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El Rincón del Diablo

“Historia del ojo”, sadomasoquismo francés

“Historia del ojo”, sadomasoquismo francés  

Por: Miguel Ángel Correa Vergara

 

 

..."Acariciándose las piernas, deslizó por ellas el ojo. La caricia del ojo sobre la piel es de una suavidad excesiva... acompañada de una espeluznante sensación de horror"...

Pág. 129 Las patas de mosca, Historia del Ojo.

Bajo el seudónimo de Lord Auch, Georges Bataille, el autor de Historia del Ojo, retó a la sociedad burguesa de los años veinte (1928), y cortó de tajo los dogmas a los que la literatura era sometida en esa época. La novela navega por los límites del surrealismo e impone una estética trasgresora, reinventa así las estructuras y utiliza la prosa y la poesía para crear una imagen oscura, romántica y sádica del deseo de libertad de tres jóvenes.

Mario Vargas Llosa en el prólogo de la esta obra maestra apunta "Histoire de Poeil (nombre original de Historia del Ojo), es un documento clínico sobre las obsesiones". Y en efecto, la historia gira entorno a una fijación "el placer visual" los protagonistas son voyeurs, son víctimas de la represión social y sexual de la época. Como si se tratase de un cuento de hadas underground, las situaciones se desarrollan en paisajes lúgubres llenos de una magia oscura y placentera a la vez.

Georges Bataille le otorga el poder del silencio a los momentos y tiempos que transcurren como imágenes vertiginosas en este contraste encontramos que la profunda relación entre el narrador, Simone una chica morena y Marcelle, la chica rubia, yace en el sexo, en los deseos ocultos y la necesidad de ser libres.

"Aquel día, en la tormenta sin lluvia, a través de la oscuridad hostil, Simone y yo tuvimos que escapar del castillo y huir como animales, desnudos, la imaginación habitada por el tedio que sin duda abrumaría nuevamente a Marcelle. La infeliz internada era como una encarnación de la tristeza y las cóleras que entregaban, sin fin, nuestros cuerpos a los excesos"...

Pág. 80 Un hilillo de sangre, Historia del Ojo.

De la clandestinidad esta novela corta pasó de boca en boca hasta su segunda y tercera edición publicada ya bajo el nombre real del autor en los cuarenta. Su acercamiento con el surrealismo fue enmarcado por influencia de autores como el Marqués de Sade, André Breton, Freud y Nietzsche. Los párrafos de cada episodio esta plena de asociaciones arbitrarias de imágenes inconscientes de deseos y de crisis.

El autor anónimo se presume un joven, pero el mismo Vargas Llosa asume que se trata de un niño mitómano en su despertar sexual; si bien es que el protagonista engaña y practica actividades que hoy han dejado de ser tabúes y que están fuera de una visión cuadrada de la sexualidad por esta razón los contextos en los que esta fue analizada por Vargas Llosa pueden llegar a parecer obsoletos y retrógradas. Actualmente la lectura de esta obra produce el mismo efecto escalofriantemente placentero y la trasgresión a todo tipo de norma social o religiosa. Es esto radica su valor, que se trata de un escrito visionario que inicialmente fue considerado "inmundo", "perverso" o "sacrílego" pero que bajo la luna del nuevo siglo el personaje de Simone, Marcelle, Sr. Edmond y el narrador encajan bien en la versatilidad de la práctica sexual.

Las lluvias doradas, la masturbación, el sadomasoquismo, la orgía y el menaje a trois se magnifican en las mentes de los jóvenes, niños, o incluso entes fantasmagóricas protagonistas de un sueño, según la concepción y criterio del lector; y todo gira en elipse interminable hacia el placer por el observar, por contemplar y satisfacer la necesidad de recrear un mundo en el que la liberación sea otorgada mediante el dolor y el orgasmo mismos que castiguen al ojo público.

..."Simone adquirió la manía de romper huevos con el culo. Para ello, se colocaba con la cabeza sobre el asiento de un sillón, la espalda pegada al respaldo y las piernas dobladas hacia mí, mientras tanto yo me la meneaba para rociar de leche su rostro. Colocaba entonces el huevo encima del agujero; ella experimentaba placer agitándolo en la profunda hendidura. Cuando brotaba leche, sus nalgas rompían el huevo, ella gozaba y, sumergiendo mi rostro en su culo, yo me inundaba de esa abundante inmundicia"...

Pág. 57 El armario normando, Historia del Ojo.

Simoné y el narrador buscan la expiación, son rebeldes, incomprendidos, y arden de pasión. Él eyacula sobre el rostro de la morena joven y se masturba al ver sus medias de seda, al verla orinar sobre su tórax o al ver como rompe huevos con sus nalgas. A ella le encanta el exhibicionismo, es codependiente y caprichosa.

Bataille escribe un manuscrito para la continuación de la obra maestra de la literatura erótica según los autores contemporáneos; en el que el castigo y la inexistencia del darma y el karma llegan a las venas y las vivencias de Simone "el objeto de las miradas etéreas de los lectores".

Marcelle por su parte llena de timidez y rectitud, desborda su éxtasis a escondidas, detrás del ojo de la cerradura hasta la extinción. Es el blanco de la obsesión de aquellos que no se sacian de sangre, esperma, orín, yemas de huevo, lodo, sudor, saliva y vísceras. Las letras de Historia del Ojo escriben sueños barrocos ocultos dentro del armario normando, testigo, de la catarsis juvenil de los inconformes.

..."Corté la cuerda, ella estaba bien muerta. La instalamos sobre la alfombra. Simone me vio ereccionar y me la meneó; nos tumbamos en el suelo y follé con ella junto al cadáver. Simone era virgen y nos dolió, pero nos alegraba precisamente que nos doliese"...

Págs. 99-100 Los ojos abiertos de la muerte, Historia del ojo.

Lleno de castillos, lugares oscuros, playas y lugares lejanos está el relato; un viaje a Sevilla y un tutor mirón que satisface los berrinches y la lujuria de Simone y su compañero y amor. La acción los lleva al clímax de lo sadomasoquista y lo porno en sus pensamientos que consuman en vida y los llevan a la adicción.

La novela acoge cuatro muertes entre el suicidio, el asesinato, un accidente en la carretera o una cornada fatal en la plaza de toros. La autodestrucción de los individuos hambrientos de sonámbulos, éxtasis divino y ojos es inexorable; todo culmina en una estampa fuerte y fría.

..."Don Aminado llenó ruidosamente de orina el cáliz que Simone sostenía debajo de la verga.
-Ahora bebe - ordenó Sir Edmond. El miserable bebió en un éxtasis inmundo. Simone se la chupó de nuevo; él gritó trágicamente de placer"...

Pág. 123 La confesión de Simone y la misa de Sr Edmond, Historia del Ojo.

Georges Bataille (1897-1962), ensayista y novelista francés vuelca el erotismo extremo en una creación poética que recurre a arquetipos y símbolos como el sol, los testículos, el huevo y el ojo para narrar una historia anecdótica sobre (lo que algunos llaman) prohibido, el sexo y las fijaciones humanas.

 

 

 

 

 

 

Historia del Ojo
de George Bataille

(Fragmento)

 

 


(...) Un día que estaba yo en su cama y que quise forzar a Simona, ella se me escapó y me dijo bruscamente: "pero, ¡querido mío, éstas completamente loco! ¿Así en un lecho. Como si fuera madre de familia?, no me interesa en absoluto. Con Marcela solamente".

-¿Qué es lo que quieres decir? le pregunté decepcionado, pero en el fondo completamente de acuerdo con ella.

Se me acercó afectuosamente de nuevo y me dijo suavemente con tono soñador: .. mira, apenas nos vea no podrá evitar orinarse. .. hacer el amor".

Al mismo tiempo, sentí un liquido caliente y encantador que corría a lo largo de mis piernas y, cuando hubo terminado, me levanté y regué a mi vez su cuerpo que ella colocó complacientemente bajo el chorro impúdico que ardía ligeramente sobre la piel. Después de haberle inundado el culo también, le embarré el rostro de semen y así, sucia, tuvo un orgasmo demente y liberador. Aspiraba Profundamente nuestro acre y feliz olor: "Hueles a Marcela", me confió alegremente después que hubo terminado, acercando la nariz a mi culo todavía mojado.

Es evidente que Simona y yo teníamos a veces ganas violentas de hacer el amor. Pero no se nos ocurría siquiera que eso fuese posible sin Marcela, cuyos gritos agudos violentaban continuamente las orejas, gritos que para nosotros se ligaban siempre a nuestros deseos más violentos. Por ello, nuestro deseo sexual se transformaba siempre en pesadilla. La sonrisa de Marcela, su simpleza, sus sollozos, la vergüenza que la sonrojaba y ese color rojo que la hacía sufrir al tiempo que ella misma se quitaba la ropa para entregar de repente sus bellas nalgas rubias a manos y bocas impuras, y, sobre todo, el delirio trágico que la había hecho encerrarse en el armario para poder masturbarse con tanta aberración que no habla podido evitar orinarse, deformaba y hacía nuestros deseos insoportables. Simona, cuya conducta durante el escándalo había sido más obscena que nunca -acostada, no se habla siquiera cubierto, sino que habla abierto las piernas-, no podía olvidar que el orgasmo imprevisto provocado por su propio impudor, los gritos y la desnudez de los miembros torcidos de Marcela, habían sobrepasado todo lo que había podido imaginar hasta entonces. Y su culo no se abría delante de mí sin que apareciese el espectro de Marcela furibunda, delirante y sonrojada, para otorgarle a su impudor un peso agobiante, como si el sacrilegio debiese volverlo todo horrible e infame.

Por otra parte, las regiones pantanosas del culo -que sólo tienen semejanza con los días tormentosos, con presagios de inundaciones o con las emanaciones sofocantes de los volcanes y que, también como los volcanes y las tempestades, inician su actividad entre augurios de catástrofe- esas regiones desesperantes que Simona, en un abandono que sólo presagiaba violencia, me dejaba mirar como hipnotizado-, fueron para mi, desde entonces, el símbolo del imperio subterráneo y profundo de una Marcela torturada en su prisión y entregada a las pesadillas. Ya no me obsesionaba más que una cosa: la desintegración que el orgasmo provocaba en el rostro de la joven que sollozaba entre gritos horribles.

Y Simona por su lado no podía mirar el semen ácido y cálido que salía de mi verga sin imaginarse al instante la boca y el culo de Marcela totalmente manchados.

"Podrías golpearle el rostro con tu semen", me confiaba, al tiempo que se embarraba el culo, "para que estercole".




Bataille, George
Historia del Ojo
Ediciones Coyoacán
9na reimpresión 2004, Mexico
ISBN: 970-633-012-7
pp. 46-48

 

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1 comentario

F -

great..
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