Blogia

El Rincón del Diablo

2006: CHIMBOTE EN SU CENTENARIO DE CREACIÓN

2006: CHIMBOTE EN SU CENTENARIO DE CREACIÓN

 

 

 

 

Quizá no muchos lo hayan sabido; sin embargo, en la historia de nuestro país ha quedado marcado ya con huella indeleble que Chimbote ha cumplido, en el 2006, su Primer Centenario de Creación.

Si bien en algunos aspectos Chimbote se ha visto opacado (el descenso súbito del Gálvez, las discusiones políticas, los eventos fallidos), este Centenario significó para el puerto una efervescencia cultural nunca antes vista en otros años.

Tanto en las artes plásticas, como en la música y, sobre todo, la literatura, Chimbote resaltó admirablemente, demostrando el ahínco y la solidez de años atrás, cuando un Juan Ojeda surgió en la urbe capitalina como voz viva de nuestro puerto, y Óscar Colchado Lucio impulsaba la literatura dirigiendo la Revista Alborada del Grupo Literario que dio vida allá por los 70's: Isla Blanca.

Si bien surgieron eventos literarios cuya trascendencia ha sido ínfima en el puerto (pese a toda la propaganda que se le hizo), y por tanto no vale la pena mencionar siquiera, la producción literaria ha sido no sólo abundante sino también satisfactoria en cuanto a la minuciosidad de su trabajo. Algunas obras de carácter más histórico que literario (El Chimbote que se fue, por ejemplo), otras de una calidad más literaria, todas han contribuido con su granito de arena a realzar la imagen de Chimbote ya no tanto como puerto, mas bien dándole un matiz de tierra de creadores y artistas. Medios de difusión regional como la Revista Kordillera, dirigida por el escritor Omar Robles, han dirigido sus ojos hacia su producción literaria, específicamente. En la sección Balance (Kordillera - Pág.12), se hace precisamente un recuento de todas las publicaciones surgidas durante todo el año 2006 y que quedarán sin duda marcadas con una huella imborrable en la posteridad. Figuran así, entre las más trascendentes: Cuando cayó la noche de Víctor Sagástegui, De infidelidades y demás yerbas de Enrique Tamay, La hora secuestrada de Juan Carlos Lucano, Inicio del Mundo de John López, y Lindero Prohibido de Gonzalo Pantigoso -aunque sin mencionar de este último sus poemarios: Confesiones de Mantícora (Mantícora Ediciones, 2006 - 2da. edición) y Atahar (Mantícora Ediciones, 2006)-.

Destacó también por el aporte bibliográfico de sus publicaciones Río Santa Editores, una de las editoriales más importantes en Chimbote, y que sacó a la luz libros como: El Chimbote que se fue, Los hervores de Chimbote, y otros libros de corte histórico o ensayístico. Pero uno de los libros que resultó una revelación en el campo literario (salvo ciertos detalles que tampoco valen la pena mencionar), mas aun en este Primer Centenario de Creación de la ciudad de Chimbote, fue Llora Corazón del escritor chimbotano Fernando Cueto, novela que sintetiza el proceso histórico-cultural de nuestra ciudad, al  mostrarnos a ésta en todas sus facetas, desde el deporte, la música y la literatura (que toman forma en personajes como el Loro Cueto y "Chimango" en el fútbol, Washington Delgado y José María Arguedas en la literatura, y los Rumbaney's en la música) hasta la formación de sus más recónditos y a la vez concurridos suburbios, atiborrados de putas, ebrios, almas deformes, y personajes insólitos, inquietantes.     

En otra faceta, está también la formación de importantes medios de difusión que poetas y escritores locales han promovido con el objetivo de propagar por diversos lugares de la red los trabajos de autores no sólo locales sino también reconocidos a nivel nacional. Ahí están, por ejemplo, los denominados Bloggs Literarios y las Páginas Web, plasmándose los primeros en medios como Matriz Musical de la poeta Denisse Vega Farfán y Tierra de Promisión del escritor Ricardo Ayllón, este último dedicándose a difundir casi de manera exclusiva los trabajos de autores chimbotanos y de la región Ancash. Cabe señalar también el resurgimiento de una Página Web perteneciente a El Universalismo, me refiero a la Revista Literaria Gemación, mostrándonos en esta oportunidad material variado de distintos autores.

Como podemos ver, Chimbote ha abordado barcas y zarpado hacia buen puerto en este último año. Esperemos que consiga mantener aquel sitial en las próximas décadas, especialmente en el trabajo cultural y literario, donde han demostrado sus autores que tienen lo necesario para hacerse un espacio a nivel nacional, para resaltar en las páginas azules de la historia el nombre de Chimbote, y hacerlo volar por lo más alto del cielo.  

 

Poetas en el 2006

 

 

 

El 2006 fue un año acogedor para la poesía. Perú, considerado tierra de poetas, ha merecido aquel año esa denominación, con la aparición de nuevos poetas, la consolidación de otras jóvenes voces y el resurgimiento de muchos tantos luego de haberse perdido en los suburbios de sus infiernos propios. Sitios web como Lapsus (en su Muestra de 19 Poetas de la Generación 2000) y Urbanotopía (en su afán de captar a poetas con una metodología novedosa), además de muestras impresas que han surgido en el 2006 (Generación del 2000?, de Claroscuro), han denotado esa visible inclinación durante todo el año por el género. Por tal razón, aquí les presentamos una selección de los poetas que han sabido hacerse un espacio en el ámbito literario a nivel nacional mediante su genio creativo, la calidad y la constancia de su trabajo. Véanlo con sus propios ojos, y sientan su canción en las venas...

 

 

Denisse Vega Farfán

Roxana Ghiglino

Tania Guerrero

Edgar Norabuena

Salomón Valderrama

Arianna Castañeda

María Rumaja

Miguel Ángel Malpartida

 

 

ANDREA CABEL: EL AGUA REVELANDO SUS FALSAS ACTITUDES

ANDREA CABEL: EL AGUA REVELANDO SUS FALSAS ACTITUDES

 

Sorprendió gratamente la aparición de Andrea Cabel, una de las poetas que se va convirtiendo ya en icono de la poesía peruana, más aún luego de la publicación en septiembre del año pasado de "Las Falsas Actitudes del Agua", su primer poemario, y el haber sido agregada junto a Cecilia Podestá y Jorge Hurtado en la Antología de Poesía Latinoamericana elaborada por Harold Alva Viale, vía la Editorial Zignos.

Han sido muchos los elogios que esta poeta ha recibido luego de haber ganado el Primer premio del concurso de poesía ESQUINA DE PAPEL, organizada por el Centro Cultural de España, con el que ahora es su libro. Después de ser publicado éste, las notas en Internet y en medios impresos se han ido acrecentando, la mayoría con comentarios favorables hacia su obra.

Y es que no es para menos. Pese a tener uno que otro detalle, imperceptibles casi, que muestran cierto margen de error, "Las Falsas Actitudes del Agua" ha resultado ser toda una revelación y un novedoso aporte a la poesía peruana contemporánea.   

Repasando a través de sus páginas, podemos encontrar características interesantes que hacen de éste no sólo un conjunto de poemas sueltos sin ton ni son, sino una estructura sólida que establece una interconexión entre cada poema hasta hacerlos formar parte de un solo corpus, plasmando así, con singular acierto, la naturaleza de este poemario.

El introito surge a partir de un breve poema, que condensa en sus líneas, de manera acertada, la idea de todo el libro: "mi máscara, / se asemeja al andrajo que te viste...". La máscara humana, la naturaleza del amor, sus inconstantes variables, su confusa e interminable historia: ésas son sus bases, su norte, la brújula de la historia que en cada verso se construye. Andrea Cabel, como también lo ha explicado en las diversas presentaciones de su libro, hace lo contrario de lo que vienen haciendo los narradores actuales para darle otro vuelo a sus trabajos en materia narrativa. Mientras algunos de éstos suelen tomar recursos poéticos para utilizarlos como aporte a sus cuentos o relatos, Andrea Cabel se ha servido de recursos narrativos para darle otro perfil a su estructura poética. Ella, desde un inicio, pretende narrarnos una historia, obviamente con elementos propios de la poesía, y que alcanza su vigor en la segunda parte: Fruta partida, el cual toma la forma de "un corazón en forma de estrella, capaz de irradiar luz e iluminar la vida".* Es en esta segunda parte que nos narra implícitamente, en una especie de poesía novelada, la historia de dos seres que encuentran un espacio para dar forma a la imagen de Eros, ya sea mediante la profunda nostalgia que experimentan al estar alejados uno del otro, o la culminación de aquella melancolía con la imagen resplandeciente del ser amado, sea o no concreta.

La parte final del libro, Todas las mujeres han sido tú, nos muestra a personajes femeninos conocidos ya en la literatura, como lo es el caso de Giulia, de la novela El cuerpo de Giulia-no de Jorge Eduardo Eielson, rescatada por su pluma para idealizar su historia; o también los particulares personajes de Lejanas, un cuento de Julio Cortázar, y que toma forma en el poema del mismo nombre. Hasta concluir con un poema intitulado que justamente comienza con la frase que le da nombre al epílogo del libro: Todas las mujeres han sido tú. Esta frase tan sencilla encierra la esencia de "Las Falsas Actitudes del Agua", moldeando la idea de afinidad entre todos los seres femeninos, haciéndolos parte de todos, hasta ser todos parte de un solo cuerpo, de un espíritu común.

Hay motivos para decir que Andrea Cabel ha ganado el sitial en el que ahora se encuentra. Está ya en preparación de su segundo libro, el cual esperamos todos con ansias ver superar esta primera entrega que, sabemos, es sólo el inicio de una trayectoria que busca extenderse y reafirmar su posición en la poesía de esta década. Sólo nos queda terminar esta nota y dejarles con dos poemas más de este maravilloso libro:     

giulia

[el gruit]

 

 

 

*Palabras de Andrea Cabel, en la presentación de "Las Falsas Actitudes del Agua" en el Instituto Cultural Peruano Americano de Trujillo.

 

Narradores en el 2006

 

 

 

La narrativa no se ha quedado atrás el año pasado. Si bien hubo más trabajos en materia poética, los narradores han publicado también cosas interesantes, y demostrado, asimismo, que el género sigue siendo atrayente al ojo lector. Jóvenes de esta generación han dado a conocer sus trabajos, y otros, ya conocidos, han aprovechado la ocasión para dar con la saeta en el blanco y conformar una obra sólida. Autores como Max Palacios, Víctor Falcón Castro, o Alexis Iparraguirre así nos dan a entender con interesantes cuentos. A continuación una muestra de ello. Es hora de explorar sus mundos particulares:    

 

 

Max Palacios

Víctor Falcón Castro

Johann Page

Antonio Moretti

Fernando Carrasco

Alexis Iparraguirre

Miguel Ruiz Effio

 

 

SANTIAGO RONCAGLIOLO: ¿NUEVA VOZ DE LA NARRATIVA LATINOAMERICANA O PASAJERA SENSACIÓN COMERCIAL?

SANTIAGO RONCAGLIOLO: ¿NUEVA VOZ DE LA NARRATIVA LATINOAMERICANA O PASAJERA SENSACIÓN COMERCIAL?

 

El Premio a Mejor Novela del 2006 otorgado por la Editorial Alfaguara, del Grupo Santillana, por la novela "Abril Rojo", significó uno de sus grandes logros y cierta consagración para el narrador peruano Santiago Roncagliolo, que con este triunfo su nombre ha comenzado a circular de librería en librería, al punto de ser considerado por la mayoría de lectores y avezados conocedores del tema como una nueva voz dentro de la narrativa tanto nacional como a nivel latinoamericano.

Esta premiación dice mucho del desarrollo de la literatura en nuestro país, nos muestra que es posible hablar de escritores que continúen el legado dejado por autores reconocidos como Ciro Alegría, José María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro, Alfredo Bryce Echenique y Mario Vargas Llosa en lo que a narrativa se refiere.

Ya Roncagliolo nos había dado hace unos años un alcance de su narrativa a través de una publicación vía la Editorial Planeta con "El Príncipe de los Caimanes" y luego con la Editorial que actualmente le publica sus novelas: Alfaguara, con la novela "Pudor", exploración, a manera de retrato oval, de la sociedad peruana actual y su estructura familiar, cada vez más inextricable e insólita. Un proyecto más ambicioso que el actual.

En esta ocasión, Roncagliolo hizo entrega de "Abril Rojo", con el agregado de haber obtenido un premio importante como lo es el Alfaguara, en novela, haciéndole formar parte de las nuevas voces de la novela actual de manera inmediata. Sin embargo, esto no se ve plasmado en la novela ganadora, pese haber obtenido aquel distinguido premio.

Siempre se había recibido comentarios sobre el Premio Alfaguara, no muy favorables, denominándolo como un Oscar Literario, donde sólo se aglomeran las voces comerciales de la literatura y no precisamente aquellas que se distinguen por su trabajo estético. Prueba de ello hace ya varios años es la novela "Delirio" de Laura Restrepo, que vendió mucho, pero convenció poco a la crítica tanto nacional como extranjera. Ahora parece ser el turno de nuestro compatriota Roncagliolo, puesto que "Abril Rojo", ganador de un premio que se supone es estrictamente literario, en la práctica, aquello no es observable. Si se trata de catalogar a su novela, ésta se ubicaría en el rubro de la Literatura Light, destacada ésta por su interesante trasfondo, pero en la forma misma se olvida de su labor minuciosa, utilizando por lo común un lenguaje sencillo, con el objetivo claro de que llegue a todo público y se entienda fácilmente. Esto no es malo; sin embargo, dentro de una obra, esta característica sólo puede denotar en un narrador un trabajo poco serio, que no apunta a un cambio y, por el contrario, denota una tendencia al ámbito comercial.

Es cierto que "Abril Rojo" constituyó un éxito de ventas tanto en España como en nuestro país, pero como trabajo literario dista mucho de obras representativas como lo fueran en su momento "Un mundo para Julios" de Bryce Echenique, o "La Ciudad y los Perros", "Conversación en la Catedral", "La Casa Verde" y "La Guerra del Fin del Mundo" de Vargas Llosa. Quizá el fondo del asunto (un crimen horrendo, un asesino demente, una investigación, una ciudad fantasma) no aporte mucho a comentarios favorables.

La novela tiene, en sí, toda la estructura de un thriller policial, típico de las películas norteamericanas, lo cual le da una imagen estereotipada, poco original, como para trabajarla una vez más de forma literaria. Lo que ha salvado a esta novela, y como el propio jurado lo dice, es el trasfondo interesante y los detalles que comunican y no dejan un solo cabo suelto en toda la historia, cerrándola de manera eficaz. Dentro del fondo está el hecho de que aquel thriller se ve ambientado en un espacio por demás inquietante como lo es la sierra peruana (un apartado pueblito de Ayacucho), un contexto adecuado para el desenvolvimiento de los hechos. He ahí el punto a favor. Sin embargo, una premiación puede resultar algo exagerado por parte del jurado, tomando en cuenta que esta decisión dice mucho de los demás trabajos presentados.

Con esto no se quiere decir que nos es esquivo el triunfo de Roncagliolo en un mercado tan difícil como lo es España. Nos da gusto saber que un autor peruano está triunfando en tierras extrajeras. Pero sabemos que si una obra se comercializa tanto no sale de ese casillero inútil, y un trabajo que podría perdurar dentro de la literatura como expresión estética podría perderse en los ojos, las manos y las mentes de toda la gente.

Felicitamos el triunfo de Roncagliolo y reconocemos su destacado trabajo el año pasado como narrador, más que nada por su éxito comercial. Esperamos tan sólo que su obra no quede estancada en ese rubro y sea también reconocida como obra literaria indispensable, que merece una buena apreciación del público y, por supuesto, de la crítica. Es lo que queremos: una real voz nueva a nivel nacional y latinoamericano. Un nuevo narrador peruano.  

    

LA WEBSITE REVELACIÓN DEL 2006

LA WEBSITE REVELACIÓN DEL 2006

 

 

Urbanotopía

 

EL CÍRCULO VIRTUAL DE POETAS

 

 

La creatividad artística y de difusión cultural en la red se ven sintetizadas de manera acertada en la idea original de Alejandro Méndez y plasmadas con igual acierto en esta página web: Urbanotopía, trabajo conjunto que recae en la responsabilidad de Josefina Jiménez (revisión y corrección) y Martín Zúñiga (administrador), principales gestores de esta novedosa idea que surgió a inicios del 2006, y está basada en mostrar, como lo indica en su diseño de portada, la Poesía Peruana Contemporánea a los navegantes de la red.

Mediante una metodología singular, Martín Zúñiga y todo el equipo de Urbanotopía ha logrado recopilar a más de 100 poetas de todo el Perú en menos de un año (hoy en día, ya más de 180). Como lo explica su administrador en los mails que a cada poeta le llega a la bandeja de entrada de su correo electrónico, se requiere que el poeta haya sido mencionado por otro previamente, y sean sus datos facilitados para poder contactarse con él. Con palabras propias de Martín Zúñiga, se explica resumidamente en aquellos mensajes que "te escribo porque estoy armando una red de poetas peruanos en la web. Se llama urbanotopía... Se trata de armar un catálogo de poetas peruanos on blog, unidos por afinidades afectivas (afinidades electivas - elecciones afectivas). Esta basado en un proyecto bola de nieve. En el blog puedes hallar mas información. Lo que te pido es que me envíes unos poemas tuyos para publicarlos, de 3 a 5 poemas. Y tu biografía, una foto tuya y unas 10 líneas sobre tu poética.

Y una lista de poetas del Perú a los que quisieras que publique en la pagina de urbanotopía, si puedes, con sus correos electrónicos para ponerme en contacto con ellos así como lo hice contigo".   

Utilizando este método de publicación, Urbanotopía ha reunido a poetas que han tenido representatividad en el Perú estas últimas décadas, figurando entre los cuales conocidas voces como las de Miguel Ildelfonso, Andrea Cabel, Alessandra Tenorio, Arianna Castañeda, Giancarlo Huapaya, Roxana Crisologo, Victoria Guerrero, Diego Lazarte, Paolo de Lima, Isaac Goldemberg, Carlos Lopez Degregori, Rosina Valcarcel, Ricardo Ayllón, Bethoven Medina, Montserrat Álvarez, Marita Troiano, Tania Guerrero, Enrique Verástegui, entre otros.

Quizá resulte una felicitación breve, o una simple nota con poca trascendencia, un ínfimo galardón para la labor de todo el equipo editor dirigido por Martín Zúñiga; sin embargo, El Rincón del Diablo deja este artículo como huella en la red, premiando con la denominación de Website Revelación 2006, a Urbanotopía, por su gran esfuerzo en el trabajo original y creativo de esta Página Web durante todo el año 2006, deseándole éxitos mayores en los próximos años y que continúen con su labor, añadiendo más poetas a este sui generis Círculo Virtual, y sean material bibliográfico virtual indispensable en lo que a literatura se refiere. Estamos seguros que Urbanotopía dejará también huella en la Literatura Nacional. Así sea...

 

Algunos fragmentos de: 365 - Novela Blog

Algunos fragmentos de: 365 - Novela Blog

"Aquí algunos fragmentos de 365 - Novela Blog, una novela experimental de Lucho Zúñiga, poeta y narrador, que desde enero de este año viene modificándose, y que va acecándose, paso a paso, al último tramo de un camino insondable" 

 

 

 

340

Horacio acaba de cumplir 85 años

Sí. Se está haciendo más joven

¡No! Se está haciendo más viejo

Más joven. Estoy leyendo esta historia desde el final

¡Pero yo todavía no he escrito el final!

Créeme. Yo sé lo que vas a escribir. Ya lo he leído

 

 

 

 

 

 

341

¿Dónde vives?

En todas las partes del universo, en todos los tiempos.

¡Eres sólo un intruso dentro de mi historia!

Yo soy todos los personajes de tu historia

 

 

 

 

 

 

342

Observa todo el camino que tienes hasta tu nacimiento

 

 

 

 

 

 

343

Horacio está viejo y vive en la playa. Se echa en la arena, escucha las olas del mar. Contempla las nubes. Cierra los ojos, tranquilo.


La voz de una niña le habla al oído izquierdo, le dice: Tu verdadera historia está por comenzar.

La voz de un niño le habla al oído derecho, le dice: Tu verdadera historia está por terminar.

 

 

 

 

 

 

344

Horacio se despierta. A su izquierda y derecha ve los cadáveres de los niños.

 

 

 

 

 

 

345

Horacio abre los ojos. Los niños están vivos.

El niño dice: Las cosas pasan, en este mundo y en los otros.

La niña dice: tu vida existe ahora.

 

 

 

 

 

 

346

Los niños llevan a Horacio a una casa donde no habita nadie. El niño dice: Allí hay un libro con las 365 páginas de tu vida. La niña dice: Ya hemos leído tu presente, pasado y futuro. Horacio contempla una luz en el cielo que parece proteger la casa. Desde esa luz, escucha la voz de una mujer que canta.

 

 

 

 

 

 

347

El niño y la niña miran en silencio a Horacio, que los contempla desde un rostro arrugadísimo. Horacio cuenta los días que le quedan, en la arena.

 

 

 

 

 

 

348

El niño dice la historia de una vida, luego la niña dice otra. Todo el día se la pasan así. Horacio toca su piel para sentir como crecen sus arrugas. Casi al final del día, el niño dice la historia de Horacio.

 

 

 

Extraído de: 365 - Novela Blog (Lucho Zúñiga).

Para visitar la página:

http://365novela.blogspot.com/ 

 

EL MUNDO ORAL EN ALEJANDRO Y LOS PESCADORES DE TANCAY DE BRAULIO MUÑOZ

 

Elvis Vereau Amaya
Universidad Nacional del Santa (Chimbote)

......../ yo quiero/ que todos vivan/ en mi vida/ y canten en mi canto...

(Neruda)

Julio de 2006

La obra Alejandro y los pescadores de Tancay de Braulio Muñoz presenta una serie de hechos de carácter local y también pone de manifiesto otros elementos que lo convierten en una obra importante, dentro de la literatura chimbotana. La mayoría de los textos producidos en Chimbote, por no decir todos, tienen un carácter localista. Este rasgo también se percibe en muchas de sus poesías. Menciono de carácter local debido a que la mayoría de los textos narrativos producidos en Chimbote, por no decir todos, reflejan ese rasgo como una constante.

El carácter localista se refleja en todos sus elementos temáticos. Éstos están constituidos por escenarios, personajes y acontecimientos, según Félix Huamán Delgado (2005, pág. 13). Los escenarios de la literatura chimbotana son el mar, la playa, la ciudad de Chimbote, etc.; los personajes son pescadores, comerciantes, empresarios pesqueros, etc. y los acontecimientos  describen la actividad la pesquera, el retorno a Chimbote, el crecimiento de la ciudad, etc.

Braulio Muñoz nació en Chimbote y actualmente labora como catedrático en Estados Unidos. Ha escrito varios libros. Entre los que sobresale  Alejandro y los pescadores de Tancay publicado el año 2004 en Italia y en Chimbote el 2005. Este texto no escapa a la característica que vertebra a la producción de textos literarios en Chimbote. Su carácter localista se encuentra desde la primera página:

"El desierto es como una faja angosta. Es como una culebra echada entre aguas frías y cerros calientes. La arena amarilla, casi azul cuando hay neblina, vuelve al desierto duro, desolado..." (pág. 19)

Hasta la última:

"Te lanzaron al mar. Para que nadie te enterrara, dirían. Para que nadie supiera de ti...Pero, te encontramos. Varado como los lobos, los pescados, los cangrejos, las merluzas..." (pág. 186)

Además del rasgo localista, se percibe, con mucha nitidez, la presencia de la oralidad. La oralidad aún sobrevive en las producciones narrativas contemporáneas. Este rasgo no es propio de la literatura de nuestro tiempo, sino es una de las primeras manifestaciones del arte literario y se registra en la antigüedad y en la Edad Media y en las diversas etapas del derrotero de la literatura. La oralidad convierte a los participantes de la comunicación literaria en cómplices de lo fictivizado. Los textos literarios que presentan el rasgo de la oralidad rompen con una de las características fundamentales de la comunicación literaria: la comunicación en ausencia. Es por eso que se convierten en textos atractivos. En estos tanto el narrador como el receptor mantienen una especie de conversación, de intercambio de hechos, en un intercambio de vivencias.

Antes de la invención de la imprenta (siglo XV) los textos eran cantados, recitados o leídos en voz alta. Recordemos, solamente, al gran Homero quien iba de pueblo en pueblo cantando las inigualables hazañas de los griegos y troyanos y del capricho de sus dioses. Para ello necesitaba la presencia de un público, de un  grupo de personas para que  oyeran los triunfos o los fracasos, las dichas o las desdichas, las premoniciones y los castigos, etc. del pueblo griego. La literatura era creada para ser divulgada en toda la sociedad donde la imprenta no existía.

El contenido de una obra está representado por un conjunto de elementos lingüísticos, extralingüísticos y no lingüísticos. Las grandes obras que logran conjugar los tres elementos de manera armónica, se convierten en obras que traspasan las barreras del tiempo y del espacio. Motivo por el cual el hombre -artista- se crea la necesidad de convertir su obra  en  espacial y atemporal.

La representación oral de un texto conforma la obra. La comunicación literaria acontece en un lugar y tiempo definido, donde confluyen sonidos, ritmos, repeticiones y otros elementos de la comunicación oral. La obra está destinada a una percepción auditiva, visual, gráfica y, en algunos casos, grafo-audio-visual (los filmes literarios). Basta que tome cualquiera de los elementos señalados, anteriormente, para convertirse en un acontecimiento social y, específicamente, literario.

La relación entre los participantes de la Obra (comunicación literaria) sucede en un plano real (tiempo y espacio) y literal (instrumento de las obras literarias), donde la presencia del Otro (lector/es u oyente/es) está implicada. A través de ella  el lector o el oyente se descubre: actúa y reacciona en el centro de un mundo fictivizado autónomo. De esta manera, la representación desborda al mundo transformándolo. En la Obra los participantes (autor y lector o emisor y receptor o hablante y oyente) se ven actuar y gozan de ese espectáculo desprovisto de sanciones naturales. Durante el breve espacio de tiempo de la interpretación se desvía la amenaza latente de lo real [...] los elementos se doblegan a la fantasía.

La representación de una obra es, entonces, no sólo una mera repetición de una historia por medio de reglas específicas, sino una creación y recreación presentánea, una reinterpretación del discurso que deviene entonces experiencia vital creada. El término representación debe entenderse en su sentido psicológico como la imagen o concepto en que se hace presente a la conciencia un objeto exterior o interior.

En una cultura oral, para eficazmente retener el discurso, es necesario que el pensamiento y su exteriorización se origine "según pautas equilibradas e intensamente rítmicas, con repeticiones o antítesis, [...] expresiones calificativas y de tipo formulario, marcos temáticos comunes [... y] proverbios (Ong 1999, pág. 41). Por ello, las sociedades orales deben "dedicar gran energía en repetir una y otra vez lo que han aprendido arduamente a través de siglos  (Ong, Walter 1999, pág. 47). Son así conservadoras y tradicionalistas, lo que conlleva que en este acaecimiento verbal, la totalidad del ser y con ello su cosmovisión, se concreticen. Esta actualización sucede de manera estrecha con el mundo vital humano. Las culturas orales no pueden manejarse a partir de categorías complicadas y abstractas por lo que utilizan historias de acción humana para guardar, organizar y comunicar su discurso.

La originalidad narrativa no consiste en inventar nuevas historias. En la representación de cada texto el relato debe introducirse de manera singular en una situación única de tal manera, que los oyentes puedan responder y participar. La concreción vivencial de la Obra es entonces, la esencia de la Interpretación.

Una literatura con estas características, no se limita a un discurso monológico sino que implica dialogismo, implica al Otro (receptor, lector u oyente), y se conforma a partir de la receptibilidad de éste (Otro): el verbo poético exige el calor del contacto; y los dones de la sociabilidad, la afectividad resplandeciente, el talento de alegrar o conmover. El discurso oral está impregnado de una alta frecuencia de fórmulas, como "tú", "ustedes" o "vosotros", como ‘yo' o "nosotros" o incluso, referencias indirectas donde el autor y lector se determina a partir de la presencia del Otro.

El Otro está conformado por los oyentes y los diferentes personajes: individuos concretos y vivos de la historia. Por ello, la representación se presenta de manera dialógica, donde el autor, mediante juegos vocales, pueda encarnar varios personajes, ya sea en diálogos estructurados o microdiálogos, expresados por cambio de tonos.

La enunciación de la palabra otorga a la voz el valor de un acto simbólico tal, que le proporciona un significado de exhibición y don, agresión, conquista y esperanza de consumación del Otro. El texto adquiere un carácter transformador donde en último término el significado de las palabras no importa, la voz es suficiente para seducir creando un mundo nuevo. La intención del autor que se dirige al Otro no se limita ya en un acto de comunicación, sino que la provocación de éste, a partir de mostrarse a sí mismo, es el fin del acto de la voz imposible de repetir de forma idéntica.

La voz es entonces un querer-decir que implica una voluntad de existencia tal que se supera un contexto puramente verbal participando necesariamente en un proceso integral. Al ser la Obra palabra viva se individualiza y concreta el orden de las percepciones corporales como el de la intelección. No sólo las características formales de texto cambian entonces en la oralidad, debido a su carácter realizativo cambia también el sentido del mismo.

Alejandro y los pescadores de Tancay narra la vida, los sueños, las creencias, las actividades y destino de un grupo humano en una ciudad de la costa peruana. Su estructura consta de XXXVI capítulos cortos, característica de las obras orales, los cuales representan una cadena de historias que convergen en un mismo punto: Chimbote.

 La oralidad del texto, repito, se percibe en toda la obra; sin embargo, analizaré el capítulo XVIII Las Almitas (pág. 101-107). La oralidad  comienza a notarse en la constante equivalencia entre el escribir y el hablar, como entre el leer y el oír. Durante más de cuarenta veces, en escasas siete páginas, de que consta este capítulo, el autor menciona  palabras explícitas e indicios implícitos  respecto a la oralidad del relato, como por ejemplo: "Como te decía, algunas de esas almitas eran muy buenas y solamente buscaban compañía (APT, pág.104)" cuando refiere a que los pobladores de Chimbote creen en la prolongación de la vida más allá de la muerte. Esta creencia no sólo es propio del pueblo chimbotano sino que se rastrea en todas las culturas de oriente, occidente y América, no es la excepción. Sin embargo, el autor clasifica  dicotómicamente a las "almitas"- transcribimos el término utilizado por el autor- en representantes de la bondad y la maldad.

En este capítulo motivo de análisis el autor, después de presentarnos su reflexión característica, en este caso de la prolongación de la vida después de la muerte, termina el apartado utilizando elementos propios del relato:

"Algunos seguimos por estos cerros y callejones, recogiendo los pasos, ensayando excusas; buscando a alguien que nos cuente algo de nuestra historia, para volver a encontrar nuestro camino" (APT, pág. 102). El subrayado es nuestro. En este fragmento, tres elementos lingüísticos nos dan la clave de la presencia de la oralidad en la obra de Braulio Muñoz: seguimos, nos cuente y nuestro. El primero se deduce de la terminación verbal: plural de la primera persona (nosotros). La palabra nosotros es propia en el terreno de la oralidad en la teoría literaria. Nuestro es un adjetivo que indica posesión. El narrador nos hace partícipes del relato, incluyéndonos en ese mundo fictivizado. El término nosotros es un poco ambiguo y, es, justamente,  esta ambigüedad que lo convierte en bisémico. Por un lado, el narrador puede estar haciendo alusión a Alejandro, el oyente del relato y a él mismo; en un tú y yo (nosotros) y, por otro lado, nos está incluyendo a nosotros los lectores del relato: ustedes y yo (nosotros). El otro elemento de la oralidad en el apartado citado es: nos cuente. El discurso oral se caracteriza, también,  por utilizar en forma frecuente los términos nos narre, nos cuente, nos diga, etc. Estas construcciones lingüísticas contienen la presencia inevitable de uno de los roles fundamentales en la comunicación: la del  oyente. Y si hablamos de un oyente, éste implica necesariamente la presencia de un hablante, componentes determinantes del relato. En el texto, APT, el narrador recurre a estos elementos del relato para introducirnos en un mundo maravilloso, mágico y misterioso, en el cual los seres humanos vivos, los habitantes de chimbote, tienen contacto con los seres humanos muertos, almitas de los seres que vivieron y murieron "hace cientos o miles de años". En este mundo se confunden los seres vivos con el espíritu de los seres muertos. Las personas pueden ver, conversar e incluso tener contacto físico con las almitas. Éstas tienen una vida paralela a la de las personas vivas. Se encuentran en este mundo y realizan acciones parecidas o semejantes a las acciones de los hombres  o acciones que habían realizado en vida:

"Hermelindo también penaba en Tancay. Salía a correr por la orilla de la playa cuando el resplandor del sol se acababa. Iba tirando pescados al mar. Uno por uno". (APT, Pág.102)

Con la única peculiaridad que "la mayoría salían envueltas con la neblina de la mañana o con las sombras de la tardes" (APT, pág. 101).

 Asimismo, se presentan con las mismas características, con el mismo sexo, con la misma edad, etc. Sin embargo, muchas veces se presentan disfrazadas para no ser reconocidas por los habitantes de Chimbote:

"A veces las almitas se presentan disfrazadas; para que uno pensar que eran gente haciendo cosas comunes en el mundo."(APT, pág. 102).

El narrador en el texto invoca a un narrador ausente, quien iba a ser el encargado de relatar la vida pasada, presente y futuro de los oyentes: "... a alguien que nos cuente algo de nuestra historia..." El narrador invertiría su función y se convertiría en un oyente más. Sin embargo, como en todo diálogo el papel de los participantes se permuta, el narrador en el mismo capítulo asume el papel de relator:

"Te cuento lo que me pasó para que veas...Me acuerdo que estaba pensando que debería haberme ido a ver el partido de fútbol..." (APT, pág. 104) En la cita presente, el autor utiliza la primera persona para relatar un partido de fútbol que iba a disputar la escuadra peruana el año 1970 y el terremoto que ocurrió ese día inolvidable, domingo Día de la Madre, y el beneficio que tuvo de una almita bondadosa al salvarle la vida. Nuevamente, el autor recurre a una técnica de la oralidad al utilizar la primera persona; "te cuento" considerando implícitamente el yo. La misma construcción  hace alusión a la presencia de una segunda persona, Alejandro, el eterno oyente de la obra, quien iba a escuchar el relato de lo acaecido, ese día, en la población chimbotana.

Existe en el capítulo una ocasión, en donde se confiere la voz directamente a un personaje, Genaro:

"Genaro dice que cuando el viento soplaba quedito, se le podía escuchar rezando en nombre de su hermano" (APT, pág. 102). El narrador transfiere o delega su función a un personaje y otra vez se repite el intercambio de roles de hablador a oyente, rasgo propio de la comunicación oral presente de forma constante en la obra de Braulio Muñoz.

En el mismo capítulo en dos ocasiones se producen unos diálogos, rasgo de la oralidad, muy cortos entre el narrador y las almitas. En el primero se produce cuando el narrador describe las almitas de los niños, encarnadas en  duendes. Estos seres representan el mal, porque el solo hecho de mirarlos genera enfermedades físicas y psíquicas:

"...Lloraban bonito. Rogaban. "Ven amiguito", decían" (APT, pág. 103)

Asimismo en:

"Entonces la voz vino más clara todavía: "¡Ándate a tu casa! ¡Ya tienes suficiente!" me dijo, casi amarga" (APT, pág. 105)

Estos diálogos cortos implican necesariamente la presencia activa o pasiva de un hablante y un oyente.

El ritmo dentro de este capítulo es evidente en la  de veces que menciona el "y" para conectar oraciones. Si se lee en voz alta Alejandro y los pescadores de Tancay proporciona cierta periodicidad tal que permite una respiración fluida. Por otro lado, se apela a fórmulas constantes del relato oral tales como los diminutivos. Si bien es cierto no son muchos los diminutivos: Almitas y amiguito, caminito, quedito, echadita, poquito, derechito y clarito, siete en total, bastan para dar al texto los rasgos de familiaridad y emotividad propios de la oralidad. Asimismo, la repetición frecuente (seis veces) de la palabra almita nos conduce a un mundo de ternura, de confianza y uso exclusivo de la comunicación oral. Todas estas repeticiones se producen a cierta distancia en el discurso tal que denotan cierta regularidad del relato.

Existen otras fórmulas como las constantes preguntas que realiza el narrador a su oyente, propios de la dialogicidad. El narrador invoca a su oyente, para que se convierta en un ser activo dentro del relato y no sea meramente un receptor pasivo:

"¿Tú qué dices, Alejandro?"

Asimismo:

"¿Qué? ¿No crees que yo también necesite que me salven?". El uso de estas expresiones lo utiliza el narrador para reflejar la bondad de las almitas, sobretodo para reflejar la cosmovisión de un pueblo propio de nuestro país. Recordemos que las culturas orales para actualizar su memoria, en cada narración repiten lo que han aprendido a lo largo de generaciones para plasmar en cada interpretación su mundo y su vida. Y para ello se recurre a las artimañas, tales como: dicen, como te decía, me dijo, decían, "fulano" dice, etc. elementos propios de la oralidad y que el narrador utiliza en forma premeditada para captura a los lectores/ oyentes y hacernos agentes activos de la comunicación literaria. 

Las características mencionadas (tú, ustedes, yo, nosotros, vosotros, variedad de diálogos, intercambio de roles habladores/oyentes, como te decía, reproducciones de historias, repeticiones, presencia frecuente de diminutivos, invocaciones al lector/oyente para que sea un agente activo, etc.) muestran que Braulio Muñoz, refleja la vida, en todas sus dimensiones, de un grupo de pobladores  de la ciudad de chimbote utilizando los recursos propios del mundo oral. Las dimensiones del texto hacen pensar que cada uno de los acontecimientos narrados son contados con  frecuencia a  oyentes con personalidad propia: Alejandro, el oyente principal; el narrador, en su papel de oyente y todos los lectores/oyentes virtuales y reales de la obra. Los recursos descritos y citados anteriormente convierten al texto de Braulio Muñoz, Alejandro y los pescadores de Tancay, en un testimonio propio de una cultura cuyo rasgo determinante es la oralidad.

 BIBLIOGRAFÍA

                              HUAMÁN, FÉLIX. Metodología de la comunicación literaria,

                               Editorial San Marcos. Perú, 2005.

MUÑOZ, BRAULIO. Alejandro y los pescadores de tancay, Ediciones de la universidad Los Ángeles de Chimbote. Perú, 2005.

ONG, WALTER J. Oralidad y escritura, Trad. de Angélica Scherp, FCE, México, 1999. (Primera edición en Inglés 1982)

ZUMTHOR, PAUL. Introducción a la poesía oral, Trad. de Ma. Concepción García-Lomas, Taurus, Madrid, 1991 (Primera edición en Francés 1983).