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El Rincón del Diablo

Devolverte mi canción

Devolverte mi canción  

pálida muchacha de cabellos tibios y morenos

yo amé tu guitarra de madera joven y extraños vientos

yo pulsé tus senos y besé tu alma hasta casi ahogarme

y aún no sé en qué orilla más me falta encontrarte

 

¿no escuchas la voz del mar agitándose en mi pecho?

¿no sientes cómo se desmaya el día en el vertedero de mi sangre?

asómate a mis ansias y ponme cerca el horizonte

voy a cruzar la noche y devolverte mi canción

 

 

 

 

De noche en noche

 

De noche en noche viene por el mar

sentada sin rostro sobre las olas mansas

nadie sabe si es sólo bruma

o una mujer de rizados bucles

 

ella apaga el grito de los náufragos

con el rumor de su risa que debe ser muy grande

 

a veces camina lenta empinada en el aire

por las soledosas calles olvidadas del puerto

 

su voz no es terrible ni es nieve entre sus dientes

pero su aliento que no es aire ni silencio

abre los párpados de los niños dormidos en las playas

 

mañana vendrá también

                       pasado / y nunca

y sólo la brisa que sabe de su rastro

habalrá del tiempo muerto

y del amor roto

            sobre las dunas

 

 

 

 

No es ningún río de luceros

 

no es ningún río de luceros

lo que ves a la distancia

son las luces de neón

de un puerto que de vez en cuando existe

 

cuando mi alma está sola y tú distante 

dicen que vaga mi sombra por esos muelles

 

tú debes saber a dónde voy

y a qué me llevan

yo sólo sé que las olas son altas

y que hablan del este tiempo y de otros

 

ah edad madura sin frutos sobre el viento

yo tengo la calma de la tempestad en ciernes

y sé del rocío y tu larga cabellera

sé también de aquel río de luceros

que no es ningún puerto y acaso existe

 

 

 

 

Mujer de vestido blanco

 

sé que me esperas en la margen izquierda del río santa

mujer de vestido blanco

de pasos silenciosos como las brumas

 

sé que existes

a pesar del miedo y mis vigilias

 

alguna vez te he visto

entre sueños vagarosos

buscándome entre la lluvia

con esos tus ojos inmensos

que no son

de este mundo

 

no me persigas tanto

no ames mi rastro tras tu pena

 

ya he de ir hacia ti

golondrina o viento

solo o rama

a posarme al fin en tu garganta

 

 

Óscar Colchado Lucio

Del libro: Sinfonía azul para tus labios (Ediciones Altazor, 2005).

 

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