Son tiempos de definición. 

María, mira con cuidado

Por ésta ventana lastimada,

Como nos aguardan

Las sombras asesinas.

Observa…Observa…

Las miradas sepultureras:

Repasando los diez mandamientos,

Hojeando la declaración de los DDHH

Y el otro de la cabeza garabateada,

Sonríe, sonríe…

Con una revista pornográfica bajo el brazo

Y un revólver en los ojos. 

María,

Ésta noche despertaremos

A ésta casa sin latidos

Sacudiremos a éste lecho sin rosas

Y antes que amanezca

A la hora que se juntan los luceros

Saldremos entre el polvo de las calles

Y el concierto de los gallos. 

Nos juntaremos con Beto, Pedro…

Con Lucha y con todo y todos

Rompiendo si es posible

El himen celestial de la mentira. 

Caminaremos si es necesario

Sin hacer caso a la ley de la gravedad;

Antes que salven a la muerte de su ocaso. 

1986

De “Por la muerte de la muerte infinitamente”. Word Academy of and Culture. Hollister. USA. 1995.

 

 

Julio Cortázar: Che
Yo tuve un hermano.
No nos vinos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.

Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.
Paul Demiurgo:  Ser De Polvora Y Ternura
“ Al Che’ Guevara a 30 años de su vida una luz
que mitiga el barro de la gente...”
La flor se hizo mecha en la sierra,
al saber del Junio que te dieron al mundo
como brisa para domar los oleajes.
Tu amor escogió espinas para cubrir las sombras
y en el monte astral te esperaban
comandante Che´ Guevara.
Tus ojos crucificaron a la muerte
el tristido acezante de tu pecho alegrabase
por el alma revolucionaria de las masas
y cual grito de metralla, tus ideas libertarias
desfilaron con el puño las mataduras siderales
para que los niños no deshojen la pena de sus venas.
En la brecha del destino,
se quedo el beso de tu fusil y la victoria
la marcha del poeta que aniquila la torpeza
de quien saquear nuestros terruños anda.
Hombre que no reposas,
el sudor de tus pisadas eran llanto de arterias
retorcidas entre piedras, infundió olivo
de tus sueños en el cañón y la guitarra,
un canto bravo, combatiente,
compañero Che’ Guevara.
Ardiendo quedaste en la montaña,
tu cuerpo se hizo sol extático, fe pueblerina
que se arrebata de las garras del olvido
escogiste descansar en sabana de oprimidos
campo, aire, flores, bañándote en el río
para ausentar tus temores y los míos.
Apresurado Octubre que sobrepaso tu vida
las balas no fueron tu agonía
la luz de tu mirada supo reírle a la muerte
y ornando el orgullo del horizonte
te quedaste como un ave comandante
para que suene el alba revolucionaria.
Tu sueño se perenniza
en los campos, ciudades y mares
cual eco juvenil de los comunes
que anuncian con el puño tu lucha libertaria
cuando pasan.
En Cuba tu sangre escribió la gloria y
en Bolivia emprendiose la senda enrojecida
de nuestro camino y tu vida para siempre....
Comandante Che’ Guevara
Nicolás Guillén: Che Comandante
No porque hayas caído
tu luz es menos alta.
Un caballo de fuego
sostiene tu escultura guerrillera
entre el viento y las nubes de la Sierra.
No por callado eres silencio.
Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan
en cementerios, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos,
Che Comandante,
amigo.
Con sus dientes de júbilo
Norteamérica ríe. Mas de pronto
revuélvese en su lecho
de dólares. Se le cuaja
la risa en una máscara,
y tu gran cuerpo de metal
sube, se disemina
en las guerrillas como tábanos,
y tu ancho nombre herido por soldados
ilumina la noche americana
como una estrella súbita, caída
en medio de una orgía.
Tú lo sabías, Guevara,
pero no lo dijiste por modestia,
por no hablar de ti mismo,
Che Comandante,
amigo.
Estás en todas partes. En el indio
hecho de sueño y cobre. Y en el negro
revuelto en espumosa muchedumbre,
y en el ser petrolero y salitrero,
y en el terrible desamparo
de la banana, y en la gran pampa de las pieles,
y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,
tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,
vivo, como no te querían,
Che Comandante,
amigo.
Cuba te sabe de memoria. Rostro
de barbas que clarean. Y marfil
y aceituna en la piel de santo joven.
Firme la voz que ordena sin mandar,
que manda compañera, ordena amiga,
tierna y dura de jefe camarada.
Te vemos cada día ministro,
cada día soldado, cada día
gente llana y difícil
cada día.
Y puro como un niño
o como un hombre puro,
Che Comandante,
amigo.
Pasas en tu descolorido, roto, agujereado traje de campaña.
El de la selva, como antes
fue el de la Sierra. Semidesnudo
el poderoso pecho de fusil y palabra,
de ardiente vendaval y lenta rosa.
No hay descanso.
¡Salud, Guevara!
O mejor todavía desde el hondón americano:
Espéranos. Partiremos contigo. Queremos
morir para vivir como tú has muerto,
para vivir como tú vives,
Che Comandante,
amigo.
León Felipe: EL GRAN RELINCHO
The most beautiful knight of the world
La gente suele decir, los americanos,
los norte-americanos suelen decir:
León Felipe es un "Don Quijote"
No tanto, gentlemen, no tanto.
Sostengo al héroe nada más ...
y sí, puedo decir ...
y me gusta decir:
que yo soy Rocinante.
No soy el héroe,
pero le llevo sobre el magro espinazo de mis huesos
y le oigo respirar ...
y he aprendido a respirar como él...
y a injuriar
y a blasfemar
y a maldecir
y a relinchar.
A mí me gusta mucho relinchar.
"¡Oh, hideputas! ...
estos malos encantadores que me persiguen"
¿Cómo es aquel relincho, americanos?
Aquel que empieza:
¡Justí-í-í-cia!!
Aquí el acento cae sobre la í,
muy agudo y sostenido
como un vibrante y estridente cornetín:
¡Jus-tí-í-í-í-cia!! ¡Qué bonito relincho!
A Rocinante le gusta mucho relinchar.
Y a mí también me gusta mucho relinchar.
Tenéis que aprender, americanos.
Venid. Vamos a relinchar ahora,
ahora mismo todos juntos,
desde el capitolio de Washington...
fuerte, fuerte, fuerte...
hasta que el relincho llegue a Viet Nam
y lo oigan todos los vietnamitas,
y a Cuba también
y lo oigan todos los cubanos,
como el cornetín
de la gran victoria universal,
hasta que lo oigan los hombres todos de la tierra
como el cese definitivo de todas las hostilidades del planeta.
¡Justí-í-í-í-cia! ¡Oh, qué hermoso relincho!
The most beautiful knight of the worid.
Pablo Neruda: Tristeza en la muerte de un Héroe
Los que vivimos esta historia, esta muerte y resurrección de nuestra esperanza enlutada,
los que escogimos el combate y vimos crecer las banderas, supimos que los más callados
fueron nuestros únicos héroes y que después de las victorias llegaron los vociferantes
llena la boca de jactancia y de proezas salivares.
El pueblo movió la cabeza:
y volvió el héroe a su silencio.
Pero el silencio se enlutó hasta ahogarnos en el luto cuando moría en las montañas
el fuego ilustre de Guevara.
El comandante terminó asesinado en un barranco.
Nadie dijo esta boca es mía.
Nadie lloró en los pueblos indios.
Nadie subió a los campanarios.
Nadie levantó los fusiles, y cobraron la recompensa aquellos que vino a salvar
el comandante asesinado.
¿ Qué pasó, medita el contrito, con estos acontecimientos?
Y no se dice la verdad pero se cubre con papel esta desdicha de metal.
Recién se abría el derrotero y cuando llegó la derrota fue como un hacha que cayó
en la cisterna del silencio.
Bolivia volvió a su rencor, a sus oxidados gorilas, a su miseria intransigente,
y como brujos asustados los sargentos de la deshonrra, los generalitos del crimen,
escondieron con eficiencia el cadáver del guerrillero como si el muerto los quemara.
La selva amarga se tragó los movimientos, los caminos, y donde pasaron los pies
de la milicia exterminada hoy las lianas aconsejaron una voz verde de raíces
y el ciervo salvaje volvió al follaje sin estampidos.
Mario Benedetti: Che 1997
Lo han cubierto/ de afiches de pancartas
de voces en los muros
de agravios retroactivos
de honores a destiempo
lo han transformado en pieza de consumo
en memoria trivial
en ayer sin retorno
en rabia embalsamada
han decidido usarlo como epílogo
como última thule de la inocencia vana
como añejo arquetipo de santo o satanás
y quizás han resuelto que la única forma
de desprenderse de él
o dejarlo al garete
es vaciarlo de lumbre
convertirlo en un héroe
de mármol o de yeso
y por lo tanto inmóvil
o mejor como mito
o silueta o fantasma
del pasado pisado
sin embargo los ojos incerrables del che
miran como si no pudieran no mirar
asombrados tal vez de que el mundo
no entienda que treinta años después sigue bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre
Roque Dalton: El credo del Che
El Ché Jesucristo
fue hecho prisionero
después de concluir su sermón en la montaña
(con fondo de tableteo de ametralladoras)
por rangers bolivianos y judíos
comandados por jefes yankees-romanos.
Lo condenaron los escribas y fariseos revisionistas
cuyo portavoz fue Caifás Monje
mientras Poncio Barrientos trataba de lavarse las manos
hablando en inglés militar
sobre las espaldas del pueblo que mascaba hojas de coca
sin siquiera tener la alternativa de un Barrabás
(Judas Iscariote fue de los que desertaron de la guerrilla
y enseñaron el camino a los rangers)
Después le colocaron a Cristo Guevara
una corona de espinas y una túnica de loco
y le colgaron un rótulo del pescuezo en son de burla
INRI: Instigador Natural de la Rebelión de los Infelices
Luego lo hicieron cargar su cruz encima de su asma
y lo crucificaron con ráfagas de M-2
y le cortaron la cabeza y las manos
y quemaron todo lo demás para que la ceniza
desapareciera con el viento
En vista de lo cual no le ha quedado al Ché otro camino
que el de resucitar
y quedarse a la izquierda de los hombres
exigiéndoles que apresuren el paso
por los siglos de los siglos
Amén.