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El Rincón del Diablo

Cuatro poetas escriben sobre la segunda edición de "Las falsas actitudes del agua", libro de poesía de Andrea Cabel.

  

De La Siega, la enciclopedia libre.

(Redirigido desde Segunda edición de "Las falsas actitudes del agua", libro de poesía de Andrea Cabel.)

 

Muy pocas veces un primer libro de poesía se convierte en suceso notable, da tanto que hablar, deja correr ríos de tinta, hace presionar tantas teclas, agota sus ejemplares y se reedita al año siguiente. Es precisamente lo que sucedió con "Las falsas actitudes del agua", de la joven y guapa poeta peruana Andrea Cabel.

La semana pasada, en la XII Feria Internacional del Libro en Lima, la editorial Mesa Redonda presentó la segunda edición del libro que el año pasado fuese ganador del concurso de poesía Esquina de Papel organizado por la Municipalidad de Lima y que se apuntó como una de las mejores publicaciones del género en ese año.

Andrea Cabel, cuya fama cruza las fronteras de su país y que se consolida como poeta conocida en Chile y poco a poco y aunque aún de forma tímida en España, es integrante del consejo de redacción de La Siega (sí, de la revista que lees), además de nuestra gran amiga. Lo mínimo que podemos hacer es brindarle el espacio que, por lo demás, se merece.

Presentamos, pues, textos de cuatro poetas, tres peruanos, Luis Fernando Chueca, José Carlos Yrigoyen, Rosella Di Paolo, y del chileno, Héctor Hernández Montecinos, que reflexionan sobre la obra de la autora y esta segunda edición.

"Las falsas actitudes del agua", por Luis Fernando Chueca.

Sobre "Las falsas actitudes del agua", por José Carlos Yrigoyen.

Sobre "Las falsas actitudes del agua" de Andrea Cabel, por Rosela Di Paollo.

De un silencio Ajeno. Sobre "Las falsas actitudes del agua" por Héctor Hernández Montecinos

 

De izq. a der. Andrea Cabel, Arturo Corcuera y la editorial MR.

AumentarDe izq. a der. Andrea Cabel, Arturo Corcuera y la editorial MR.

 

En la foto de izq. a der. Miguel Ángel Malpartida, Marcos Martos, Andrea Cabel, Arturo Corcuera.

AumentarEn la foto de izq. a der. Miguel Ángel Malpartida, Marcos Martos, Andrea Cabel, Arturo Corcuera. Obtenido de "http://www.lasiega.org/index.php?title=Cuatro_poetas_escriben_sobre_la_segunda_edici%C3%B3n_de_%22Las_falsas_actitudes_del_agua%22%2C_libro_de_poes%C3%ADa_de_Andrea_Cabel."

 

Extraído de la Página Web La Siega:

http://www.lasiega.org/index.php?title=Segunda_edici%C3%B3n_de_%22Las_falsas_actitudes_del_agua%22%2C_libro_de_poes%C3%ADa_de_Andrea_Cabel.

 

XXVI ENCUENTRO NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL "CIRO ALEGRIA"

 

CONVOCATORIA

La Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ), a través de su filial de Trujillo, y la Oficina de Extensión Universitaria de la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO), convocan al XXVI Encuentro Nacional, que se realizará del 10 al 13 de octubre del presente año, en el campus de la mencionada Universidad, en la ciudad de Trujillo.

 

La Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ) es una organización cultural no oficial que agrupa a los escritores, investigadores, editores, promotores, comunicadores sociales, docentes y estudiantes comprometidos con la creación, estudio, promoción, difusión y desarrollo de la literatura para niños y jóvenes en todo el país.

Desde su fundación, la APLIJ se reúne anualmente en una determinada ciudad del país, para exponer, discutir, analizar y plantear propuestas; intercambiar y desarrollar experiencias; presentar libros y revistas especializadas; participar en recitales, testimonios  y conversatorios; proponer metodologías y planes de creación, lectura y didáctica; y propagar el libro y la lectura en cada región del país.

Con ocasión del XXV Encuentro "Ricardo Palma", realizado en el mes de agosto del 2006, se designó a la ciudad de Trujillo como sede del XXVI Encuentro Nacional.

 

OBJETIVOS

  • 1. Promover el estudio y desarrollo de la literatura infantil y juvenil peruana con el sustento de la historia, la teoría y la crítica literaria.
  • 2. Exponer y difundir innovaciones didácticas y metodológicas en el tratamiento de la literatura infantil y juvenil, en concordancia con los cambios de los diseños curriculares nacionales.
  • 3. Estimular la creatividad literaria entre los niños y jóvenes, así como la promoción y propagación de la misma a través de las instituciones educativas, culturales, educativas, artísticas y literarias.
  • 4. Incrementar el acervo bibliográfico de la literatura infantil y juvenil con el aporte de la creación de los autores de la APLIJ y de otros escritores y organizaciones.
  • 5. Exponer enfoques, críticas, planteamientos, propuestas y experiencias sobre comprensión lectora y plan lector en el ámbito local, regional y nacional.
  • 6. Destacar la producción literaria del escritor liberteño Ciro Alegría, especialmente la de inspiración, temática y destinatario infantil y juvenil. Asimismo, rendir homenaje al poeta José Watanabe y al periodista y narrador Eduardo Quirós Sánchez.

 

TEMARIO

  • 1. Historia, teoría y problemática de la literatura infantil y juvenil.
  • 2. Desarrollo y avances de la literatura infantil y juvenil en el Perú.
  • 3. Panoramas locales, provinciales y regionales de la literatura infantil y juvenil.
  • 4. Autores y obras locales y regionales de literatura infantil y juvenil.
  • 5. Relato de tradición oral en el contexto de la literatura infantil y juvenil.
  • 6. Ensayo y crítica sobre literatura infantil y juvenil.
  • 7. Edición e ilustración de libros para niños y jóvenes.
  • 8. Didáctica de la literatura infantil y juvenil.
  • 9. Literatura infantil y juvenil y plan lector.
  • 10. Literatura infantil y juvenil y comprensión lectora.
  • 11. Ciro Alegría: vida y obra. Su producción en literatura infantil y juvenil.

 

ACTIVIDADES

  • 1. Ceremonias de inauguración y clausura.
  • 2. Actuación central. de homenaje a Ciro Alegría, José Watanabe y Eduardo Quirós Sánchez.
  • 3. Conferencias por expositores especialmente invitados.
  • 4. Ponencias por autores que comuniquen oportunamente su participación.
  • 5. Recitales, lecturas y testimonios en instituciones educativas.
  • 6. Presentaciones de libros y revistas.
  • 7. Talleres de creatividad literaria y aspectos afines.
  • 8. Visita a lugares y monumentos arqueológicos y turísticos.

 

PARTICIPANTES

  • 1. Miembros de la APLIJ.
  • 2. Ponentes y expositores inscritos oportunamente.
  • 3. Escritores, editores, promotores, artistas gráficos, comunicadores sociales, bibliotecarios, docentes y estudiantes.
  • 4. Interesados en general.

 

PONENCIAS, PUBLICACIONES Y TALLERES

  • 1. Los autores de ponencias comunicarán su participación hasta el 15 de setiembre, debiendo indicar el título, y enviar un resumen de la misma, con un máximo de dos páginas en papel tamaño A-4, a espacio y medio y procesado en word, con letra times new roman de 12 puntos. El texto completo de la ponencia, se entregará previamente a la exposición.
  • 2. El título de los libros y revistas que se presentarán en el Encuentro deberá comunicarse hasta el 15 de setiembre. Las publicaciones deben haberse editado con antigüedad no mayor al 2005. Se recomienda también consignar el nombre del presentador.
  • 3. Los instructores y conductores de talleres de creación literaria y actividades afines deben comunicar su participación, con la indicación del respectivo título del taller y una breve descripción del mismo, hasta el 15 de setiembre..

 

CONFERENCISTAS

  • Jorge Díaz Herrera (Trujillo).
  • Danilo Sánchez Lihón (Lima).
  • Oswaldo Reynoso (Arequipa).
  • José Luis Ayala (Puno).
  • César Angeles Caballero (Ancash).
  • Luzmán Salas Salas (Cajamarca).
  • Jesús Cabel Moscoso (Ica).
  • Javier Arévalo Piedra (Lima).

 

INSCRIPCION E INFORMES

  • Estudiantes: S/ 15. 00
  • Profesionales y público en general: 30. 00

(Los primeros 100 inscritos recibirán  gratuitamente un ejemplar del libro "Rumbos de la literatura infantil y juvenil").

 

  • Miembros de APLIJ

Con alojamiento y alimentación:            120.00

(3 noches, 4 días)

 

Inscripción ordinaria:                                30.00

            (Se ruega comunicar participación hasta el 5 de octubre).

 

  • Escritores extranjeros
con alojamiento y alimentación:           $  60.00

 

  • La inscripción en el Encuentro no incluye la participación en talleres de creatividad y composición literaria.

 

Las inscripciones se realizarán en la Oficina de Extensión Universitaria, pabellón "F", tercer piso de la UPAO.

Teléf. (044) 604455.

 

 

CERTIFICACIÓN:

Se otorgará certificados a los conferencistas, ponentes, instructores de talleres y participantes que acrediten asistencia regular.

 

 

CORRESPONDENCIA:

  • Jr. Huayna Cápac 713, Urb. Santa María, Trujillo, Teléf. (044) 298907.

e-mail: sanielozano@hotmail.com.

Trujillo, junio, 2007                                                  

 

Saniel E. Lozano Alvarado                                                  Luis Amaya Deza

    Pdte. Comité Organizador                                                           Jefe Ofic. Extens. Universit.-UPAO

 

                                         Eduardo de la Cruz Yataco

                                                Presidente de la APLIJ

Juan López Morales y tres opciones para reinventarse.

 

El joven narrador y crítico literario chimbotano, radicado hace un tiempo en la ciudad de Barranca, Juan Carlos López Morales, ha preparado, como lo dice con sus propias palabras, con la intención de revalorar nuestra identidad cultural y nuestra literatura, tres bloggs donde viene publicando tanto articulos como comentarios y trabajos de creación de distintos autores, tanto nacionales como extranjeros. Aquí, la dirección de las tres páginas. Quedan cordial y esquizofrénicamente invitados a visitarlas.

 

http://nochesdesuburbios.blogspot.com/

http://losregalosdelviento.blogspot.com/

http://loslocostodabiapodemosemocionarnos.blogspot.com/ 

 

VIRGINIA EN SU CELDA

VIRGINIA EN SU CELDA

Días previos a caminar bajo el río Ouse que la llevaría a la muerte, Virginia Woolf dejó constancia en su diario: «la vida es una estrecha franja pavimentada al borde de un abismo». Las mariposas en su cabeza revoloteaban, aun cuando debía concentrarse en la escritura, y la desazón de molestar a su esposo la llevó a tomar una decisión que la venía rumiando desde hacía tiempo, mientras el juego de los adjetivos ya no la satisfacía del todo y una mano invisible le presionaba el cráneo en la soledad de su estudio con vista al jardín. Leer a Joyce había sido una experiencia reconfortante, pero mirarse a sí misma, al cabo de tantas palabras escritas y vueltas a escribir, contradecía su ánimo ambivalente en una hora en que esa franja delgada se tambaleaba cada vez más, turbándola con el vértigo de su propio descenso.

La tranquilidad burguesa no era suficiente, el orden en la cocina la incomodaba sobremanera, más aún por aquella lejanía que su frágil naturaleza le imponía, esa distancia natural de ubicarse a unos metros entre los apios y las cacerolas. La loza tal vez era más amigable, la cucharita en movimiento circular en el fondo de una sustancia, y el olor agradable que del humo surgía alimentaba la menuda entretención que, por un instante, le hacía olvidar esas pequeñas olas que la mareaban en el papel. En algún momento -pero no era frecuente- se preguntaba: ¿y si hubiera tenido hijos? Y pensaba en los críos de sus amigas y vecinas, a quienes por las tardes contemplaba, acercando su mano a los cabellos infantiles, a una mejilla sonrosada, a un codo magullado. Las sonrisas y los juguetes eran parte de un universo familiar que apenas intuía, envuelta en sus cambiantes ideas de mujer meditativa, cauta, sumida en su labor. Procrear no bastaba; crear, a veces, tampoco bastaba, si no se sentía lo suficientemente lista como para tener una jornada de escritura larga y tendida.

Los vacíos de la tinta goteando en alto eran su más terrible pausa, el no poder avanzar en el engarce de los vocablos, en la convivencia feliz de la palabra con el pensamiento, así que se reclinaba en el respaldo de la silla para cerrar los ojos y ver en la oscuridad, pero la oscuridad le traía un sinfín de telarañas que la sobresaltaban de inmediato. Salía entonces a caminar, a pisar las hojas secas sobre el grass que la conducían hacia algún recodo donde pudiera respirar tranquila, aspirando el perfume de un viento cálido que le bañara el rostro de paz, de suave ternura. Evocaba su propia infancia para darse valor, para encontrar en la memoria fugaz algún pasaje multicolor que la aliviara de tanta inquietud; pero las dagas internas que apuñalaban de improviso continuaban su lento trabajo de acabamiento, de minación.

La señora Dalloway era una buena compañía mientras no hubiera distracciones; con sus trazos medidos y desbordantes podía ser tan agradable como Katherine Mansfield burlándose de Joyce. Solo que en ocasiones ni con una ni con otra, ni con ambas juntas, se sentía a gusto. Entonces pensaba en su hermana Vanessa, con quien había vivido un buen tiempo en Bloomsbury; pensaba en ella y se tendía sobre la cama para mirarla frente a frente sin asomar en su faz expectante ningún gesto de vergüenza. Los ojos nítidos y confiables correspondían a los suyos en el suave tacto de las yemas, mientras el rostro engañosamente angélico de Vanessa se iba pareciendo poco a poco al de Vita Sackville-West, compañera ideal, e iba diferenciándose cada vez más al de su hermanastro George, el monstruo. Entre el miedo y la pasión, el deseo se imponía como una necesidad apremiante, aunque sin desesperación, como un llamado al cariño que fue trastocado con violencia y requiere de una cura eficaz, y las sábanas parecían ondear en la sonrisa quieta de dos almas solitarias nacidas de una misma fuente, las piernas traían consigo reacciones fáciles y rubicundas en la majestuosidad de la piel, y los labios inflamados, húmedos, torpes, hambrientos, asomaban a los otros con un sabor amargo a cosa escondida, mamá nos puede ver.    

Nada hubiera sido más perfecto que permanecer abrazadas una a la otra mientras el sol las eximía de todo rubor externo; nada, que eternizar ese momento en el que aún no aparecía Leonard (su esposo) ni Clive Bell (el marido de Vanessa), ni aun la propia Vita Sackville-West (amante y escritora). Pero el tiempo era un aguafiestas que lo mezclaba todo hasta enredar la vida misma en luz y oscuridad, un verdugo que mostraba el hacha de la caída (cuando ingirió somníferos para no despertar) y la volvía a esconder, mientras Orlando y Las olas ejemplificaban el fluir de la conciencia, y Flush corría libre en su imaginación tanto como en su prosa, y Una habitación propia la pintaba de cuerpo entero en su cuarto feminista, hasta que un día de marzo de 1941 salió de su casa a caminar, y siguió caminando hacia las aguas de un río que la recibió con un abrazo de explosión, pues se había llenado los bolsillos de piedras para hundirse cada vez más en este abrazo húmedo y liberador.

Carlos Rengifo

Extraído del blog: http://carlosrengifo.blogsome.com/ 

 

 

[beso de la tierra]

 

mi boca dirigida al centro de un sin fondo / cae y rebota por la avenida / donde un árbol crece anónimo / ¿dónde lugar al árbol? / ¿dónde la vía? / ¿dónde yo? / yo soy la tierra jadeando enfurecida / conozco todos los matices del fuego en la raíz / pero también sé de la lluvia perforada y piedras silenciosas /yo enciendo la semilla que pare nuevos frutos/desnuda palpo las formas del hombre árbol / de hojas tronco raíces sabia / yo crispada me abro / sé abrirme y dolerme como poza viva / ahora soy mi propio beso / tiñendo de rojo negro azul blanco / soy el beso de la tierra que suena con el viento

 

galia gálvez retamozo

Blog personal: http://www.espacioblog.com/galiagalvezretamozo_lloviznazul

Unos Zignos

 

Carta del poeta José Kozer a País Imaginario.
.
Recordar es imaginar. Cuando algo sucede, de inmediato pasa al reino de la imprecisión. Ocurre, y lo que ocurre lo desconozco a ciencia cierta y en todas sus ramificaciones y aspectos: apenas me llega un contorno, un núcleo grueso, el suceso justo cuando acontece ya se difumina, algo ajeno a mí lo desmenuza, sigue su curso por cuenta propia. Imaginemos entonces ese mismo suceso un año más tarde. ¿Qué pasó; cómo pasó? Los mismos sujetos del suceso ya entran en el espacio de los personajes, imposible reconocerlos en su exacta, aunque siempre imprecisa, realidad. Un padre que muere, con nosotros presentes, al año, es el rostro que se nos aparece en nocturnidad, desde una fotografía enmarcada en un portarretrato que yace, estable, sobre una repisa. De modo que lo pasado, casi de inmediato, y sin duda que al rato, forma parte del amasijo de lo imaginario. Del futuro, ¿qué decir? Ni el profeta puede representarlo con exactitud; el vidente, el que posee el don de la profecía, aquél que momentáneamente ve "con claridad" el porvenir, sólo lo conoce a grandes rasgos: por ende, futuro equivale a imaginación. Y el presente, pobre, es súbdito del tiempo, su sicario y valedero: ése no es más que un gerundio, un presente de participio, movimiento en fuga, un apenas, y de inmediato, Nada. . Escribo un poema, ¿lo imagino? En parte imagino (veo) aspectos (ráfagas) del poema: sin embargo, mayormente, las palabras imaginan por mí. Ellas ven, yo las veo. Lo que ven las palabras yo no lo veo, ya que todo el espacio mental es invadido, ocupado, por las palabras. Al escribir un poema no me da tiempo de ver lo que las palabras ven (por mí). Me atengo por ende a dos cosas: dejarlas correr, a su aire, desde su espesor o ligereza; y forzarlas un poco a un cierto encadenamiento, con base a un oficio, una experiencia de trabajo, experiencia que me trabaja desde que soy adolescente. Ahí, he de cuidar que no haya caídas, o sea, sensiblerías, esa tendencia de la que tanto gustan las palabras, en su necesidad de palabreo, de existir. Saltan del diccionario con afán ontológico, dicho en plata, tienen ganas de ser: y para ser, les da lo mismo chicha que limonada; ser frugales y escuetas, precisas y maravillosas o flojotas y sentimentaloides, hueras y engañosas, les da igual: el caso es ser. A mí, en cuanto escritor, me corresponde cuidarlas, atender a su salud, que no estropeen el texto, no lo vuelvan facilón. Ese entrejuego, con base al imaginar contenido en el lenguaje, que es un vocabulario, y al oficio aprendido, y siempre en curso de aprendizaje, es el cimiento de una escritura que más o menos se precie de seria. Así, no bajar la guardia cada vez que nos asalta el estro, es lo que el poeta debe hacer: con verdad, con tesón, y por qué no, con eficacia. Si se pregunta, pero ¿qué es verdad?, o ¿en qué consiste la eficacia?, se puede aducir que existe la verdad del poema, la eficacia de la colocación de las palabras que lo conforman, y eso quien escribe, en cada momento, si no va en falso, lo conoce y reconoce (intuyéndolo). Así, intuición (inmediatez) y distancia (trabajo de rectificación) es lo que le corresponde al poeta. . Ahora bien, ¿puede la poesía constituirse en país imaginario, en el sentido de país donde cada poeta aporta su grano de sal, su peculiar irse por ahí? Tal vez. Puede ser que todos los poemas van conformando una especie de nación lateral, con sus leyes y sus guardianes, leyes y guardianes que se desean abiertos, receptivos, cual si fueran ánforas porosas que reciben, filtran, añaden al espacio, al sedimento, de esa nación. ¿Hablo de una utopía? ¿Concuerdo con Shelley cuando nos dice que el poeta es el legislador del mundo? Creo que hablo de algo práctico: si lo anterior es más o menos válido, si de acuerdo con lo susodicho todo acaba por ser imaginario, es lógico que el país donde los poemas desembocan, es un imaginario real, vivo, complejo y entremezclado, donde todo cabe, todo vale, en participación abierta. Ahí, en ese imaginario, debe existir el debate, la extremaunción lingüística, el comedimiento verbal, la fruición y la sobriedad, la embriaguez y la cordura. Un conjunto: una malla: un sustrato sedimentado por siglos de creación, retahíla de poemas, y por una actualidad que a su vez se proyecta hacia los siglos venideros desde su particular retahíla de poemas (en movimiento). Ese espacio de todos, sin categorías extremas de superioridad e inferioridad, de belleza y fealdad, de lenguaje transparente y espeso, de escuelas o individualidades demasiado entronizadas, es un espacio que, a mi juicio, implica la constitución de un mundo mejor, un mundo más interesante y maduro, menos consumista y más espiritual: mayor desde lo menor que trabaja con amor y desfachatez, menor abocado a lo mayor, que en la tendencia a lo absoluto permanece adscrito al misterio. . Poesía: una práctica. Hacerla es hacer la práctica cotidiana del monje en su monasterio, del monje civil en su habitación urbana. Esa poesía, benéfica, madre de la salud, hija de una oscura luz y de una perplejidad (la del poeta) depende, para su transmisión (dado que la oralidad ya no es posible) de la labor editorial. Ésta, comercializada desde los albores del siglo XIX, está en las peores manos: aquéllos que deberían estar vendiendo "shmates" (palabra polaca que significa trapos) o churros, venden literatura. Está bien. Con su pan (con moco) se lo coman. Mas, la poesía, en estos momentos, en lengua castellana y portuguesa, y en América Latina, está viva. Colea. Y cómo. Me atrevo a decir, es lo más ardiente y bravo de toda la escritura continental. No vende. Es la cenicienta sempiterna de las letras. Está bien. El libro de poemas circula a su manera, vende tres ejemplares, regala diez. Y por ahí se va filtrando, que es lo que cuenta. Un best seller tiene la precariedad de un merengue a la puerta de un colegio. Un lector de poesía, no es lector, en general, perezoso ni efímero: es lector en estado continuo de permutación, un Orfeo, un Sísifo, un desorientado reorientando a cada instante cuanto lee. Ese lector es el que ha de interesar al editor de poesía. . Estas palabras están a todas luces dirigidas a la nueva empresa que Zignos y su editor Harold Alva inician en estos días. Buena suerte, Zignos. Buena suerte, Alva (haya luz, matutina). Aporto, con permiso, y con toda deferencia, una sugerencia: sacar un libro de poesía es un riesgo económico fuerte, es en verdad un auténtico sacrificio: horas de trabajo, trabajo ingrato en un sentido crematístico; pugnas (interiores y con los miembros de la infame turba); ansiedad y a veces exasperación. Dada esta circunstancia, sugiero que, al menos, se publiquen libros de poemas con todo rigor, un rigor que debe partir del trabajo en equipo, de un consejo editorial fuerte y serio (es decir, comprometido con la poesía, desde un espacio amplio de miras) que dirima qué se ha de publicar. No sacar libros fofos y cabizbajos; por el contrario, sacar libros por los cuales apuesten editor y consejo editorial, repito, desde un rigor y un debate abierto que, aunque no deje todos los réditos deseables, al menos procura una escritura más permanente, o quizás (a veces se da en el clavo) permanente. Estamos en un momento álgido para la poesía latinoamericana, pienso que pueden haber cien poetas en este momento, de distintas generaciones, haciendo una obra que una editorial como Zignos puede (debe) acoger. ¿Por dónde empezar? Propongo que se empiece por publicar a ciertos poetas cuya obra ya más o menos se reconoce como válida dentro del ámbito actual de la poesía latinoamericana. Ahora bien, publíquese a ese poeta con la idea de que luego él (ella) mismo(a) sugiera a un poeta más joven por el que se apuesta, y sea ese poeta más reconocido(a) quien presente al menos conocido, ante el público lector. Una apuesta, un riesgo, por partida doble: la del editor y la del autor. Incluso, y no estoy seguro deba ser así, se puede hacer por países. Pongo por caso, un poeta que tiene ya una cierta proyección internacional como Raúl Zurita o Gerardo Deniz, como Carlos Germán Belli o Rafael Cadenas, como Tamara Kamenszain o Rodolfo Hinostroza, como Lorenzo García Vega o Roberto Echavarren, como Reina María Rodríguez o Soleida Ríos, pueden publicarse (libros inéditos, por favor) al alimón, en mancuerna, con un poeta de su propio país que éste escoja, a quien presente y prologue, a quien, por así decir, apapache. Con el paso de los años, esto puede cuajar en un fondo editorial muy novedoso, en cierta medida sistemático y vendible a los niveles de calle y de mundo académico, lo cual hace falta para que un proyecto editorial pueda subsistir.

. José Kozer . . .

José Kozer nació en La Habana en 1940. Sus padres eran emigrantes judíos provenientes de Polonia y Checoslovaquia. En 1960 marchó a Estados Unidos, donde enseñó literatura en varios colegios. Su poesía une varias tradiciones poéticas importantes, como la judía o la norteamericana; crea un mundo poético personal y a la vez preocupado por el papel del lenguaje. Ha publicado, entre otras: Este judío de números y letras, Jarrón de las abreviaturas, Antología breve, Bajo este cien, El carrillón de los muertos, Trazas del lirondo, Et mutabile y La maquinaria ilimitada.

 

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Para mayor información sobre el I Festival Internacional de Poesía País Imaginario, visite el siguiente blog, de donde ha sido extraído este artículo: http://www.primerfestivalpaisimaginario.blogspot.com/

Carlos Villacorta / Ciudad Satélite

Carlos Villacorta / Ciudad Satélite

Hace unos días comenté sobre la presentación de Ciudad Satélite (editorial Mundo Ajento), poemario último de Carlos Villacorta y la presentación que se llevó a cabo en la librería Crisol. Allí, Daniel Alarcón declaró sin sordina, la envidia que tenemos los narradores ante los poetas: en un solo verso dicen con mayor precisión lo que muchos de nosotros, los narradores, nos demoramos cientos de páginas. Y tiene razón.
Tríptico, fue el poemario que nos dejó Villacorta antes de dejar el país para realizar estudios de post grado en Boston. Sobre este, apunté en una revista que todavía existe por ahí, que la voz poética nos llevaba por la ciudad, contemplándola, como el enamorado que descubre sus calles, sus colores, sus oscuridades. Una contemplación plena y silenciosa. Calma. Como entenderás, me gustó mucho. Así que, con tan hedónica experiencia de fondo, busqué en la feria del libro, Ciudad Satélite. Me he tomado mi tiempo para leerlo y he descubierto en Villacorta, no una evolución que es esperable en todo escritor y exigible de una publicación a otra; sino algo de sabiduría. Esta vez, el poeta no me ha llevado por la ciudad, sino que me ha hecho levantar la mirada del papel, dejándome los ojos en blanco, mirando hacia dentro. No es un libro reflexivo o cuestionador, es un libro sabio. El poeta ha aprendido; desde la lejanía observa su universo; no lo construye, lo aprehende. No recuerdo cuál ha sido el último libro que he calificado como imprescindible (probablemente lo vuelva a decir con respecto a la última publicación del buen escritor Leonardo Aguirre), lo cual refleja el pobre año que he pasado, pero Ciudad Satélite lo es, es un libro necesario. Cumple con uno de mis requerimientos, el que los versos se defiendan solos, eleven banderas y sean únicos, con sentido propio y, a la vez, parte fundamental del todo. Cito algunos:

"Yo te diré que las ciudades satélites se desprenden de nuestra oscuridad
y giran y revolotean entre los muertos
sobre sus bocas abiertas por la desesperación de emitir una voz que no
se pierda
en los abismos de otra gran ciudad"

"Y la casa se contagia de esa enfermedad
Que muerde nuestras bocas"

Bueno, podría seguir comentando, por ejemplo parte de la temática: el terrorismo (me refiero más que a los subversivos, al miedo) que muestra con desgarro. O al mismo hecho de ser un viajero, de haber vivido en una ciudad satélite, de ser una ciudad satélite:

"A los pies de los edificios que son mi sombra
A los pies de mi sombra que son estos edificios"

Y bien, no voy a comentar más, como ya iba anunciando antes, pues tendría que transcribir todo el poemario; tal vez haga un segundo comentario, cuando lo vuelva a leer, destino ineludible; promesa de perturbación. Dejo un último verso, lo demás tendrás que buscarlo:

Las ciudades satélites giran como las moscas sobre los muertos

 

Extraído del Blog Luz Azul de Antonio Moretti.

Fuente: http://www.azuluz.blogspot.com/

 

“Escribir es enfrentarse a aquello que se ha perdido”

 

Carlos Villacorta, el joven y reconocido poeta peruano residente en Boston (EE.UU.), conversó con nosotros acerca de la función de la poesía en la actualidad, de las razones que lo impulsaron a escribir"Ciudad Satélite"", su elogiado tercer poemario en el que aborda el tema de desarraigo de los migrantes y la forma en viven la violencia política en el Perú y los EE.UU., además de sus próximos proyectos.



A diferencia de lo que sucede con el cuento o la novela, a la mayoría de los lectores les cuesta descubrir el propósito de la poesía. ¿Cuál es ése propósito para ti?
La literatura, no sólo la poesía, nace de una preocupación personal. Esta, mezclada con las experiencias del autor, reflejan algo aparentemente muy simple pero no sencillo: la ausencia. Escribir es enfrentarse a aquello que se ha perdido: un país, una ciudad, la familia, el amor, todo aquello que nos hace seres humanos. Tal vez escribir poemas sea una manera de recuperarlo. Y, algunas veces, el poema puede lograrlo.

En tu opinión, ¿cuál es la ventaja que tiene el utilizar la poesía como instrumento para decir algo respecto a otras formas o instrumentos literarios que se usan con el mismo objetivo?
Desde siempre, la poesía ha estado en desventaja frente a la narrativa. En estos tiempos, la superproducción de novelas, cuentos, crónicas periodísticas ha opacado la presencia de la poesía y, piensan algunos, ha tomado su lugar en la mesa de noche. Pero en realidad, este hecho permite a los poetas tener más libertad para escribir y para escuchar su propia voz. Al no tener la presión de las editoriales ni mucho menos las del mercado, se pueden escribir textos más significativos y relevantes, no sólo para uno mismo sino para el lector. Lo importante no es deslumbrarse por lo que sucede allá afuera con las otras formas literarias sino entender que el lugar de la poesía, aunque aparentemente pequeño, puede llegar a ser más poderoso.

¿Qué es lo que te impulsó a escribir "Ciudad Satélite", tu tercer poemario?
"Ciudad Satélite" nace de un lento y constante proceso de desarraigo. Al salir de Perú y llegar a Estados Unidos me encuentro en un lugar completamente distinto al que imaginaba. No puedo negar que, como todo migrante, me deslumbró la mecánica de sus superciudades (Nueva York, Boston, Washington D.C.). Pero luego de tanto brillo, empecé a notar que no todo es maravilla en este país como muchos piensan. El famoso sueño americano sólo está en las producciones de Hollywood. En las calles que rodean a los grandes rascacielos están los ilegales, los indocumentados, los que esperan como condenados que se les reconozca como parte de ese país. Pero, no sólo son los inmigrantes sino los mismos ciudadanos de Norteamérica los que también son olvidados por su país: los veteranos de guerra (de todas sus guerras), los homeless, etc. ¿No es lo mismo que sucede en Perú? Al regresar sobre mi pasado, me di cuenta de que mis abuelos fueron migrantes que llegaron en un momento a Lima y se asentaron en la Ciudad Satélite de Ventanilla. Al buscar información sobre la ciudad me di cuenta de que, en una escala más pequeña, era la misma historia de Lima en el siglo XX. Migración y sueños quebrados que no sólo se viven en Perú sino en el resto del mundo.

En tu libro has logrado plasmar con acierto la visión de quienes, como los migrantes, son parte cada vez más activa de la vida en los centros dominantes del mundo pero, a la vez, son los marginados del esquema que esos centros han generados. En esa visión, ¿qué es lo que nos acerca y qué nos aleja de ellos como países y como personas?
Si hay algo que nos acerca a estos países es justamente el centralismo. Igual que en Estados Unidos o Francia o México, Perú tiene una ciudad, Lima, como un centro cultural, económico, social y político que afecta al resto del país. Los migrantes que enrumban hacia la gran ciudad buscan ser parte de ella aunque ésta los excluya. Los factores son diversos y para nada diferentes de lo que pasa en el resto del mundo, pero se pueden resumir en uno: ellos no son como nosotros. La discriminación impone sobre cualquier migrante la prohibición de ser ellos mismos. Eso implica entonces que deben asimilarse al centro hegemónico: hablar inglés, francés, alemán, etc. Es decir, borrar cualquier diferencia del pasado que no sirva a la inserción social. Lo que nos diferencia de estos países es que en el tan mentado primer mundo se alzan las falsas banderas de la igualdad y de la democracia. Nadie podría afirmar que en nuestro país esta propuesta existe. Finalmente, este es un modelo que no respeta ninguna diferencia y no es sino una mala consecuencia de lo que se llama globalización.

En esa misma perspectiva, ¿qué tan diferentes son las heridas que nos han dejado la tragedia que vivió el Perú en los años 80 y la de la Torres Gemelas, las dos que quedan retratadas en tu libro?
En el Perú, se vivió una guerra de la que en la capital nadie era consciente. Incluso cuando Lima vivió las bombas, mucha parte de la población no se quiso dar por enterada. En Estados Unidos, la situación tiene un rasgo diferente: la guerra vino del exterior y no desde adentro. "¿Qué hemos hecho para merecer esto?", se preguntaban muchos. La supuesta realidad de un país armonioso se vino abajo cuando entraron en una guerra que, en última instancia, se resume en la imposición de un modelo (económico, social, cultural) sobre otro. Mientras que en Perú, la guerra parece haberse terminado, sus consecuencias aún se discuten y no parece haberse llegado a ninguna conclusión más que a la de olvidarse de ella. A la distancia, las heridas, tanto para Perú como para Estados Unidos, han dejado ver la realidad de un país fragmentado moral y socialmente.

¿Tienes ya definido el nuevo proyecto que emprenderás tras "Ciudad satélite"?
El primero en mi lista es terminar mi tesis de Doctorado. También estoy viendo una traducción de algunos de mis poemas al inglés para su eventual publicación. Finalmente, estoy trabajando dos libros más (un poemario y un libro de cuentos) que espero terminar el próximo año.