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El Rincón del Diablo

Winston Morales Chavarro.

Winston Morales Chavarro.

 

Carta de un escriba a Magdalena

A Luz

Yo no sé de dobleces de campanas
De sanear o purificar sepulcros
Pero un torbellino de hojas secas me conduce hacia tu
vientre
Y alguna parte de esa música secreta
Que tú reinventas y traduces.
Yo no sé de multiplicación de pájaros y peces
Ni siquiera escanciar las ánforas de vino
Pero busco tu cuerpo Magdalena
Como si fuera ese santuario
Donde redimir mis carnes y mis velas
Agobiadas por los golpes de las sombras.
Yo no sé de resurrecciones
-Acaso mi carne no soporte tantas instancias-
No sé perdonar las querellas con el polvo
Pronosticar las épocas de lluvia
Pero estoy seguro Magdalena
Que mi amor te reivindica de las culpas
Y talla en tu ofertorio
Una parvada de pájaros azules
Donde sopesar tus deudas y tus vinos.
Yo no sé de estrellas y ovellones
De esferas cuyo fin esté más allá del cosmos,
Pero mi conocimiento en tu cabello
Quiebra los mapas
Y mis manos no poseen otro lenguaje
Que el mismo que tú diagramas
En el río de la muerte.
Desde las selvas sirias
Hasta el mar occidental,
Desde el monte Nebo
Hasta el río Rogitama
Irá mi ancho y dulce amor, bella Magdalena,
Revestido de luz para tus hombros
Y un collar de caracolas
Hará tejido con peces de distintas geografías
Para adornar tu pubis
Y tus cabellos crispados por los astros.
Yo no sé de oratorias y viejas enseñanzas
Mi lenguaje no supera los silencios de la tierra
Pero acaso me domina la palabra
Y un Te Amo
No sea otra respuesta
Que el peso enamorado de esta cruz.

 

 

 

 

Papiro a las hermanas de Lázaro

Paseaban en las mañanas por los monasterios de
Betfagé.
Las veía con los párpados apagados
Por el insomnio que me causaba
La oscuridad de sus cuerpos.
Sabía la hora de su tránsito
Sabía que desfilaban desnudas por las escalinatas del
bosque
Antes del amanecer
Y el rumor descollante de los planetas.
Eran Marta y María
Hermanas de Lázaro,
Eran como dos gotas de lluvia
Sobre las arenas desérticas de Caparnaum,
Como el pétalo del crepúsculo
Sobre las noches brumosas de Tiberíades.
A pesar de la segunda resurrección de la carne
Seguían pensando en levantar en tres días la casa,
En resucitar al betanio
Para contagiar de belleza a los escribas del templo.
Aun tras la muerte del Nazareno, permanecían bellas
Bellas hasta la saciedad de los últimos caminos.
Lo único que las diferenciaba
Era el aroma inescrutable de sus ropas
El color de sus labios
Retocados por la espesura del bosque.
Paseaban en las mañanas por los monasterios de
Betfagé.
En su vorágine vegetal por las riberas del río
Desfilaban desnudas igual que gladiolos, cajetos o
sauces llorones
En su travesía hacia las lámparas encendidas de las
tinieblas.
Ni el azulejo, ni las chicoras, ni los cafhíes
Provocaban en mí, tantas cosas hermosas
Como el sonido de sus voces
En el traspatio de aquellas casas lejanas.
Eran insoportablemente hermosas
Lozanas, pensativas
Altas como los abetos de las sinagogas
En donde remontaban sus canciones
Y sus oraciones de vírgenes distantes.
Mientras un pecador como yo
Padecía sus encierros, soportaba sus angustias
Y enfrentaba su calvario
Ellas ingenuas
Doblemente ingenuas
Triplemente hermosas
Cantaban el desprecio hacia los hombres de la tierra.

 

 

Winston Morales Chavarro. Narrador, poeta, ensayista y periodista colombiano (Neiva, Huila, 1969). Magíster en estudios de la cultura, mención literatura hispanoamericana, por la Universidad Andina Simón Bolívar (Quito, Ecuador). Ganador de los concursos de Poesía Organización Casa de Poesía (1996); José Eustasio Rivera (1997 y 1999); Concursos Departamentales del Ministerio de Cultura (1998); Concurso Nacional de Poesía "Euclides Jaramillo Arango" (Universidad del Quindío, 2000); segundo premio en el Concurso Nacional de Poesía "Ciudad de Chiquinquirá" (2000); Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia (2001); tercer lugar en el Concurso Internacional Literario de Outono (Brasil); primer y único premio en la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera (2004); primer puesto en el Premio Nacional de Poesía Universidad Tecnológica de Bolívar (Cartagena, 2005), y finalista en varios concursos de poesía y cuento en Colombia, España y México. Fue director editorial-fundador del periódico Neiva y es co-director de la revista Índice de Literatura, miembro del consejo editorial de la revista de literatura Puesto de Combate (Bogotá), director de la revista Hojas Sueltas-Neiva y corresponsal de la revista de literatura Alhucema (España). Ha publicado los poemarios Aniquirona (Trilce Editores, 1998); La lluvia y el ángel (coautoría; Trilce, 1999); De regreso a Schuaima (Ediciones Dauro, Granada, España, 2001); Memorias de Alexander de Brucco (Editorial Universidad de Antioquia, 2002), Summa poética (Altazor Editores, 2005) y la novela Dios puso una sonrisa sobre su rostro. Textos suyos aparecen en antologías diversas y en revistas y periódicos de Colombia, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, Puerto Rico y México.

 

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1 comentario

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